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Manuel Gutiérrez Claverol, geólogo ovetense: "El subsuelo de Oviedo es uno de los mejor estudiados de Europa"

El doctor en Geología destaca que, en la actualidad, la ciudad "está bien abastecida de agua procedente del Aramo" y recordó que el estudio de la hidrogeología en un entorno urbano "exige una metodología de trabajo específica"

Manuel Gutiérrez Claverol con su guía sobre Avilés.

Manuel Gutiérrez Claverol con su guía sobre Avilés. / Ricardo Solís

Oviedo

Manuel Gutiérrez Claverol (Oviedo, 1942) es doctor en Geología por la Universidad de Oviedo y fue profesor en la misma, tanto en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Minas como en la Facultad de Geología. Además, es habitual colaborador de LA NUEVA ESPAÑA y participa en conferencias, mesas redondas y demás eventos culturales relacionados con su especialidad. El próximo miércoles 4 de febrero abrirá el ciclo del RIDEA sobre la historia del agua en Oviedo con una conferencia que tratará la hidrogeología subterránea de la ciudad.

-¿Cuáles son las principales unidades hidrogeológicas que existen bajo el subsuelo de Oviedo?

-El subsuelo de Oviedo es uno de los mejor estudiados de España e incluso de Europa, gracias a numerosos trabajos geológicos, entre ellos tres tesis doctorales y una amplia producción científica en libros, revistas, congresos e informes técnicos. Dentro de la unidad hidrogeológica de Oviedo se distinguen dos acuíferos multicapa, formados por materiales del Cretácico, con edades entre 100 y 80 millones de años, separados por un tramo impermeable y con un espesor conjunto de unos 210 metros. Estos acuíferos están ligados principalmente a niveles detríticos de arenas y conglomerados. El acuífero superior incluye formaciones calizas y detríticas como Oviedo, La Argañosa y San Lázaro, mientras que el inferior está constituido por materiales arenosos más antiguos, como las formaciones de Latores y El Caleyu, una nomenclatura geológica estrechamente vinculada al entorno ovetense.

-¿Hay algún lugar en Oviedo dónde aún se puedan observar algunas de estas rocas cretácicas?

-Aunque cada día con mayor dificultad, aún se conservan pequeños afloramientos en la Ería de la Argañosa, donde se construyó el nuevo campo de fútbol del Real Oviedo. En la ladera oriental del estadio pueden observarse las calizas de la Formación Oviedo superpuestas a las arenas de la Formación La Argañosa. Las primeras fueron explotadas en una antigua cantera conocida como Lavapiés para la obtención de sillares destinados a importantes monasterios y palacios barrocos. Las segundas, por su carácter abrasivo, se emplearon tradicionalmente como arena de fregar para limpiar las chapas de las cocinas de carbón.

-¿Qué métodos de investigación se emplean para estudiar el subsuelo hidrogeológico en una ciudad como Oviedo?

-El estudio comienza con la observación de los escasos afloramientos rocosos que todavía se conservan, a pesar del fuerte desarrollo urbano y de las excavaciones realizadas para aparcamientos subterráneos. Cuando esta información no es suficiente, se emplean técnicas geofísicas como la tomografía eléctrica, los sondeos eléctricos o el georradar, junto con métodos sísmicos. Además, se realizan sondeos mecánicos, ya sea con extracción de testigos o mediante rotopercusión. El agua obtenida se analiza posteriormente con métodos físicos, químicos y microbiológicos para conocer en detalle sus características.

-¿Qué dificultades presenta el estudio hidrogeológico en un entorno urbano consolidado?

-El estudio de un espacio urbano, oculto bajo el hormigón, el asfalto, las edificaciones y la escasa cubierta vegetal, exige una metodología de trabajo específica. Así, para investigar la presencia de agua en el subsuelo del Campo de San Francisco se han aprovechado datos procedentes de antiguos sondeos mecánicos realizados en los años setenta, con motivo de un proyecto de soterramiento ferroviario que finalmente no se llevó a cabo. Algunos de estos sondeos, como el situado cerca de La Fuentona, en el Bombé, encontraron agua a solo diez metros de profundidad, mientras que otro, junto a El Escorialín, registró agua artesiana a treinta metros. Posteriormente, en 1995, nuevos sondeos y estudios con georradar realizados durante un proyecto de ampliación del aparcamiento de La Escandalera aportaron información hidrogeológica muy precisa del Paseo de los Álamos y la calle Toreno.

-Dado que Oviedo se asienta sobre calizas, ¿existe riesgo de colapsos o dolinas urbanas si se altera demasiado el nivel del agua?

-Los niveles carbonatados de las formaciones cretácicas más superficiales, Oviedo y San Lázaro, presentan procesos puntuales de karstificación, con dolinas identificadas en algunos puntos, especialmente en el entorno del cementerio de San Salvador. Este fenómeno permite recordar el grave episodio ocurrido en 1998 en Ventanielles, cuando durante la construcción de un aparcamiento subterráneo frente al Palacio de Deportes la excavación tuvo que detenerse al brotar una gran cantidad de agua, lo que provocó un asentamiento del terreno de unos 60 centímetros y obligó al desalojo de 362 viviendas afectadas por importantes grietas. El análisis posterior, basado en medio centenar de sondeos y numerosos perfiles geofísicos, reveló que la causa fue la presencia de un potente nivel de yesos del Terciario, de hasta 18 metros de espesor, afectado por cavidades de varios metros de tamaño generadas por una dolina de subsidencia.

-¿Podría el agua subterránea jugar un papel mayor en el abastecimiento futuro de la ciudad?

-No parece probable, ya que en la actualidad Oviedo está bien abastecido de agua procedente del Aramo, de una calidad que puede calificarse como agua de mesa. Históricamente, sin embargo, sí se recurrió a recursos locales, como el manantial de la Granda de Anillo, cuya conducción, realizada con arcaduces de barro cocido, se remonta a la época de Alfonso II el Casto y captaba un manantial cercano al actual tanatorio de Los Arenales. Desde el siglo XVI también se utilizó el agua de las fuentes de Fitoria y Bóo, en el Naranco, hasta el derribo de Los Arcos de los Pilares hace ahora 111 años. A ello se suma el medio centenar de manantiales y pozos que fue necesario habilitar para abastecer a la población ovetense durante la Guerra Civil.

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