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Las tiendas de siempre

La cuarta generación tras el mostrador, desde hace 136 años, de las mil y un telas de Oviedo

Arantxa Sánchez pone la mejor de sus sonrisas a las incertidumbres al frente de "Casa Germán", fundada por sus bisabuelos en 1890

Casa Germán, el negocio de Oviedo que vende telas desde hace 136 años: "El futuro es difícil porque cada vez cose menos gente"

El Antiguo

El mostrador de castaño donde atendía el matrimonio de recién casados, formado por Germán Sánchez y Cándida de la Fuente, es el mismo donde la bisnieta, Arantxa Sánchez González, muestra con la mejor de sus sonrisas la tela de cuadro escocés que ya no viene de las industria textil mediterránea, sino de bastante más al norte. Entre medias nada menos que 136 años de "Casa Germán" en el bajo de Fierro 3, uno de los edificios con más solera del entorno de la plaza del Fontán, en el corazón del Antiguo ovetense.

"En 1890 era fundamental estar en esta zona para vender", afirma Arantxa Sánchez, que desvela uno de los "tesoros" que guardan los archivos del negocio familiar. El bisabuelo fue "uno de los socios fundadores del Real Oviedo, todavía tenemos facturas de las corridas de toros que se hicieron en la ciudad para recaudar dinero con el fin de fundar el equipo de fútbol", detalla la cuarta generación de un negocio familiar que se dedicó "desde el principio a a las telas". Con un paréntesis por causa de fuerza mayor. "Durante los malos años de la guerra aquí se vendió de todo, también alimentos", confirma la bisnieta.

En el conflicto, el edificio de Fierro 3 fue mucho más que una tienda. "Se escondió gente, venían a dormir familias", abunda Arantxa Sánchez. Finalizada la Guerra Civil, vuelta al negocio original y principal, la venta de telas, sobre todo para los más pequeños y sus complementos. "Igual teníamos hasta 24 piqués de niños distintos de blanco, luego ya tenías beige, rosa, azul, gris". Las telas venían "siempre de Barcelona, Sabadell, incluso de Valencia". Pero el panorama cambió, y mucho. "Como todo se manda a hacer a China, los telares cerraron. Ahora traemos muchísimas telas de Holanda, queda algún fabricante pequeñito en España, pero la mayoría de las empresas hacen la tela en China", comenta la experta en tejidos.

"El Fontán era una familia"

Una reconversión que conocieron sus padres la tercera generación. Arantxa Sánchez lleva tres años al frente del negocio familiar, pero compartió tarea en el mostrador muchos años con sus mayores. "Primero se jubiló mi padre y cuando ya se retiró mi madre, quedé con la tienda.Conmigo son cuatro generaciones, pero la diferencia con la de mis padres es mínima. Hemos vivido casi los mismos cambios, muchos y muy profundos", asegura Arantxa Sánchez, quien todavía recuerda cómo recibió la alternativa. "Me empezó a enseñar mi abuelo cuando fui más alta que el mostrador. Un día me dijo: ya puedes medir y ahora ya puedes cortar. Me fue enseñando cómo hacer las medidas según lo que me pedían, las telas... esto es un mundo. Pero lo que aprendes de niña te queda grabado y a mí la tienda me gusta".

Atrás quedaron los tiempos de la infancia, que también marcan una frontera con lo que es hoy el corazón del casco antiguo de Oviedo. "Cuando yo era pequeña, el Fontán era una familia. Me acuerdo de ir a jugar a la tienda de Cano, de mimbres, donde me enseñaron a haces cestos y a trenzar; luego iba a la tienda de maíces y a otra que había abajo, en la esquina, que tenía muchos cacharros, y después enfrente, a Laura. Aquí, en el Fontán sellaba a mano la lotería. Ahora es mucho más frío, aunque haya más gente por el turismo. En nuestra tienda, los turistas entran por la puerta, ven tanta mercancía y todo tan junto y colocado que se quedan como fríos, no dicen ni hola, se dan media vuelta y se van". Le llegan muchos clientes foráneos, asegura, "de los pacientes que vienen a la clínica de los Vega".

Arantxa Sánchez con una pieza de cuadro escocés en el  mostrador de "Casa Germán", ante la centenaria caja registradora.

Arantxa Sánchez con una pieza de cuadro escocés en el mostrador de "Casa Germán", ante la centenaria caja registradora. / Fernando Rodríguez

Las telas son la auténtica pasión de las cuatro generaciones de "Casa Germán", donde buenamente hay a la vista "mil piezas distintas y por cada una que hay aquí, tenemos otra tres en el almacén", cifra Arantxa Sánchez que,en principio, no vislumbra margen para una quinta generación. "Cada día hay menos gente que cosa y cada día hay menos modistas así que las mercerías y las tiendas de tela estamos abocadas a desaparecer. Es lo que hay, si no hay quien consuma telas, no hay quien las venda. Antes muchas clientas venían con sus modistas y eso se perdió. Ahora mismo debe haber en todo Oviedo dos modistas de ropa de niños, y de mujer hay unas cuantas, pero a precios desorbitados", describe la experta en telas que constata más cambios y no precisamente a mejor tras el covid. "Ahora ves a todos los niños con chandal, camiseta y leggins, dan un poco de dolor, pero es la moda", apunta Arantxa Sánchez.

Durante 15 años editó la revista de patrones infantiles "Espejito, espejito", justo hasta la pandemia. "Llegamos a una tirada de 70.000 ejemplares, que vendíamos a todos los sitios. Me mandaban un trailer de Madrid. Y nos llegan muchas clientas todavía de entonces", revela Arantxa Sánchez, que echa en falta más apoyo de las instituciones a las incertidumbres de los autónomos. "La Seguridad Social, Hacienda, el Estado y el Ayuntamiento están machacando al pequeño comercio. En Oviedo la hostelería sigue viva, pero el pequeño comercio se muere, solo hay que salir por la calle y ver la cantidad de locales cerrados que no abren".

Arantxa Sánchez aún no tiene claro qué hará cuando vaya adelante la reforma integral de Fierro 3, pero mientras tanto cuida con mimo y esmero los detalles del cambio de temporada y estación en la casa de muñecas de un escaparate "con muchos fans".

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