Oviedo se deja conquistar por la comedia ancestral de los Mazcaritos en el Domingu Gordu del Antroxu
El colectivo tiene previsto abrir una sede cultural en el entorno de Foncalada para dar otro paso hacia el reconocimiento de su actividad como Bien de Interés Cultural

Mario Canteli
Oviedo volvió a mirarse este domingo en el espejo burlón y festivo de su pasado. La comparsa de Mazcaritos d’Uviéu salió a las calles del casco antiguo para celebrar el Domingu Gordu con lo que mejor sabe hacer: mezclar gracia y retranca, música y danza, crítica social y memoria recuperada.
Con sus picornios –el inconfundible gorro picudo–, las caretas talladas y los trajes tradicionales, la comitiva fue abriéndose paso entre vecinos y curiosos desde Gascona hasta la Plaza del Fontán, entre coplas afinadas al son de la zanfona y pasos de baile que arrancaban sonrisas a su paso.
La Madama y el Galán, estampa clásica de la mascarada, encabezaron el cortejo con su elegancia ceremoniosa, mientras que la Rollona, siempre deslenguada y provocadora, se encargó de poner el acento gamberro. Porque si algo distingue a los Mazcaritos es esa crítica social envuelta en humor, esa manera de decir las verdades mezclando gracia con mordacidad. El grupo se pasó la mañana cantando coplas al son de la zanfona y pidiendo el aguinaldo por el Oviedo antiguo y aledaños.

El pasacalles de los Mazcaritos por las calles de Oviedo / Mario Canteli
La cita llega además en un año importante para el colectivo, que avanza en su proyecto de abrir un nuevo local en el entorno de La Foncalada, concebido como espacio cultural y punto de impulso para el reconocimiento de la mascarada como Bien de Interés Cultural (BIC). El pasado 13 de febrero el grupo fue invitado a presentar su mascarada en el Museo Nacional de Antropología de Madrid, en una actuación seleccionada como representación urbana del antroxu tradicional del norte de España.
La programación continúa este lunes con el Aguinaldu de Mazcaritinos, la versión infantil del Antroxu (entre las cinco y las ocho de la tarde), y culminará el martes con el Entierru la Sardina, pasacalles nocturno que pondrá el broche final a cuatro días de tradición callejera. Entre coplas, sátira y pasos de baile, el Domingu Gordu volvió a demostrar que el Antroxu no es solo fiesta, sino también identidad. Y que en Oviedo, cuando suenan las zanfones y asoman los picornios, la historia se echa a la calle con una sonrisa socarrona.
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