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Fallece Antonio Diego Granado, autor de la escultura que rinde homenaje a Samuel Sánchez en Oviedo

La iglesia de la plaza del Fresno despide al artista que creó replicas de coches voladores que se hicieron famosos por todo el mundo

Un momento del funeral.

Un momento del funeral. / Rosalía Agudín

Amigos y conocidos arroparon en la tarde de este jueves a la familia del escultor ovetense Antonio Diego Granado, fallecido el miércoles por culpa de una enfermedad. Tenía 55 años. Entre sus obras se encuentra la estatua a Samuel Sánchez de la Losa, y en los últimos tiempos diseñó réplicas de vehículos desde su estudio en Fresnedo (Ribera de Arriba). La misa por su despedida tuvo lugar en la iglesia de San Francisco de Asís y estuvo presidida por el párroco, José Luis Tuñón, quien destacó que tenía por delante «años llenos de proyectos». «La vida humana es sorprendente y, a pesar de que la enfermedad nos lo viene anticipando, no deja de sorprendernos e impactarnos la noticia de su muerte. Acompañamos a la familia en el dolor que estáis pasando y que aún es más difícil cuando una persona se encuentra en la plenitud de la vida».

Antonio Diego Granado.

Antonio Diego Granado. / LNE

También destacó el párroco que la vida «se mide por lo que uno hace». Granado estudió Bellas Artes en la facultad de Salamanca y se especializó en pintura en 1995. Un año después hizo lo propio con escultura y en 1997 obtuvo la titulación de diseño gráfico y audiovisuales. De forma paralela, se doctoró por la Universidad de Salamanca y en 1999 comenzó a trabajar en la fundición Esfinge bajo la dirección del escultor José Luis Fernández.

Su primera exposición colectiva fue en el teatro Campoamor y recibió varios premios de pintura «Tomás Luis de Victoria» y una beca del Ministerio de Asuntos Exteriores para estudiar en la Academia de Bellas Artes de Roma , entre otras muchas distinciones. También expuso su obra de arte en la Sala Borrón y siendo joven protagonizó muestras en Italia. Una de ellas en Cerdeña y otra, en Viterbo. De igual forma, dejó su huella en Soto del Rey. Realizó pequeñas esculturas para entregar a las diferentes personalidades que visitan el Ayuntamiento y su Alcalde, Tomás Fernández, le define como un «genio». «Él mismo construyó una impresora en 3D con la que diseñaba las piezas que formaban parte de sus obras. Era una persona muy maja, tranquila y me impresionaban mucho los coches que hizo a tamaño real y que volaban».

Cada uno de ellos eran réplicas de automóviles que se pueden ver a diario en la calle y las realizaba con diferentes tipos de plástico que inflaba con helio. Además, era una de las pocas personas del mundo que realizaba este tipo de vehículos que viajaron por medio mundo y fueron protagonistas de diferentes anuncios y campañas de marketing. Granado deja viuda, Anna Álvarez. También deja a madre, Eva Granado Panizo, y a dos hermanos, Javier y Alfredo Diego Granado. El domingo, a las 12.30 horas, se celebrará una misa en su honor.

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