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La dramática situación del centro de menores de Sograndio (Oviedo): fugas, motines y un edificio que se cae a trozos

"Es un centro a la deriva", denuncian los educadores del equipamiento, que denuncian escasez de personal y falta de inversiones de la viceconsejería de Justicia

Instalaciones del centro de responsabilidad penal de menores de Sograndio. |

Instalaciones del centro de responsabilidad penal de menores de Sograndio. |

Lucas Blanco

Lucas Blanco

El centro de menores Sograndio atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia reciente. Así lo aseguran varios educadores del equipamiento dependiente del Principado, los cuales denuncian un deterioro progresivo de las instalaciones y de la seguridad que, a su juicio, ha convertido el recurso en «un centro a la deriva». Describen escenas que consideran impropias de un servicio público que acoge a unos cincuenta menores de entre 14 y 18 años que cumplen medidas judiciales, que en los últimos tiempos han protagonizado «motines, continuas fugas», además de un avanzado deterioro del edificio.

Al entrar, relatan, lo primero que se ve son «cubos y garrafas recogiendo goteras» y toallas empapadas en el suelo. También señalan un interruptor cubierto con un papel donde puede leerse «no tocar», porque, aseguran, si se acciona «saltan los plomos de todo el centro». Hablan de pasillos con humedades, boquetes y techos que gotean «sin parar», así como de azulejos que se desprendieron de la pared de una ducha. «Afortunadamente no había menores dentro», subrayan.

Las quejas no se limitan al estado material. Los educadores sostienen que muchos días faltan agua caliente y calefacción y que la sensación entre la plantilla es de «dejadez absoluta». «Si te quejas es que eres un exagerado, nada es para tanto», critican sobre la respuesta que, dicen, reciben. En paralelo, enumeran incidentes recientes: un motín el 31 de diciembre, un plante al día siguiente, intentos de fuga el 17 y el 24 de enero, nuevos desórdenes colectivos esa misma noche y la fuga de un interno el 1 de febrero, además de otras evasiones en meses anteriores, aprovechando que el personal «es insuficiente».

A su entender, estos episodios están relacionados con una seguridad «frágil». Especifican que la empresa adjudicataria no cubre todos los puestos y que algunos vigilantes carecen de formación específica, algo que, afirman, se ha trasladado al comité de empresa y a responsables de la Consejería. «Algún día pasará algo grave y ya será tarde», advierten, reclamando recuperar un centro «serio, normativo y seguro» para menores y trabajadores.

Los profesionales añaden que han trasladado estas situaciones «en muchas ocasiones» a la viceconsejería de Justicia y a la dirección del centro, sin que, siempre según su versión, se hayan adoptado medidas eficaces. Insisten en que su labor educativa se ve lastrada por intervenciones constantes ligadas a incidentes y «carencias básicas», y recalcan que su denuncia busca prevenir riesgos y proteger tanto a los menores como a la plantilla. «Pedimos respuestas claras y plazos concretos por parte de Administración», indican los empleados, que prefieren mantenerse en el anonimato. n

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