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El centro de menores de Sograndio incrementará su plantilla para hacer frente a los problemas de seguridad de los últimos mses

El Principado, liderado por Guillermo Peláez, invertirá en mejoras en el centro, incluyendo la renovación del tejado y la creación de trece nuevas plazas de trabajo en abril

El centro de menores de Sograndio.

El centro de menores de Sograndio. / LUISMA MURIAS / LNE

El personal de seguridad del centro de menores de Sograndio se incrementará en catorce personas. Pasará de 35 a 49 profesionales con el objetivo de cubrir los turnos con mayor eficiencia. Esta es una de las principales novedades del nuevo contrato de control que se puso en marcha en noviembre con un presupuesto de 2,5 millones de euros, lo que supone un aumento sustancial respecto al anterior acuerdo de 1,7 millones de euros.

No es la única novedad. La consejería de Hacienda, liderada por Guillermo Peláez, creará trece nuevas plazas de trabajadores en abril después de haber reforzado la plantilla en septiembre para hacer frente a todas las situaciones que se dan diariamente en unas instalaciones que necesitan obras. Es por ello que el Principado ha elaborado un plan de mejoras que comenzarán con la renovación del tejado. «Todos estos pasos forman parte de la estrategia de mejora integral del servicio que se pusieron en marcha en la primavera del año pasado, coincidiendo también con la renovación en la dirección», añaden fuentes cercanas a la consejería.

Mientras tanto, los trabajadores no palpan los cambios. Lamentan que el centro atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia reciente con escenas que creen impropias de un servicio público que acoge a medio centenar menores de entre 14 y 18 años y que cumplen medidas judiciales. Argumentan que el 31 de diciembre se produjo un motín, un plante al día siguiente, intentos de fuga el 17 y el 24 de enero, nuevos desórdenes colectivos esa misma noche y la fuga de un interno el 1 de febrero, además de otras evasiones en meses anteriores, aprovechando que el personal «es insuficiente». A todo ello se suma, añaden, el estado del edificio. Muchos días, subrayan, no tienen agua caliente ni calefacción y la sensación por parte de los trabajadores es «dejadez absoluta». «Si te quejas es que eres un exagerado, nada es para tanto», criticaron la pasada semana.

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