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Siete muertos y una bomba desactivada en Oviedo: así fue el gran simulacro antiterrorista en el Calatrava

Más de 200 profesionales de los cuerpos de seguridad y emergencias participan en un ejercicio con intervención armada, neutralización de explosivos y rescate de civiles para poner a prueba los protocolos de respuesta ante posibles casos reales

VÍDEO: Atentado en Oviedo: Así fue el simulacro de alerta antiterrorista

Jimena Aller

Félix Vallina

Félix Vallina

A las diez y cinco de la mañana, el silencio en el entorno del Palacio de Congresos de Oviedo se rompe de golpe. El sonido de las sirenas avisa de que algo grave está ocurriendo en el edificio de Calatrava. En apenas unos minutos, cuatro furgones de la Unidad de Intervención Policial y otro del Grupo de Prevención y Reacción toman posiciones frente al acceso principal. Los agentes bajan de los vehículos con subfusiles G-36, cascos y escudos balísticos, apuntando hacia el interior del complejo.

La intervención está coordinada en todo momento desde la Sala CIMAC del 091, que centraliza la gestión desde los primeros avisos. La zona queda acordonada y llegan más efectivos. Aparecen los Técnicos Especialistas en Desactivación de Artefactos Explosivos (Tedax), guías caninos, bomberos, sanitarios, Policía Local. Los vecinos del barrio se asoman a las ventanas y se arremolinan tras las cintas policiales, algunos visiblemente nerviosos, sin saber exactamente qué está pasando. Desde dentro del edificio se escuchan detonaciones. La información que manejan los policías que llegan a la escena es confusa y a la vez alarmante: al menos siete víctimas mortales y varios terroristas armados que mantienen rehenes en el interior. Nadie sabe con certeza qué se van a encontrar tras las puertas del Palacio de Congresos. Pero nada de esto es real. O, al menos, no lo es del todo.

Lo que Oviedo vivió este martes fue uno de los simulacros antiterroristas más complejos realizados en la ciudad en los últimos años, un ejercicio diseñado para poner a prueba la respuesta policial y la coordinación entre todos los servicios implicados ante un escenario de máxima gravedad.

El ataque

El supuesto planteaba un congreso con gran afluencia de público en el Calatrava. Cuatro terroristas actuaban en dos frentes: dos de ellos abrían fuego contra los asistentes y tomaban rehenes en el interior, mientras que los otros dos dejaban mochilas con artefactos explosivos y huían en un vehículo. Tres escenarios simultáneos que obligaban a activar a todas las unidades: Seguridad Ciudadana, grupos operativos de respuesta, Unidades Especiales, UIP y UPR, guías caninos, Tedax y Policía Científica, además de los servicios de emergencia externos.

El objetivo era claro: comprobar sobre el terreno la eficacia de los protocolos antiterroristas recientemente actualizados. España se mantiene desde 2015 en nivel 4 de alerta sobre 5, considerado alto, y la Policía Nacional insiste en que este tipo de entrenamientos son imprescindibles para estar preparados ante cualquier incidente real. “Estamos entrenados y trabajamos con procedimientos muy específicos; el entrenamiento y la coordinación son la clave”, señala el Jefe Superior de Policía de Asturias, Jordi Moreno.

La respuesta se desarrolló conforme al guion previsto. Los dos terroristas atrincherados en el interior fueron neutralizados y los efectivos policiales liberaron a los siete rehenes —uno de ellos resultó ser un terrorista con un arma oculta—. Además, se interceptó el vehículo de la huida mediante un plan de cierre de la ciudad y se desactivó el paquete explosivo localizado dentro del edificio. El operativo contó con el apoyo de drones de la Unidad Aérea y con la inspección de galerías y zonas técnicas del complejo por parte de la unidad de Subsuelo. A continuación, se activó el protocolo específico de Policía Científica para la gestión de un escenario con múltiples víctimas mortales.

Simulacro de alerta antiterrorista en Oviedo

Policía Nacional

Vecinos asustados

En total, participaron en el simulacro cerca de 200 personas, más de 140 de ellas pertenecientes a la Policía Nacional, además de agentes de Policía Local, bomberos, sanitarios y personal de Protección Civil. También estuvo presente la delegada del Gobierno en Asturias, Adriana Lastra, siguiendo el desarrollo del operativo.

El comisario Miguel Ángel Díaz Suárez subrayó al final del ejercicio la importancia de la coordinación con bomberos, sanitarios y Policía Local, especialmente en un ejercicio de estas dimensiones, que no se realizaba en Oviedo desde hacía tiempo. Aunque se analizarán con más detalle los tiempos de respuesta y posibles mejoras, el balance inicial fue “muy satisfactorio”, sin imprevistos relevantes durante el desarrollo del simulacro.

Mientras tanto, para muchos vecinos del entorno del Calatrava, la mañana dejó una escena difícil de olvidar. Sirenas, armas, explosiones simuladas y un despliegue inusual que, durante algo más de una hora, convirtió el corazón de Oviedo en el escenario de un atentado que, por fortuna, solo existió para saber cómo reaccionar si algún día dejara de ser ficción. La Policía Nacional agradeció expresamente la colaboración y la calma mostrada por los residentes y trabajadores de la zona durante el desarrollo del ejercicio.

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