Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

La luz de 22 niños ilumina el monasterio de Las Pelayas de Oviedo para celebrar la Candelaria: "Nuestras iglesias tan envejecidas se sienten alegres de contar con vosotros"

La iglesia acoge la presentación de los más pequeños: "Ojalá cada domingo fuese así"

Las Pelayas celebran la Candelaria, una tradición ancestral que reunió a 22 niños en el monasterio ovetense

VÍDEO: Amor Domínguez/ FOTO: Mario Canteli

Cecilia Fernández Canteli nació hace cuatro meses. Aún no está bautizada, pero este lunes fue presentada ante la Iglesia con motivo de la Candelaria. No fue la única. Veintidós niños participaron en la misa celebrada a media tarde en el monasterio de Las Pelayas. Todas las familias fueron recibidas por el párroco Daniel Fernández quien se llenó de alegría de ver los pasillos del templo llenos de niños. A él no le importó que los pequeños revoloteando; sino que todo lo contrario. "Nuestras iglesias tan envejecidas se sienten alegres de contar con vosotros; ojalá cada domingo fuese así". A pesar de estas palabras, los menores fueron sumamente buenos. Aguantaron pacientemente la misa esperando que llegase su turno. Cada uno de ellos fue recibido por el párroco.

Entre los menores estaba Cecilia Fernández Canteli . Su hermana Ana fue presentada hace dos años ante la iglesia y la familia mantiene cada 1 de febrero la tradición de acudir a la iglesia de Las Pelayas. "El año pasado vinimos a ver la ceremonia; es un momento emocionante y nos hace mucha ilusión traer a la pequeña de la familia. Queremos empezar con buen pie el año", subrayó su madre, Pía Fernández Canteli.

Elisa Antón es la pequeña de tres hermanos. Los dos mayores fueron ya presentados ante la Iglesia, pero la benjamina aún no lo había hecho. "Nació en mitad de la pandemia". El acto en el templo fue suspendido para evitar contagios y la familia tomó este año la decisión de volver. "Es una experiencia muy bonita; es igual que la comunión porque solo se vive una vez en la vida". Nerviosa estaba delante de ellos Ana Teresa Fernández. Es la madre de Guillermo Riestra y calificó el día de la Candelaria como una jornada "especial". Su intención es que el pequeño siga "con las creencias religiosas que tenemos en casa". Sus dos progenitores son miembros de la Hermandad de la Sagrada Resurrección y ella cree que este año el pequeño aún no procesionará. Todavía no tiene tres años y cree que no aguantará.

Todas estas familias repitieron el gesto que hicieron María y José en la iglesia de Jerusalén con Jesucristo en brazos. Su acceso al templo, recordó el párroco, no fue por la puerta principal. Fue por la entrada trasera por donde accedían las mujeres y los más pequeños y no fueron recibidos con grandes fastos. "Ni hubo pompa ni estruendos ni trompetas". Después, volvieron a Belén donde aquel niño se hizo hombre. "Cuando empezó su misión se dirigió a Jerusalén y se presentó en el templo". Accedió por la misma puerta que lo había hecho de pequeño y en aquel instante "sacaban a una mujer para apedrearla diciendo que era adúltera". El señor preguntó qué había hecho. Le contaron la historia y su respuesta fue que el que estuviese sin pecado que sea el primero en arrojar la piedra. En la sala acabaron quedando Jesús y la mujer que estaba en el medio. Ahora, reseñó, las mujeres entran por la puerta principal de la iglesia porque "sois portadoras de vida".

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents