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Devieilhe, triunfante en el "Giulio Cesare", una de las citas más esperadas de la temporada musical ovetense

Extraordinaria interpretación de la soprano francesa y del contratenor polaco Jakub Józef Orliński, protagonistas de una emocionante versión de la ópera de Haendel

Jakub Józef Orliński y Sabine Devieilhe, con  «Il Pomo d’Oro» en el Auditorio de Oviedo. | PABLO PIQUERO

Jakub Józef Orliński y Sabine Devieilhe, con «Il Pomo d’Oro» en el Auditorio de Oviedo. | PABLO PIQUERO

Jonathan Mallada Álvarez

Jonathan Mallada Álvarez

Oviedo

La de anoche era una de las citas más esperadas de la temporada musical ovetense y así se percibía, momentos antes del comienzo, en un público algo más inquieto de lo habitual. La ópera barroca "Giulio Cesare in Egitto", de Georg Friedrich Haendel, llegaba a Oviedo -tras su paso por el Teatro Real de Madrid y el Palau de la Música Catalana de Barcelona, de manos de "Il pomo d’Oro", la formación fundada y dirigida por Francesco Corti que se ha erigido, en los últimos años, en una de las más demandadas en la interpretación del repertorio barroco.

Pero no eran los instrumentos sino los líricos quienes despertaban mayor atención entre el público, conformando un reparto de ocho artistas de gran nivel encabezados por el contratenor Jakub Józef Orliński en el papel de Giulio Cesare. Sin embargo, parafraseando al propio dictador romano, quien verdaderamente "vino, vio y venció" en Oviedo fue la soprano Sabine Devieilhe, una Cleopatra repleta de matices que emocionó al público gracias a su voz, bien timbrada, y a su delicadeza en los pasajes de mayor delicadeza, como en las arias "Se pietà di me non senti" y "Piangero la sorte mia", subyugantes por su manejo del volumen y su etérea línea de canto.

El resto de los integrantes del elenco no le fueron a la zaga y esta cita de los Conciertos del Auditorio –organizados por la Fundación Municipal de Cultura del Ayuntamiento de Oviedo en colaboración con LA NUEVA ESPAÑA- se saldó con unos resultados artísticos sobresalientes y una asistencia que, después de tres horas y media de velada musical, tributó -en pie- merecidas ovaciones artistas.

El patio de butacas del Auditorio Príncipe Felipe, minutos antes del inicio del concierto.   | LNE

El patio de butacas del Auditorio Príncipe Felipe, minutos antes del inicio del concierto. | LNE

Ya desde las primeros compases de música se pudo apreciar la calidad instrumental de "Il Pomo d’Oro", comandado con maestría y elegancia por Corti. Pero las primeras arias destaparían unas voces espléndidas en todos los artistas.

Orliński, habitual en las programaciones musicales ovetenses, exhibió un manejo vocal extraordinario de su maleable voz, mientras que la mezzo Rebecca Leggett encarnó un Sesto muy acertado, superando las coloraturas de sus aria di bravura con volumen y color vocal. Yuriy Mynenko, en el rol de Tolomeo, ofreció unas prestaciones notables, utilizando todo el registro de su timbre de contratenor, mientras que Beth Taylor (mezzosoprano) sorprendió por el dramatismo que aplicó –con potencia y fraseos bien estirados– al personaje de Cornelia.

Achilla fue interpretado por el bajo Alex Rosen, de caudaloso registro central, mientras que el rol de Curio recayó sobre el barítono Marco Saccardin, de voz rotunda, cerrando el reparto el contratenor Rémy Brès-Feuillet como Nireno, muy teatral gracias a su trabajo gestual.

Los criterios historicistas que guiaron el concierto, con un destacado papel de las trompas naturales, redondearon una velada musical de primer nivel.

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