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María López-Fanjul, directora del Bellas Artes: "Es mi trabajo agitar y remover las cosas en el Museo"

Poco más de dos meses después de su incorporación al cargo, arranca su primera programación al frente de la institución. "Van a cambiar cosas", anuncia

María López-Fanjul, en el Museo de Bellas Artes de Asturias.

María López-Fanjul, en el Museo de Bellas Artes de Asturias. / Luisma Murias

Elena Fernández-Pello

Elena Fernández-Pello

Oviedo

Mañana arranca la nueva programación del Museo de Bellas Artes de Asturias, la primera con la firma de María López-Fanjul, al frente de la institución desde el 1 de diciembre de 2025. Gabriele Finaldi, director de The National Gallery desde 2015 y antes, entre 2002 y 2015, director adjunto de Conservación e Investigación del Museo Nacional del Prado, abrirá a las 19.00 horas, el ciclo de conferencias "Asturias global", que se inscribe en su estrategia de internacionalización del Museo. La historiadora del Arte es ambiciosa y defiende con convicción sus ideas para el Museo.

¿Cuál es el propósito último de traer a Oviedo, escuchar y abrir una conversación pública con los gestores de instituciones como la National Gallery, el Louvre o la Isla de los Museos de Berlín?

Se trata de acercar a Asturias otros modelos de museo, que los asturianos vean lo que hacen fuera, que hay muchos tipos de gestión, que empiecen a bullir las ideas. Quiero que el Museo de Bellas Artes sea un espacio de pensamiento crítico, un centro de libertad para repensar la cultura. También quiero presentar este Museo y el Principado a los colegas extranjeros y he elegido aquellos con los que puede llegar a haber una simbiosis a largo plazo.

Conocerá el Museo y su colección.

Con la colección se ha trabajado muy poco, ahora va a ser el centro de nuestro trabajo. Queremos que los colegas de esas instituciones internacionales la conozcan. Apenas se han prestado piezas a otros museos, queremos empezar a hacerlo... El premio de la Fundación Cultura nos reconoce como la primera institución cultural del Principado, pero en el ranking general el Museo de Bellas Artes de Asturias no aparece, no ha aparecido nunca. Para que eso cambie vamos a escuchar y a ponernos a disposición de colegas e instituciones internacionales, que nos ayuden difundir la colección y Asturias en el mundo.

¿No será muy ambicioso empezar por la National Gallery?

Desde que he llegado veo que hay cierto complejo por parte de los asturianos... Algo que me entristece. Yo crecí en una familia que me animaba a mirar a la luna, aunque luego quizá no se pudiera ir más allá del dedo del pie. Si alguien como Gabriele Finaldi viene a Oviedo es porque le interesa.

Entonces, ¿la programación del Museo siempre con un horizonte internacional?

Uno de los objetivos recogidos en los estatutos del museo es llevar la colección a todos los asturianos y a todos los lugares de Asturias y eso lo vamos a hacer con la colaboración de la Fundación Caja Rural de Asturias, pero también hay que atender las necesidades de la colección y asumir la defensa de los artistas asturianos, que para mí es algo fundamental, y ponerlos al mismo nivel que la colección, de los artistas nacionales e internacionales.

Se avecinan cambios.

Llevo dos meses en el cargo. Van a cambiar cosas. Esto funciona como una cadena de eslabones, los eslabones somos todos y quiero escuchar a todos.

¿Quiénes son todos?

Artistas, galeristas, centros culturales, Universidad, museos… El Museo de Bellas Artes debe aglutinarlos a todos, trabajar con todas las comunidades. Me debo a Oviedo, pero me debo también a Gijón, con la que el Museo ha trabajado poco, y a Villaviciosa, y a … A toda Asturias.

Reordenará la colección.

Quiero modernizar la mirada hacia del arte anterior a 1800, quitarle a la gente el miedo… Lo que se está haciendo fuera, y nosotros podemos aportar y ser pioneros en muchas cosas. Este ciclo de conferencias es algo totalmente nuevo, no hay nada igual fuera. El Museo no es una clase magistral, es un espacio público, con unos expertos en arte que te invitan a venir, nada más. Hay que fomentar el pensamiento crítico. La historia del Arte está viva y no hay una única manera de acercarse a ella. Si Vasari se hubiera atenido a las normas la Historia del Arte no existiría.

Puede que haya a quien le cueste aceptar los cambios, a quien no le gusten.

Es mi trabajo agitar y remover las cosas en el Museo.

¿Se siente apoyada?

Muy apoyada. Hay una complicidad a tope con el equipo, a nivel profesional y humano, es excepcional encontrar a un equipo con tanta calidad y tantas ganas de explorar nuevas vías de trabajo.

¿Y por el patronato del Museo?

Igual. El clima es de claridad total, para lo bueno y para lo malo. La apuesta por la cultura, por un modelo sostenible, solo puede ser buena para el Principado. Yo creo en la responsabilidad personal, de cada uno, en lo que puede hacer cada uno desde su puesto. Es fácil quejarse y difícil ponerse las pilas. ¿Por qué no crear un perfil de Museo pensando y repensando, desde todas las Asturias, sin copiar a nadie? Pensar qué nos define, cómo apoyarnos y hacer Asturias más grande. Para eso hay que trabajar en equipo: animo a la gente a que se una a los Amigos del Museo, a que si hay algo que no les gusta lo digan... Lo que me desagrada es que se vaya por detrás. Todos vamos a tener sitio en este proyecto. Siento ilusión a mi alrededor y tengo el convencimiento de que Asturias puede.

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