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La Justicia francesa investiga la muerte de una mujer de Oviedo tras discutir con su pareja: "Los testigos dicen que la golpeó", defiende la familia

Luciane Cardel, que tenía 44 años y un hijo en Oviedo, estuvo durante 40 días en coma antes de fallecer: "Queremos que se investigue hasta el final"

Luciane Cardeal en Oviedo.

Luciane Cardeal en Oviedo. / LNE

Félix Vallina

Félix Vallina

La noche del 20 al 21 de agosto del año pasado, Luciane Cardeal de Sousa, una mujer brasileña de 44 años que había vivido durante los últimos 25 en Oviedo, cayó al suelo tras una discusión con su pareja cuando ambos salían de un vehículo en la localidad francesa de La Teste-de-Buch, en las proximidades de Arcachón. El golpe en la cabeza fue grave. La mujer fue trasladada de urgencia a un hospital, donde permaneció en coma durante más de cuarenta días. El 2 de octubre del 2025 falleció sin haber recuperado la consciencia. Desde entonces, la justicia francesa trata de esclarecer si aquella caída fue un accidente –como sostiene el hombre que la acompañaba– o si estuvo precedida de una agresión que provocó su muerte. Su expareja y su hijo de 22 años, ambos ovetenses, piden que la muerte de Luciana no quede impune.

El caso se encuentra actualmente en fase de instrucción en un juzgado de Burdeos. El hombre que era pareja de Luciane en el momento de los hechos está investigado y permanece en libertad bajo control judicial, tras haber pasado un periodo en prisión preventiva. Según su versión, los hechos se produjeron de manera fortuita durante una discusión, una explicación que la familia de la víctima rechaza de plano y que considera incompatible con los testimonios que han ido conociendo.

Luciane Cardeal de Sousa era de origen brasileño, pero estaba profundamente vinculada a Oviedo, ciudad en la que vivió durante los últimos 25 años. En la capital asturiana formó su familia y fijó su residencia durante décadas. Allí viven su exmarido y su hijo, hoy de 22 años. Aunque en el último año se había trasladado a Francia por motivos laborales, Asturias seguía siendo su lugar de referencia personal y familiar. «No queremos que su muerte quede impune», afirma Sergio Castillo, expareja de Luciana y padre de su hijo.

Desde Oviedo, ambos están impulsando las gestiones necesarias para que la investigación judicial avance y se esclarezca lo ocurrido aquella noche de agosto. Castillo explica que mantenían «una relación muy buena» pese a estar separados y que la familia no acepta la versión del accidente. «Hay personas que presenciaron lo ocurrido y que sostienen que Luciana fue golpeada. Los testigos dicen que la golpeó», asegura, siempre apoyándose en los testimonios trasladados al entorno familiar.

El exmarido de la víctima pone en duda también algunas de las manifestaciones atribuidas al investigado. «Él llegó a decir que fue ella quien le pegaba, pero Luciane pesaba unos 45 kilos y él, exjugador de rugby, más del doble», señala Castillo, subrayando que se trata de comentarios que, según sostiene, proceden del entorno del caso. Luciane trabajaba en Francia en el restaurante de su pareja, el mismo hombre que ahora se encuentra bajo investigación judicial.

El hospital

El hijo de la víctima, Hernán Castillo, vive actualmente en Oviedo y es estudiante. Tenía 21 años cuando ocurrieron los hechos y se desplazó a Francia nada más conocer la gravedad de la situación. Permaneció allí durante 25 de los más de 40 días que su madre estuvo en coma. Su padre estuvo en el país durante todo ese tiempo. «Quiero que esto se resuelva de forma justa», afirma el joven, que lamenta que el investigado se encuentre en libertad mientras se decide si el caso llegará o no a juicio. «Me parece indignante que él siga haciendo su vida cuando mi madre ya no está», añade.

Hernán asegura además que personas del entorno de su madre en Francia describían la relación de pareja como «tóxica y obsesiva» y sostiene que una joven que se encontraba en el lugar de los hechos le dijo que Luciane había sido golpeada. Todo ello, insiste, refuerza las dudas de la familia sobre la versión oficial del accidente. El joven reconoce también las dificultades económicas a las que se enfrenta tras la muerte de su madre, que era su principal apoyo mientras estudiaba. «Lo primero y evidente es que la hecho muchísimo de menos, pero además ahora estoy casi sin dinero y un poco a la deriva», resume.

Hasta 10 años de cárcel

El abogado de la familia, Daniel del Risco, explica que el procedimiento penal francés presenta diferencias sustanciales con el español. «En esta fase todavía no se sabe qué pena va a solicitar la Fiscalía y ni siquiera si va a acusar al investigado porque todas las partes se pronuncian después de que el juez haya terminado la instrucción», indica. Por lo tanto, será el magistrado instructor quien, una vez finalizada la investigación, decida si los hechos se archivan, si se juzgan como delito o si alcanzan la consideración de crimen. La acusación particular defenderá la calificación como «violencia voluntaria con resultado de muerte», una figura jurídica que implica que no hubo intención de matar, pero sí una acción violenta que provocó el fallecimiento y que en Francia puede conllevar penas de hasta diez años de prisión.

La causa continúa su curso en los tribunales franceses y no existe por el momento una calificación definitiva de los hechos. La familia insiste en que su único objetivo es que se esclarezca lo ocurrido aquella noche. «Que se investigue hasta el final», resumen. La muerte de Luciane Cardeal de Sousa sigue así pendiente de la decisión judicial que determine si el caso acabará o no sentado en un tribunal.

Quienes conocían a Luciane en la zona de Francia en la que residía desde hace un año la recuerdan como una mujer muy implicada en causas sociales y especialmente volcada en la protección de los animales. Participaba de forma activa en iniciativas solidarias del entorno y dedicaba buena parte de su tiempo a cuidar y proteger animales abandonados, una faceta de su vida que, según su entorno, marcaba su carácter y su forma de relacionarse con los demás.

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