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El Campoamor cae irremediablemente rendido a los pies de "Carmen" con una versión decantada de la ópera de Bizet, sin excesos ni barroquismos

La frescura vocal e interpretativa de Marcela Rahal, en el rol protagonista, y la potencia expresiva y el dinamismo de la escena, con la firma de Sagi, seducen al público

Marcela Rahal (Carmen)  y Leonardo Capalbo (Don José) durante la representación de "Carmen" en el Campoamor.

Marcela Rahal (Carmen) y Leonardo Capalbo (Don José) durante la representación de "Carmen" en el Campoamor. / Iván Martínez

Elena Fernández-Pello

Elena Fernández-Pello

Oviedo

El público llegó al estreno de "Carmen con buena predisposición y elevadas expectativas y salió del Campoamor más que satisfecho, después de haber repartido generosamente aplausos y ovaciones. Cayó irremediablemente seducido por la frescura vocal e interpretativa de la joven mezzosoprano brasileña Marcela Rahal y por una escena, con la firma del maestro Emilio Sagi, que iba sobrada de expresividad y de dinamismo.

La de ayer en Oviedo fue una versión decantada de la ópera de Bizet, sin excesos ni barroquismos. Así la quería Sagi, que en la producción del Auditorio de Alicante, que fue la que se presentó aquí, no ha necesitado más que un fondo en el que se proyectan, sucediéndose unos a otros, cielos nublados, tormentosos, amaneceres o atardeceres, siempre algo desasosegantes. Eso y cuatro sillas -alguna más, en realidad– dispuestas de una manera o de otra, según toque estar en la taberna, en la sierra o en torno al albero, sillas rojas como la arena que cubre el suelo, una granza tintada del color de la sangre que, con la iluminación adecuada, sube la temperatura a toda la escena. Y unas luminarias, apenas unos puntos de luz, que suben y bajan, o se ocultan totalmente. Con eso al director de escena ovetense le basta y le sobra para hacer sentir al espectador el exotismo, la fuerza y la tragedia contenidos en "Carmen".

El patio de butacas del Campoamor, instantes antes del estreno. | LUISMA MURIAS

El patio de butacas del Campoamor, instantes antes del estreno. | LUISMA MURIAS

La Orquesta Oviedo Filarmonía atacó la obra con energía, con el avilesino Rubén Díez al frente, y se mantuvo bien en alto durante toda la representación, ya fuera acompañando a los cantantes en sus momentos más melódicos o al coro Intermezzo, el titular de la Ópera, en los episodios más exuberantes, con las cigarreras, que se desplegaron en escena como palomas, vestidas de blanco y abanicándose, lanzando a lo alto el humo de los cigarros, o en la marcha del toreador, con un elegante Escamillo, bien compuesto por Damián del Castillo. Y lo mismo con las voces infantiles, del coro Divertimento, con un par de tumultuosas apariciones en escena.

Marcela Rahal no pudo tener mejor debut escénico en España. La de ayer en el Campoamor era su primera representación lírica en el país. Se ganó al público desde el primer momento, con su interpretación de "L’amour est un oiseau rebelle", la popular habanera. Ahí arrancó los primeros aplausos y siguió haciéndolo de aria en aria y en sus dúos con Don José, encarnado por Leonardo Capalbo, dignísimo suplente de Antonio Coriano, que causó baja hace unos días a causa de una indisposición. Capalbo dio lustre a un amante atormentado, confuso y desorientado. Amantes y antagonistas, avanzando hacia un destino letal, encajaron a la perfección, en lo musical y en lo actoral, y recrearon con credibilidad el romance entre los protagonistas, el encandilamiento inicial, el desamor y la desesperación, hasta el anunciado final que presagiaban, ya desde el inicio, esos cielos enrojecidos y sombríos que servían de fondo a la sexta producción de "Carmen" de Emilio Sagi y, pese a su reincidencia con el título, la primera que presenta en su ciudad.

Por la derecha, en el palco municipal, Iris Núñez, vicerrectora de la Universidad Alfonso X; Isabel Piñar y su esposo Antonio Muñoz, consejero de la institución; Paloma Manzaneque y su marido, Jesús Núñez, su presidente; Alfredo Canteli y su esposa, Marta Suárez; María Jesús Ramos con su marido, Domingo Mirón, CEO de la misma Universidad, y Joaquín Gonzalez, esposo de Iris Núñez.

Por la derecha, en el palco municipal, Iris Núñez, vicerrectora de la Universidad Alfonso X; Isabel Piñar y su esposo Antonio Muñoz, consejero de la institución; Paloma Manzaneque y su marido, Jesús Núñez, su presidente; Alfredo Canteli y su esposa, Marta Suárez; María Jesús Ramos con su marido, Domingo Mirón, CEO de la misma Universidad, y Joaquín Gonzalez, esposo de Iris Núñez.

Muy aplaudida también Francesca Sassu, como Micaëla, con sus interpretaciones evocadoras, contrapunto de la Carmen protagonista, una piadosa y modosa, la otra libre hasta las últimas consecuencias.

Con "Carmen" concluye brillantemente la temporada de ópera de Oviedo, la número 78 ya. La producción se redondea con varios números de danza, con las coreografías de Nuria Castejón. Se baila en la tasca y se baila en la plaza, y no faltan algunas florituras con el capote.

Antes de que la Ópera de Oviedo eche el cierre definitivamente, habrá otras tres representaciones de "Carmen", la de mañana domingo y las del 4 y 7 de febrero, más el Viernes de Ópera, con el segundo reparto, el 6 de febrero.

El alcalde de Oviedo, Alfredo Canteli, invitó ayer a la ópera al presidente de la Universidad Alfonso X El Sabio, Jesús Núñez, con varios ejecutivos de la institución, acompañados de sus parejas. Todos disfrutaron del último estreno de la temporada en el palco municipal.

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