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Orliński: "Me interesa la autenticidad: admiro a los artistas que saben quiénes son y no tienen miedo a cruzar fronteras"

"Hace poco, en París, colaboré con A$AP Rocky, algo que probablemente nadie se esperaría de un contratenor, y sin embargo funcionó", comenta el mediático contratenor polaco, protagonista de la versión en concierto de la ópera "Giulio Cesare in Egitto" el martes en el Auditorio de Oviedo

Jakub Józef Orliński.

Jakub Józef Orliński. / Jiyang Chen

Elena Fernández-Pello

Elena Fernández-Pello

Oviedo

Jakub Józef Orliński (Varsovia, Polonia; 1990) hace escala en Oviedo en su brevísima gira por España, el martes, a las 19.30 horas, en los Conciertos del Auditorio, el ciclo que organiza la Fundación Municipal de Cultura de Oviedo en colaboración con LA NUEVA ESPAÑA. El domingo 15 de febrero, en el mismo papel, el protagonista de la ópera "Giulio Cesare in Egitto" de Händel en versión concierto, se ganó el calificativo de "insuperable" de la crítica, y con él su partenaire, la soprano francesa Sabine Devieilhe, como Cleopatra, junto a la orquesta de cámara "Il Pomo d'Oro".

Vuelve a Oviedo, esta vez con la versión en concierto de “Giulio Cesare in Egitto”, junto a “Il Pomo d’Oro” y en un formato sin escenografía ni vestuario. ¿Qué matices expresivos permite explorar este enfoque de la ópera de Händel?

Cuando eliminas el vestuario, las luces, la narración física, todo se centra mucho más en la música. Cada intención, cada emoción queda bajo la lupa. Para mí, sin embargo, eso me proporciona libertad y crea un espacio para explorar los detalles: la fragilidad en una frase, la vacilación antes de una decisión, la ternura que puede esconderse detrás de la fuerza. Händel te ofrece ya muchísimo en esta obra increíble; el reto es confiar en ello y no añadir demasiado.

¿Cómo cambia con este formato la manera de construir el personaje, apoyándose únicamente en la voz y el gesto?

No puedes esconderte detrás del movimiento o de los efectos teatrales, así que tienes que preguntarte, con total claridad: ¿Por qué estoy cantando esta frase de esta manera? ¿Qué está pensando César en este momento exacto? El gesto sigue existiendo, pero adquiere mucha más importancia dentro de la historia: una mirada, una respiración, un cambio de energía… Me gusta esa disciplina. Está más cerca de la música de cámara, pero con un alma muy dramática.

Händel escribió el papel de Julio César para un castrato. ¿Qué cualidades vocales y dramáticas son esenciales para interpretar hoy ese rol?

Para mí, César es contraste. Es un líder militar, un hombre de poder, pero Händel también muestra su vulnerabilidad, sus dudas, incluso su ternura en su amor por Lidia -que, atención al spoiler, ¡es en realidad Cleopatra!-. Vocalmente, es un papel de resistencia, casi una maratón. Necesitas agilidad y claridad, por supuesto, pero también calidez y flexibilidad de color. Dramáticamente, la clave es no interpretarlo como un “monumento”, como solemos concebirlo hoy. Tiene que seguir siendo humano. Fuerte, sí, pero capaz de enamorarse, de sorprenderse, de perder el control. Eso es lo que lo hace interesante hoy en día.

¿Cómo valora el trabajo de “Il Pomo d’Oro” a lo largo de los años, como una de las agrupaciones de referencia en la interpretación historicista?

Lo que más admiro de ellos es su curiosidad y su disposición a asumir riesgos. Nunca tratan la música barroca como algo congelado en un museo. Siempre hay muchísima energía y un sentido de descubrimiento cuando tocan. Se escuchan entre ellos y escuchan a los cantantes, y eso crea una forma de hacer música muy estimulante, históricamente informada, sí, pero emocionalmente muy presente. Esa combinación es rara.

 ¿Y qué hay de la aportación de Sabine Devieilhe a esta ópera, en el papel de Cleopatra?

Sabine aporta a Cleopatra un sentido increíble de inteligencia musical. Todo lo que hace se percibe intencional, pero siempre auténtico y nunca calculado. Su musicalidad es extremadamente refinada y posee una ligereza y elegancia que hacen que Cleopatra sea a la vez juguetona y profundamente conmovedora. Sabe equilibrar la virtuosidad con la vulnerabilidad, algo esencial para este papel. Además, como colega, es maravillosamente generosa en escena. Siempre es un placer cantar con ella.

Ha actuado varias veces en Oviedo y ya conoce al público asturiano. ¿Qué le ofrecerás esta vez, con esta ópera, que sea nuevo o diferente?

Siempre me siento muy bienvenido en Oviedo: el público escucha con muchísima atención y se percibe claramente su energía. Con “Giulio Cesare”, creo que lo diferente es la intimidad. Aunque es una gran ópera, el formato de concierto nos acerca muchísimo al público. Espero que puedan vivir la obra casi desde dentro, siguiendo el viaje emocional y no solo la historia. Y para mí, personalmente, César sigue evolucionando. No soy la misma persona que la última vez que canté aquí, y eso también transforma la música.

El pasado verano dirigió la primera edición del Break in Classic Festival en Polonia. ¿Quedó satisfecho con la acogida? ¿Habrá una segunda edición este año?

Quedé muy satisfecho, y también muy aliviado. Empezar un festival es un poco como lanzarse al agua fría. Pero tuve a mi lado a un cofundador fantástico, Alexander Dębicz. Tiene ideas increíbles y siempre piensa en cosas en las que yo no pienso, así que funcionamos muy bien como equipo. Y el público realmente acogió la idea. Vimos mezclarse a audiencias de una manera que no ocurre muy a menudo, y ese era exactamente el objetivo. Ya estamos trabajando en la próxima edición y sí, habrá una segunda. Con el mismo espíritu, quizá un poco más grande, pero no demasiado seria. Eso es importante.

Canta ópera barroca, baila breakdance... No es difícil imaginarle haciendo una incursión en la música mainstream. ¿Se verías colaborando con alguien, por ejemplo, como Rosalía?

Nunca me gusta decir “nunca”. Lo que me interesa es la autenticidad. Si percibo honestidad en una colaboración, que no sea un simple truco, estoy abierto a ella. Admiro a los artistas que saben quiénes son y no tienen miedo a cruzar fronteras. De hecho, hace poco colaboré con A$AP Rocky en la Gala des Pièces Jaunes, en La Defense Arena de París, algo que probablemente nadie esperaría de un contratenor, y, sin embargo, funcionó. Ese tipo de encuentro entre diferentes mundos puede ser muy inspirador.

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