Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Mónica Sánchez, profesora de la Universidad de Oviedo: «Perder a un hijo no se supera, sabes que esa herida forma parte del camino»,

Fue una de las primeras alumnas en hacer el Erasmus en Bonn y su labor ha sido clave en el desarrollo de diversas iniciativas de apoyo a las familias en la ciudad

Mónica Sánchez.

Mónica Sánchez. / Mario Canteli / LNE

Mónica Sánchez (Gijón, 1973) ha construido su trayectoria vital entre la docencia, la investigación y el compromiso social. Formada en Filología Inglesa, pasó cinco años en Alemania, donde amplió estudios y conoció a su marido. De regreso a Asturias, se incorporó a la Universidad de Oviedo y desarrolló una sólida labor académica y solidaria. Su vida dio un giro tras la enfermedad y muerte de su hijo Samu, una experiencia que ha transformado su manera de entender el voluntariado, el trabajo y el sentido del compromiso.

Creció en una familia típica de su tiempo, con una madre que dejó de trabajar al nacer las hijas y un padre empleado en Ensidesa, el gran referente industrial de aquella época en Gijón. Tiene una hermana dos años menor y recuerda una infancia tranquila y feliz, sin sobresaltos ni grandes dificultades. Desde muy jóvenes, ambas mostraron una clara inclinación por las humanidades, la lectura y los idiomas, intereses que acabarían marcando su futuro académico. Las dos optaron por estudiar Filología Inglesa, a pesar de que su madre hubiera preferido que cursaran Medicina, considerada entonces una de las salidas profesionales más valoradas.

Un Erasmus en la Alemania recién reunificada

Pasó toda esa etapa vital en Gijón hasta que decidió dar el salto al extranjero a través del programa Erasmus. En el curso 1994-1995 se trasladó a Bonn, en un momento especialmente significativo, poco después de la reunificación alemana. Aunque cursaba Filología Inglesa, Alemania siempre le había despertado un interés especial por su historia y su cultura, lo que la llevó a elegir este destino en lugar de un país anglófono.

De aquel primer Erasmus destaca su valor formativo más allá de lo académico. Siempre lo recomienda a su alumnado como una oportunidad para abrir la mente, aprender una lengua desde dentro y conocer otra forma de vida, otro sistema universitario y otra manera de entender la educación. Tras finalizar la carrera, regresó de nuevo a Alemania para realizar un segundo Erasmus, esta vez sin financiación, gracias a un convenio existente entre su universidad y la de Bochum, que permitía cursar el entonces CAP, hoy convertido en máster.

La estancia en Alemania se prolongó finalmente durante cinco años. Aprovechó la gratuidad de la universidad para completar un posgrado en alemán como lengua extranjera, con la idea ya clara de dedicarse a la docencia de este idioma. Más adelante decidió retomar la investigación y desarrollar allí su tesis doctoral, centrada en la didáctica de las lenguas extranjeras.

Durante su estancia en Alemania, a mediados de los años noventa, le llamó especialmente la atención el alto grado de concienciación social que ya existía en cuestiones como el medio ambiente y recuerda el clima de debate político entre los jóvenes de su generación, muy abiertos a hablar de su pasado histórico, incluidos episodios traumáticos, en contraste con el silencio que todavía predominaba en España en torno a la Guerra Civil.

Despedida de Alemania

Fue también en Alemania donde conoció a Lennart Koch, presidente de Galbán y su actual marido. Ocurrió durante el curso 1996-1997, mientras realizaba un posgrado de alemán como lengua extranjera. Coincidieron en una asignatura centrada en el uso del cine y los materiales audiovisuales para la enseñanza de lenguas. Él había sido Erasmus en Madrid, en 1992, y pronto comenzaron una relación. En los años siguientes viajó con ella a Asturias, una tierra que le conquistó desde la primera visita.

Pese a encontrarse plenamente integrada en Alemania, decidió dar el paso y regresar a España. Influyó tanto el deseo de estar cerca de sus padres ante la idea de formar una familia como la voluntad de su pareja de vivir una experiencia profesional en el extranjero. Ambos se instalaron en Oviedo, ella permaneció un tiempo centrada en la tesis doctoral y en la maternidad; inició su trayectoria docente en 2007 en un centro adscrito de Turismo y, tras varios años compaginando la enseñanza privada y pública, se incorporó plenamente a la Universidad de Oviedo en 2012, dejando definitivamente el ámbito privado en 2017.

Su compromiso social comenzó dando clases de español y apoyo básico a personas migrantes en la asociación Comunidad Africana Residente en España. Más tarde se implicó en los programas de desayunos y meriendas escolares impulsados por Belén Suárez Prieto y, tras esa etapa, decidió continuar ayudando a las mismas familias. Junto a Olga Sáez puso en marcha el Postigo Solidario, una iniciativa de recogida y reparto de alimentos y productos de higiene basada en el apoyo mutuo y en un modelo de ayuda horizontal, alejado de la beneficencia.

Un golpe inesperado

Otra parte fundamental de su compromiso voluntario está vinculada a Galbán, una implicación que nace de la enfermedad y posterior fallecimiento de su hijo Samu. Afrontar ese dolor, explica, «es un proceso profundamente complejo, distinto a cualquier otro duelo, que no se supera, sino que se aprende a integrar en la vida. Asumir que nada vuelve a ser igual y reconstruirse en torno a esa herida forma parte del camino». En ese proceso han sido clave el apoyo familiar, las amistades que acompañan y, de manera esencial, la ayuda profesional.

En este momento vital afronta el presente con «mucha ilusión». En el ámbito profesional, la obtención de su plaza permanente en la Universidad de Oviedo, lograda en circunstancias complejas tras años en el extranjero y en la enseñanza privada, le aporta mástranquilidad. Al mismo tiempo, ha retomado la investigación con las pilas cargadas dentro del grupo de Humanidades Médicas, un espacio interdisciplinar que le permite reconciliar la docencia con nuevas inquietudes académicas. Todo ello le permite hablar de una etapa de recuperación de la normalidad, sin olvidar lo vivido, pero con la determinación de seguir aportando desde su lugar en el mundo.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents