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Las tiendas de siempre

La turronería de Oviedo que deleitó a Serena Williams y vende online a toda Europa: "Somos el negocio más antiguo de la ciudad"

El negocio, que llegó en diligencia en 1878, ha convertido las colas de la calle Cimadevilla una estampa clásica del Oviedo navideño

María Remedios López Asensi, cuarta generación de Diego Verdú: "Somos el negocio más antiguo de Oviedo y el único secreto es ofrecer calidad"

VÍDEO: Amor Domínguez/ FOTO: Mario Canteli

El Antiguo

LA NUEVA ESPAÑA inicia hoy una serie dedicada a tiendas de siempre, a su comercio y negocios más tradicionales, los que forman parte del tejido ovetense desde hace más de 75 años. El Ayuntamiento de Oviedo homenajeó la pasada semana a un listado de firmas y marcas de distintos sectores con acreditada solera y arraigo a Oviedo, que mantienen su actividad y son parte del latido diario local. La serie empieza con el negocio "más antiguo" de la ciudad.

Antes de que las luces alumbraran por doquier la navidad ya había colas en Diego Verdú. Para que las colas de la calle Cimadevilla sean ya una estampa clásica del Oviedo navideño, los fundadores de la turronería original tuvieron que llegar por primera vez en 1878 en diligencia, pues de aquella todavía no existía siquiera la rampa ferroviaria de Pajares. Tiempos heroicos en los que el producto madre, el turrón, arribaba por mar a los puertos asturianos, mientras los hermanos Verdú atravesaban la península. Luego añadirían el helado a los turrones y ya, más recientemente, los bombones, la gran aportación de la quinta generación ovetense de los Verdú, subraya la matriarca, Remedios López Asensi. "Sí, somos el negocio más antiguo de Oviedo", afirma, con orgullo.

"El mayor de los cuatro hermanos Verdú, Tomás, fue el que vino a Oviedo, y cuando Diego tenía 17 año lo trajo con el; otro hermano iba Avilés y el otro, a Gijón. Ellos venían en tren y diligencia desde Jijona y el turrón llegaba en barco para la campaña, que se prolongaba desde finales de septiembre hasta la Navidad. En un principio se ponían en un portal, que estaba entre las callesde Pozos con Fruela, porque no existían locales al uso. Luego, ya con los años, se pusieron en este portal de Cimadevilla y con el tiempo acabamos comprando la casa. Yo fui la primera que nació aquí", revela Remedios López, la cuarta generación de un negocio familiar que se fue asentando con el paso del tiempo.

"Nena, sal a ayudar"

"Toda mi familia era de Jijona mismo, de la tierra del turrón por excelencia, hasta que mis padres se asentaron en Oviedo definitivamente", detalla Remedios López Asensi, la bisnieta de Diego Verdú Monerris, que dio sus primeros pasos en la casa de la calle Cimadevilla y empezó a echar un cable al negocio familiar de niña. "Las colas por navidad las recuerdo de siempre, desde que tenía catorce años o así. Eran otras épocas y cuando me daban las vacaciones en el colegio, hacia el 20 ó el 21 de diciembre, ya me decía mi padre: ‘Nena, sal a ayudar a la tienda’. Tengo el recuerdo de que aquellas colas duraban del día 20 al 24 de diciembre, sí, el 24 era un día que se vendía muchísimo".

Diego Verdú es testigo del cambio de costumbres con el paso del tiempo. Ahora la campaña navideña de la tienda especializada en turrones y helados se avanza en varias semanas. "La cola ya empieza, como quien dice, en el puente de la Constitución. Y ahora el día 24 casi es de los que menos se vende porque la gente adelanta mucho sus compras. Luego cuando pasa Navidad sigue habiendo un flujo de ventas hasta Reyes", comenta Remedios López.

La evolución no ha sido solo de costumbres, también de oferta. Si los Verdú Monerris llegaron de la mano del turrón, en la década de los años treinta del siglo XX introdujeron el helado. "Un poco antes de la Guerra Civil fue cuando empezaron a trabajar el helado y la nata montada", apunta la matriarca de Verdú. De aquella no existían los sistemas de congelación por lo había que ser muy cuidadoso con la fabricación para no estropear el producto. Un recipiente forrado y metido en hielo con sal ayudaba a mantener el frío.

Estos días de finales de enero y febrero son mucho más tranquilos. "Depende mucho de cómo venga en tiempo, pero lo normal es que el helado empieza a moverse a partir de Semana Santa, aunque ahora seguirmos con el helado para la hostelería". La quinta generación de Diego Verdú Monerris pisa fuerte, con Jesús Valdés, el hijo de Remedios. Y apuesta fuerte por ampliar la oferta, ahora con el bombón. "Nosotros ya hacíamos las rocas, pero solo de un chocolate, con leche. Mi hijo empezó a innovar con otros chocolates, ahora hacemos rocas de distintos chocolates y también hace cinco o seis años empezamos con el bombón de turrón. Tienen mucho éxito", asegura la matriarca.

La venta on line y llevar el obrador a Argame son apuestas de los últimos años de una empresa con una veintena de trabajadores,una cifra que aumenta en la campaña de navidad. "Vendemos on line a Europa, a países exóticos no se puede madar porque hay problemas de aduana y con Inglaterra tenemos muchos problemas desde el Brexit, el año pasado tuvimos problemas con unos paquetes que nos devolvieron y no merece la pena porque luego el turrón anda por ahí dando vueltas. Pero vendemos mucho a clientes de Oviedo, que así se ahorran las colas", revela Remedios López. Entre tanta clientela, fiel y amplia en Oviedo, algún que otro nombre ilustre, como la infanta Elena, "hace años" y en octubre pasado, Serena Williams. Cuando a Remedios López se le pregunta por la fórmula para 178 años de fidelidad, es directa: "No hay ningún secreto: mantener la calidad, elaborar el turrón igual que mi bisabuelo y emplear almendra Marcona, la mejor, de origen nacional, con un calibre determinado y entera".

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