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Christof Loy, director de escena, estrena "El barberillo de Lavapiés" en el Campoamor: "Yo ya no diferencio entre ópera y zarzuela, todo es teatro con música"

Con una larga y premiada trayectoria en la ópera, vive esta nueva etapa como un aprendiz y un aventurero: "Somos un poco como una compañía antigua que viaja de una ciudad a otra, como en el siglo pasado"

Christof Loy, en el teatro Campoamor.  | LUISMA MURIAS

Christof Loy, en el teatro Campoamor. | LUISMA MURIAS

Elena Fernández-Pello

Elena Fernández-Pello

Oviedo

El director de escena Christof Loy (Essen, Alemania; 1962) debuta en España como director de zarzuela con "El barberillo de Lavapiés", de Barbieri, y en Oviedo, el 26 de febrero, en el teatro Campoamor, a las a las 19.30 horas, y en una segunda representación, el día 28 a las 19.00, ambas dentro del Festival de Teatro Lírico que organiza la Fundación Municipal de Cultura de Oviedo en colaboración con LA NUEVA ESPAÑA.

Hace unos meses estreno su producción en Suiza, en Basilea, y la próxima temporada la presentará en el madrileño Teatro de la Zarzuela.

¿Cómo entra en contacto con la zarzuela y cómo se despierta su interés por el género?

Cuando era muy joven vi una zarzuela en Alemania, en alemán y no me gustó por nada.

¿Recuerda cuál era?

Sí, "El baberíllo de Lavapiés".

Vaya…

Después hablé con amigos y uno me dijo: "No, no, la zarzuela es una buena cosa, pero quizás esta función fue algo rara…". Y me regaló un disco, un vinilo de un concierto que ahora es casi una leyenda, en el Festival de Salzburgo con Plácido Domingo y Pilar Lorengar. Lo escuchaba muchas veces, pero después casi olvidé la zarzuela por 25 años y cuando trabajé en el Teatro Real por primera vez, como me quedaba por casi dos meses en Madrid, fui a ver el "Capriccio" de Richard Strauss. En esa obra hay ocho criados y esos criados estaban interpretados por cantantes españoles. Quedé sorprendido de la calidad de su actuación, su atención, de su vivacidad y su fantasía, hablé con ellos y me dijeron que su escuela era la zarzuela, que en la zarzuela tenían que bailar, actuar, recitar texto, y todo eso con la parte vocal, que algunas veces es tan exigente como en una ópera italiana. En ese momento se despertó mi curiosidad y mucha gente empezó a enviarme cosas de YouTube o de Spotify...

¿Así se reconcilió con la zarzuela?

Sí. Empecé una formación como autodidacta en el género y casi como una autodisciplina cada mañana posteaba algo en Linkedin, una romanza o un dúo o música, con un comentario mío. A la gente que conoce la zarzuela le resultó tan extraño que un director alemán se interesara por este género...

Resulta curioso, y se piensa que cuesta entenderlo si no se es español...

Sí, sí, pero al final es cómo entender "El barbero de Sevilla" o "Las bodas de Fígaro". Siempre hay algo de universal, especialmente en las obras maestras. Yo ahora no hago diferencia entre ópera, opereta y zarzuela. Para mí es todo teatro con música.

Pensarían que estaba loco cuando se lanzó a dirigir zarzuela.

Mi idea es hacer conocida la zarzuela en todo el mundo, por eso también pensé en piezas que pudieran convencer a un público extranjero. Y entendí que el tema de "El barberillo de Lavapiés" en combinación con esta música tan vivaz y de esta calidad era algo que inmediatamente hablaba al corazón de la gente. Funcionó muy bien en Basilea, allí había un público que habla alemán o una pequeña parte francés, pero también expatriados españoles y latinoamericanos. Y tres semanas antes había estrenado el "Benamor" de Pablo Luna en Viena. Habíamos pensado en esta zarzuela sobre el Madrid de los años 20 con tema LGBTQ, toda la gente fluida, todos un poco locos... Pensamos que para la temporada de carnaval en Viena podría funcionar muy bien. Y, de nuevo, sí, fue un éxito. No sé, creo que estoy aprendiendo mucho y me acerco con respeto, amor y pasión a este género. Pero también con cierta inocencia. Y en mi teatro siempre es esencial una verdadera emoción.

¿Por eso eligió esta obra para presentarse en España como director de zarzuela?

He descubierto en "El barberillo" esta historia entre Lamparilla y Paloma que es fenomenal y muy profunda. He visto producciones en YouTube, puedo imaginar una tradición, pero desconozco muchas cosas. Me interesa como Barbieri leyó el libreto y fue inspirado por los versos.

El decorado se ve muy limpio.

Para mi estilo, ya hay muchas cosas. Lo típico en mí dirección es la concentración en los actores. Todo lo que sea necesario, pero todo lo que podemos quitar y que sea una distracción lo quitamos.

Luego irá al Teatro de la Zarzuela con esta producción.

Sí, sí, sí, en la temporada próxima.

¿Y tendrá más rodaje internacional?

Espero que sí, espero que sí. Cuando hablaba de ello al principio con directores artísticos de teatros de ópera, sentía cierta simpatía, pero una distancia también, o un miedo. Ahora, después de dos grandes éxitos, algo ha cambiado y no lo ven con tanto miedo. Y también estoy muy muy feliz por el interés de la prensa internacional, suiza, alemana, austríaca, y también en los Estados Unidos. "The New York Times" nos ha dado casi una página entera sobre "Benamor", y un gran periódico alemán, "Die Welt", también ha publicado un gran artículo sobre "El barberillo" y "Benamor". Y la plataforma "Ópera visión", después del estreno y del éxito de "El barberillo" decidió grabar la producción y se puede ver completa.

Podría llegar a poner de moda la zarzuela.

Tiene algo de novedad, un poco exótico, creo que eso puede ser una ventaja. Y muchas piezas de zarzuela hacen reír a la gente. La prensa intelectual en Alemania o Austria ha entendido que es una forma de divertimiento con una base intelectual. Ahora sí hay un interés y se empieza a percibir un respeto… Como el que sintió por este género Friedrich Nietzsche, el filósofo alemán, cuando vio "La Gran Vía". Le gustó muchísimo.

¿Sí?

Había visto por casualidad una función de "La Gran Vía" y después escribió que era una de las mejores cosas que ver en el teatro europeo. Hay un gran hueco entre Nietzsche y ahora. Creo que algo puede cambiar, que podemos sacar la zarzuela de esta esquina del mundo.

¿Qué tal se las apaña en el teatro Campoamor? ¿Pequeño para lo que usted está acostumbrado?

Yo estoy feliz de todas las posibilidades que me ofrecen allá podemos producir una zarzuela. Estamos aquí un poco como una compañía antigua, que viaja de una ciudad a la otra, como en el siglo pasado, porque tenemos el mismo reparto aquí que en Basilea. Y todo el mundo es extremadamente receptivo y sí, es un placer estar aquí. Yo leí "La Regenta" y muchos episodios de "La Regenta" tienen lugar en este teatro.

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