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Entrevista | Pete Worden Investigador espacial, exdirectivo de la Nasa

Pete Worden, exdirectivo de la NASA: "La ciencia que se hace en Asturias puede ayudarnos a responder a la pregunta clave: ¿estamos solos en el Universo?"

"La IA es una herramienta muy potente para trabajar mejor y más rápido, pero no esperes que sea más inteligente que los humanos, no nos da superpoderes, la gente no debería confiar en nada y debería comprobar siempre todo"

Pete Worden, durante su visita a Oviedo.

Pete Worden, durante su visita a Oviedo. / Miki López

Chus Neira

Chus Neira

Pete Worden nació en Michigan, cerca de Detroit, en 1949. Investigador de astronomía en la Universidad de Arizona, experto en proyectos espaciales, fue director del Centro de Investigación Ames de la NASA, participó en varias misiones y se especializó en la colaboración público-privada internacional en la carrera aeroespacial Ahora está al frente de la Fundación Breakthrough Prize y de Breakthrough Initiatives y estos días visita Asturias para estudiar posibles colaboraciones con investigadores de la Universidad de Oviedo. Este jueves a las 18.30 horas ofrecerá una conferencia abierta en el Paraninfo del Edificio Histórico de la Universidad bajo el título “Vida en el Universo e iniciativas científicas espaciales del sector privado”.

-¿Qué espera de su viaje por Asturias? ¿Qué cree que puede encontrar aquí?

-Uno de mis intereses principàles desde hace tiempo ha sido la Luna y el uso de recursos espaciales. Hace más de una década ayudé a Luxemburgo a poner en marcha un programa de recursos espaciales y he visto que aquí también hay un gran trabajo de investigación en este y otros campos de la carrera espacial. Me invitaron a una conferencia y acepté, pero también sugerí que podría venir y explorar las posibilidades de trabajar juntos. Estos días he he tenido una experiencia magnífica con gente que trabaja no solo en recursos espaciales, sino en otras cuestiones clave como la vida en el universo, que es una de las principales cuestiones en las que trabajo para fundaciones privadas. Consiste en responder a la pregunta clave: ¿estamos solos? Creo que la experiencia científica que hay aquí puede ayudarnos a responder eso.

-Hablando de la vida en el Universo. Usted ha dicho que deberíamos ampliar el concepto de “vida”, más allá de la que conocemos en la Tierra. ¿En qué deberíamos pensar?

-Hay una pregunta fundamental cuya respuesta todavía no sabemos: ¿Qué es la vida? El mejor libro sobre esto lo escribió Schrödinger en 1944 (“¿Qué es la vida?). No era una definición muy buena, pero es la mejor que tenemos. Así que otra manera de explorar esta cuestión es descubrir si hay otra vida o cosas que reconoceríamos como vida o que quizá incluso no reconoceríamos como vida. Las ciencias espaciales nos dan la oportunidad de hacerlo. Y quiero recordarle a todo el mundo que, de momento, ahora mismo no conocemos ninguna otra vida. Aunque creemos que hay evidencia de otra vida en nuestro sistema solar, probablemente vida microbiana.

-¿En Marte?

-La hipótesis principal es que hay algo allí o bajo su superficie. Hay evidencia de que hay océanos gigantes en las lunas del sistema solar exterior, como una de las lunas más grandes de Júpiter, Europa; una de las lunas de Saturno, Encélado; e incluso Titán, que es la luna más grande de Saturno. Debajo de la corteza superficial, que es una corteza de hielo, hay un océano. Y hay cierta evidencia de que allí hay procesos interesantes, y hay otros lugares en nuestro sistema solar con cierta evidencia de algún tipo de vida extraña, como en la alta atmósfera de Venus. Todo eso en nuestro sistema solar.

-¿Y fuera?

-Estamos desarrollando ahora capacidades tecnológicas para encontrar planetas que podrían ser como la Tierra o incluso diferentes de la Tierra en otros sistemas solares cercanos. Tenemos mucho interés en saber si podemos encontrar una Tierra 2 o algo que quizá no sea Tierra 2 pero que tenga vida. Pero la segunda pregunta, después de saber si hay otras vidas, es saber, y esta es más difícil, si hay inteligencia en otros lugares. Supongo que deberíamos preguntarnos antes si hay inteligencia aquí, que quizá no, no la hay. Pero, bueno, nosotros tenemos otro programa llamado Breakthrough Listen en el que buscamos una señal, lo que llamamos una tecnofirma, de una civilización tecnológica. Por ahora no hemos encontrado ninguna, pero estamos buscando.

-¿Y qué sería para usted una pista creíble de vida? ¿Qué tendrían que encontrar?

-En nuestro sistema solar la cuestión sería enviar un instrumento científico que sea capaz de determinar que hay una complejidad por encima de la “no vida”. En última instancia, se trataría de obtener una muestra, examinarla, saber si se reproduce. Esto se podría hacer con instrumentos remotos, pero no para un planeta que orbita otra estrella. En esos casos todavía no podemos enviar sondas, aunque estamos estudiando cómo hacerlo.

-¿Lo lograrán en este siglo?

-Es complicado, porque tienes que ir a una buena fracción de la velocidad de la luz.

-Pero si tuviéramos un planeta como la Tierra orbitando una de las estrellas más cercanas, digamos Alfa Centauri A, y si pudiéramos obtener una imagen del planeta, separarlo de la luz estelar, y pudiéramos obtener un espectro de la atmósfera y analizarla, la señal que buscaríamos sería oxígeno y agua. Y se asumiría que eso indica vida. Y lo hacemos así porque toda la vida que conocemos requiere algún tipo de disolvente, que asumimos que es agua, aunque podría ser otras cosas, como ácido sulfúrico. Por otra parte, la vida tiene en la Tierra la propiedad de que produce productos químicos que se llaman “fuera de equilibrio”. Así que el oxígeno es algo que no está en equilibrio. Si toda la vida desapareciera de la Tierra mañana, el oxígeno desaparecería en unos pocos millones de años porque es muy reactivo. Se quedaría ligado en rocas y así sucesivamente. Así que si ves un gas como el oxígeno, y podría haber otros como el metano, que es prevalente en la atmósfera, es que algo lo está manteniendo. Eso se consideraría evidencia de vida en otro lugar. Pero no sabemos cómo sería realmente una vida alienígena. Podría usar disolventes diferentes. Podría tener sustancias químicas diferentes. Por eso lo primero que se busca, para un planeta alrededor de otra estrella, es obtener un espectro de la atmósfera. Y en casos muy especiales podemos hacerlo hoy. Incluso hubo una conjetura hace uno o dos años de que había datos tomados por el Telescopio James Webb sobre un planeta orbitando, K2-18B, que tenía sustancias químicas en la atmósfera que parecían producidas por la vida. Otros científicos dijeron que eran datos tan malos, que solo era ruido. Quiero decir que se necesitan datos muy convincentes, y eso va a ser difícil. En algunas de las sondas a Marte también encontraron metano, que a menudo se asocia con la vida, pero no siempre. ¿Es evidencia de vida? No lo sabemos. La pregunta es entretenida pero es difícil contestarla.

-¿Cómo nos ayuda ahora la IA en todo esto?

-Nosotros ya llevamos tiempo usando IA. en la búsqueda de esas tecnofirmas, porque obtenemos petabytes de datos cada año, y la gente no puede mirar todo eso. Hemos programado sistemas que recorren los datos y cuando encuentran algo interesante lo guardan para analizarlo después. Esto ha sido muy productivo, porque ahora podemos mirar una enorme cantidad de datos. Todavía no hemos encontrado nada, pero la IA es muy útil porque nos hace la vida más fácil cuando tienes muchos datos. Pero también puede ser extremadamente útil para desarrollar conceptos e investigación.

-¿De qué forma?

-Mire, el año pasado, yo y un colega escribimos un artículo sobre la posibilidad de crear una simbiosis entre la vida en la Tierra y en Marte en el caso de que allí hubiera vida.Creamos un avatar en ChatGPT, una simulación de un científico, y elegimos a Arthur C. Clarke, el autor de ciencia ficción, a quien conocí bastante en vida. Metimos todos sus libros, artículos y entrevistas y le dijimos al algoritmo lo que sabíamos sobre él. Se expresaba como si fuera él y nos ayudó muchísimo a desarrollar esa hipótesis sobre el desarrollo de una simbiosis si tuvieras vida marciana, que sería preferible a que una vida destruyera a otra. Enviamos el artículo a la revista que Arthur C. Clarke ayudó a fundar, el Journal of British Interplanetary Society. Y lo aceptaron y aceptaron también usar a Arthur como coautor, con el permiso de la Arthur C. Clarke Legacy Foundation. “Forbes” publicó que habíamos resucitado a Arthur C. Clarke para ayudarnos a ir a Marte. Tuvo bastante repercusión. Fue divertido y muy útil.

-¿Quiere compartir otros ejemplos de uso de IA en su campo?

-Sí, claro. Yo estoy también en Schmidt Sciences, que anunció hace un mes cuatro grandes observatorios, uno de ellos un telescopio espacial más grande que el Hubble, que se lanzará en 2028. Yo tengo que estudiar qué misiones podríamos hacer con financiación privada, y en los últimos meses he estado trabajando sin un ingeniero que me ayudara, pero he descubierto que estos algoritmos de IA son muy potentes para hacer diseño preliminar. Le puedes decir: quiero enviar una misión a Venus, darle los conceptos, trabajar con ello durante unas horas y decir luego qué te gusta o qué no o cuánto te costaría. Para comprobar estos proyectos yo tomo los resultados de ChatGPT y se los doy a Grok o a Claude, y les pregunto. A veces dicen que está bien y otras veces, no. Es como preguntarle a otro colega, a un científico o un ingeniero y que te diga qué le parece. Son herramientas muy potentes para trabajar mejor y más rápido. Siempre que no esperes que sea más inteligente que los humanos. Porque no lo es. Está creado por humanos y la base de datos de información es humana.

-La IA también puede inventarse cosas. ¿Qué peligro tiene eso en un campo cómo el suyo?

-Hay que tratarla como cualquier otra herramienta. O como un colega. También cometemos errores y también tenemos que comprobar nuestros resultados. Aquí puedes comprobarlo con otras IA o con científicos humanos. Es verdad que a veces se equivoca, pero es que la gente nunca debería confiar en nada. La IA no nos da superpoderes, solo es una herramienta. Yo crecí con reglas de cálculo y de hecho todavía conservo alguna. Luego llegaron las calculadoras, pero no puedes asumir que son mejores que yo con una regla de cálculo Siempre puede haber errores del operador o del algoritmo. Así que: ¡compruébalo!

-Hablemos de financiación privada. Antes la exploración espacial solía estar dominada por agencias. ¿Cuáles son las ventajas y los riesgos de la entrada de esta inversión?

-En realidad es una idea antigua. En Europa lo solía financiar la realeza, pero en Estados Unidos, en el siglo XIX, no teníamos realeza. Así que Individuos privados ricos financiaron mucha ciencia. Hasta los años 50, casi todos los telescopios astronómicos se construían de forma privada, incluidos los más grandes del mundo. El gobierno empezó a financiar grandes instrumentos astronómicos a partir de 1960, peor incluso así algunos de los observatorios más grandes se financiaron de forma privada, como los telescopios Keck. Lo que ha pasado ahora es que las agencias gubernamentales no son tan ricas como lo eran. Tienen otras prioridades. Pero a la vez el coste de hacer cosas en el espacio está bajando por estas nuevas capacidades de lanzamiento y ahora podemos construir telescopios espaciales del tamaño del Hubble o del James Webb por el mismo dinero que antes costaba construir un gran telescopio en tierra. Hace siete años empezamos un proyecto impulsado por el premio Nobel Saul Perlmutter. Vino a Right Through Initiatives y a Schmidt Sciences, hicimos algunos estudios y decidimos seguir adelante con un gran telescopio espacial en el que estoy trabajando ahora. Es de tres metros, algo más grande que el Hubble. Veremos más proyectos así. En Breakthrough Initiatives también tenemos un pequeño satélite que lanzaremos en un año. Y el año que viene se lanzará la primera misión interplanetaria financiada de forma privada. Es la Morning Star Mission y va a Venus. Yo estoy bastante emocionado con todo esto y creo que es importante entender que no compite con la financiación del gobierno, sino que la complementa.

-Si un lugar como Asturias quiere tener un hueco en la ciencia espacial, ¿por dónde puede empezar?

-Lo que estoy viendo aquí es que ustedes tienen un profesorado de investigación y expertos magníficos. Este miércoles me reuní con profesorado de ingeniería, de ciencia espacial, gente que está estudiando la vida en el universo. Y algo muy interesante, la biología. Estoy muy interesado en la idea de que si quisieras ir a la Luna y extraer recursos, la biología puede ayudarte. El campo de la biominería en lugar de usar altas cantidades de energía o productos químicos peligrosos, utiliza biología que puedes diseñar para extraer metales, por ejemplo. En ese campo hay gente en Asturias que va muy por delante de otros grupos. Tengo muchas ganas de trabajar con ellos. Es muy interesante que esta tecnología no solo es útil si quieres extraer material en el espacio, sino que, si las perfeccionamos, también servirán en la Tierra para mitigar problemas químicos y de contaminación. Así que creo que Asturias tiene la experiencia adecuada y el entorno adecuado para formar parte de esto, y por eso estoy muy contento es estar aquí y empezar a colaborar.

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