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La Universidad de Oviedo pierde al romanista José Ramón Fernández, decano de la facultad de Filología en los años noventa

Especialista en occitano, publicó una gramática histórica del provenzal y sucedió a Galmés de Fuentes como catedrático de Románicas

José Ramón Fernández

José Ramón Fernández / LNE

Chus Neira

Chus Neira

El mundo filológico vinculado a la Universidad de Oviedo perdió este domingo a uno de sus profesores históricos más queridos, José Ramón Fernández González, catedrático jubilado de Filología Románica y decano de la facultad en la década de los noventa del pasado siglo. Sus compañeros lo recuerdan por su gran erudición, su destacado gusto literario y su bonhomía.

Nacido en Cueto (León) en 1941, José Ramón Fernández fue desde pequeño muy buen estudiante. Hijo de un molinero, la falta de recursos y sus facultades le condujeron a proseguir sus estudios en el seminario de Astorga, donde nació su gusto por el latín y el griego, que luego conectaría con su formación como romanista. Ingresó en la Universidad de Oviedo junto a la que luego se convertiría en su mujer, Marisol Teruelo, y allí comenzó a desarrollar su trayectoria, de la mano de las enseñanzas y el magisterio de Emilio Alarcos Llorach y de Álvaro Galmés de Fuentes, que entonces ocupaba la cátedra de Filología Románica que él luego acabaría ocupando, en 1982.

Comenzó sus investigaciones con sendos volúmenes dedicados al habla de los Ancares, una "etnografía" basada en el método "palabras y cosas" que publicó en 1978 y otro estudio más amplio en 1981. José Ramón Fernández ya se había incorporado al equipo de Galmés de Fuentes en 1966, y en esa labor dentro del ámbito de la filología románcia destacaron sus estudios sobre el occitano, y un libro clave, "Gramática histórica del provenzal" (Universidad de Oviedo, 1985).

Ya ocupando la cátedra de Románicas, ocupó el cargo de Decano de la Facultad de Filología en la década de los noventa. Desde esta responsabilidad tuvo que dirigir el traslado del centro desde el edificio de la plaza Feijoo al rehabilitado cuartel del Milán, en 1992. Como decano también peleó por el reconocimiento de los estudios propios para el asturiano.

Jubilado desde hacía años, arrastraba distintas complicaciones de salud, que se habían agravado en los últimos años, más con el fallecimiento, hace dos años, de su mujer Marisol Teruelo, que también fue compañera docente en la Universidad de Oviedo, ella como profesora titular de gallego-portugués.

José Ramón Fernández deja dos hijos, Beatriz y Javier Fernández Teruelo, éste último catedrático de Penal y Decano de la Facultad de Derecho.

Entre los compañeros que trataron a José Ramón Fernández, la catedrática Josefina Martínez destacó de él su capacida de trabajo y su "gusto literario": "Antes de ser mi compañero en el claustro, fue alumno mió en la facultad, y recuerdo perfectamente que hacía unos comentario de textos estupendos".

El profesor de Filología Clásica y poeta Aurelio González Ovies fue, amén de colega, amigo de José Ramón Fernández, al que definía este domingo como "un paisano". "Aunque suene a frase hecha", declaró, "para mí fue un maestro, que se convirtió en un amigo con el que compartí muchos momentos, al margen del ámbito académico, muchas interesantes sobremesas. Un sabio conocedor de etimologías y un gran coleccionista de epitafios, aptónimos y anécdotas. Así pues: que la eternidad le sea eterna".

El funeral se celebra este lunes 9 de febrero en la iglesia de Santa María La Real de La Corte, en Oviedo, a las 17.00 horas.

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