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Emotiva despedida a Martín Suárez, el niño asturiano de 10 años fallecido por una enfermedad rara: "Hoy un ángel sube al cielo"

Las Regueras a "un ángel risueño" con un funeral en el que se recaudaron fondos para investigaciones médicas

El funeral en Las Regueras

El funeral en Las Regueras / Miki López

Sara Bernardo

Sara Bernardo

Emotivo adiós en Las Regueras a Martín Suárez, el niño de 10 años que se convirtió en símbolo de la lucha contra las enfermedades raras. El pequeño luchó toda su vida contra la leucodistrofia metacromática, una enfermedad que consiste en la acumulación de sustancias grasas en las células, especialmente en el cerebro, la médula espinal y los nervios, que causa un deterioro progresivo de la función motora, cognitiva y neurológica.

Poco antes de la doce del mediodía, en la iglesia de San Martín de Biedes, en Las Regueras, no cabía nadie más. Decenas de vecinos y amigos se dieron cita para arropar a la familia en un funeral oficiado por el que fuera párroco de la localidad, Pablo Gutiérrez, junto con el actual, Santiago Heras. "Hoy un ángel sube al cielo", aseguraron al iniciar la misa en honor a un niño "risueño", tal y como lo recuerdan sus allegados.

Mari García y Toñi Martín fueron vecinas de la familia. "Que pena más grande", lamentaron. Ambas vieron a Martín crecer. "Nunca llegó a caminar solo, siempre cogido de la mano, pero siempre con una sonrisa", aseguraron. Antes de entrar a la capilla, a su llegada, la familia se fundió en un abrazo con los vecinos, que les arroparon en todo momento en una mañana marcada por el dolor, pero también por el cariño y el reconocimiento a una vida que dejó huella. Entre los asistentes se encontraban Inés González y Celestino Suárez, amigos de la abuela de Martín, quienes destacaron la fortaleza de la madre, María Díaz, "Mujer del Año" de Las Regueras en 2025. "Luchó mucho y va a seguir luchando", aseguraron, visiblemente emocionados.

Díaz se convirtió en una voz activa para reclamar la inclusión de las leucodistrofias en el cribado neonatal, la conocida prueba del talón, con el objetivo de lograr una detección precoz que, en determinados casos, puede cambiar el pronóstico de los menores afectados. Su labor la llevó a colaborar con asociaciones de pacientes y a impulsar, junto a otras familias, iniciativas relacionadas con los cuidados paliativos pediátricos en Asturias.

Al funeral acudieron representantes de la Asociación APPEA, vinculada a la atención pediátrica especializada. Desde la entidad insistieron en la necesidad de acortar los tiempos de derivación para que los niños puedan llegar directamente al Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA). Entre ellos se encontraba Marcos González, padre de Kayla, una niña de seis años afectada por una enfermedad similar. "Es duro porque éramos amigos, pero conocemos el camino y el proceso de la enfermedad", explicó.

Durante la homilía, presidida por Don Pablo insistió en que Martín "seguirá vivo en esta comunidad y en el corazón de quienes lo quieren". El cepillo de la misa se destinó íntegramente a la fundación que apoya la investigación y atención de las enfermedades raras, una causa con la que la familia siempre estuvo comprometida.

Rocío Rodríguez, resumió el sentimiento compartido por muchos: "Un hijo lo mueve todo, sacas fuerzas de donde no las hay". Otros vecinos como Pablo Rico y Daniel Santos, coincidieron en definir a Martín como "un niño encantador".

La familia de Martín logró, tras mucha insistencia, que se garantizara atención pediátrica de lunes a viernes, una de las reivindicaciones que ahora queda como legado. Martín recorrió un camino incierto con un destino irreversible, pero dejó, además del amor de los suyos, una lucha abierta por mejorar la atención pediátrica y la visibilidad de las enfermedades raras. Un ejemplo de valentía que Las Regueras (y Asturias) no olvidarán.

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