El gran proyecto llamado a revitalizar el corazón de Oviedo tendrá que esperar: un importante hallazgo, la clave
El Principado pide al Arzobispado modificar el proyecto para que el futuro centro cultural conserve y exhiba los restos extraídos en la excavación del pasado año

Las excavaciones realizadas en el Martillo de Santa Ana el pasado mes de abril.
La necesidad de conservar y exhibir el testimonio de siglos y siglos de historia extraídos del subsuelo frena una de las inversiones más esperadas para revitalizar el Antiguo. Los hallazgos arqueológicos realizados durante las excavaciones previas a las obras promovidas por el Arzobispado para crear un gran centro cultural en el Martillo de Santa Ana han supuesto un pequeño contratiempo. La Consejería de Cultura exige ahora a las autoridades eclesiásticas incluir en el proyecto una propuesta para integrar el material extraído por los arqueólogos, lo que, según la Iglesia, afectará «a una superficie mínima» y no impedirá seguir adelante con el proyecto «en todos los términos previstos» en la esquina de Canóniga con Santa Ana.
Los trabajos arqueológicos, desarrollados entre los meses de enero y mayo del pasado año como paso previo indispensable antes de edificar la nueva construcción, sacaron a la luz «material considerable» de distintas épocas, con una horquilla cronológica que abarca desde la Edad Media hasta el siglo XIX. Se trata, según las mismas fuentes, de hallazgos «habituales» en el ámbito del Oviedo Redondo cada vez que se acometen sondeos de este tipo, pero su aparición activa automáticamente un engranaje técnico y administrativo que exige documentación, análisis y propuestas de conservación antes de mover una sola piedra de la obra nueva prevista.
Esa cadena de informes es la que ha enfriado, de momento, las expectativas de ver maquinaria en el solar a corto plazo. La parcela, que durante años simbolizó una de las principales cicatrices urbanas del casco histórico, parecía encaminarse por fin hacia su transformación tras la aprobación municipal del estudio de detalle y la definición de un proyecto que huye del bloque único y masivo para fragmentarse en volúmenes de escala contenida, en diálogo con la trama medieval del entorno más sensible de la ciudad histórica. Sin embargo, ahora se ha topado con la estricta burocracia para abordar obras en zonas protegidas del casco histórico.
Los documentos de los arqueólogos ya han sido trasladados al arquitecto diocesano, Daniel Cortizo, autor de una propuesta que evocaba la antigua división parcelaria del Antiguo y ponía el acento en el «cantón» como hito urbano. Será él quien remita «en próximas fechas» a la consejería de Cultura la solución diseñada para integrar los restos en el conjunto arquitectónico. «Afecta a una superficie mínima», recalca, sin desvelar aún la fórmula concreta, aunque entre las opciones figura algún sistema de cierre transparente que permita aislar y, al mismo tiempo, contemplar los vestigios arqueológicos descubiertos.
Desde el Arzobispado insisten en que se sigue trabajando en el proyecto, ahora centrado en ese encaje fino entre pasado y futuro. Las excavaciones y «sus consecuentes informes, que llevan su tiempo», han obligado a reordenar fases, pero no a revisar la esencia de una intervención concebida para usos culturales y administrativos, con salas de exposiciones, espacios polivalentes y áreas de acogida de visitantes, además de la conexión funcional con dependencias eclesiásticas próximas al solar del Martillo. Todo planteado como un revulsivo bendecido por el Ayuntamiento.
Coser la ciudad
El diseño, planteado para coser el vacío urbano entre Santa Ana y Canóniga, apuesta por volúmenes en caliza, pocos vanos y patios interiores, evitando competir con hitos vecinos como el Palacio Arzobispal o el Museo de Bellas Artes. También recupera parcialmente la fachada histórica del antiguo edificio de Cáritas y proponía un mirador posterior hacia los jardines episcopales, guiños a la memoria física y visual del lugar, muy presente en la concepción general del conjunto cultural proyectado.
Ahora, esa vocación de respeto a la historia adquiere una dimensión literal bajo tierra. La validación autonómica de la propuesta de integración será el siguiente hito administrativo. Solo entonces podrá fijarse un nuevo horizonte para una inversión que se prevé millonaria y que, pese a los retrasos, mantiene intacta la ambición de devolver vida cultural, tránsito ciudadano y actividad constante a uno de los enclaves más sensibles y cargados de historia del Oviedo antiguo.
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