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Crítica / Música

El talento asturiano es universal

Brillantes resultados del gijonés Martín García junto a la OSPA en la interpretación del Concierto para piano de Chaikovski

OSPA, abono nº8

Intérpretes: Martín García (piano) y OSPA.

Directora: Nil Venditti

Programa: Obras de Ortiz, Schumann y Chaikovski.

Auditorio Príncipe Felipe (Oviedo) Viernes 20 de febrero, 20.00 h.

La Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias (OSPA) ha demostrado en las últimas semanas un nivel mayúsculo que ha propiciado unos niveles de asistencia a sus conciertos (al menos en el Auditorio ovetense) como hacía años que no se atisbaban. Los músicos han dado un paso al frente y, apoyados por la calma institucional y una acertada dirección artística, los resultados están llegando quizá antes incluso de lo esperado; un motivo de alegría que permite apreciar el poder de la formación asturiana unida, como el pasado viernes, al talento asturiano en la figura del pianista gijonés Martín García. Este joven artista, tercero en el International Chopin Piano Competition de 2021 colabora regularmente con la OSPA y es, sin duda, uno de los máximos exponentes de la música clásica en el Principado.

El concierto, estructurado en dos partes, planteaba otras tantas narrativas. "Clara" es una obra interesante, de la compositora mexicana Gabriela Ortiz, que ahonda en la relación entre Clara Wieck y Robert Schumann donde se realiza un profuso trabajo desde las posibilidades que ofrece una orquesta sinfónica a través de los parámetros tímbrico y rítmico que articulan un discurso coherente donde los violines, de esmaltada sonoridad, rindieron a un nivel sobresaliente bien comandados por el concertino Jordi Rodríguez. La percusión, amplia y precisa, dotó además de un color muy particular a la obra, logrando momentos de cierto efectismo mediante unas texturas densificadas y unos crescendos bien trazados por Nil Venditti que convencieron a los asistentes, ligeramente sorprendidos ante la pieza contemporánea -compuesta hace apenas un lustro- que abría la velada.

Completando esta línea temática, la "Obertura, scherzo y finale" de Schumann fue, igualmente, una página bien ejecutada por los músicos de la OSPA. Venditti condujo a las diferentes secciones con habilidad, sin abusar del volumen y priorizando unos fraseos certeros gracias a su gestualidad, muy intuitiva y fácil de seguir. Alguna entrada resbaladiza de las trompas en el segundo movimiento no enturbió el buen tono de la formación asturiana, con unas maderas muy sugerentes en cada intervención.

Pero el plato fuerte de la noche, la nota discordante en este programa cuya primera parte orbitaba en torno a Clara y Robert, era la interpretación del "Concierto para piano número 1 en Si bemol menor", op. 23 de Chaikovski, una de las páginas más célebres del maestro ruso y de la historia de la música. La orquesta exhibió un nivel notable desde la siempre comprometida entrada inicial en las trompas, pero fue García quien manejó el tempo del concierto extrayendo todo el lirismo posible de la pieza, aplicando ligeros rubatos –perfectamente coordinados con la OSPA– que aportaron mayor atractivo a la ejecución. Su nítido manejo del teclado y su precisa y cuidada pulsación provocó momentos de gran expresividad en una versión, alejada del virtuosismo imperante en los últimos años en estas piezas, que se edificó desde la más absoluta musicalidad.

Venditti, muy pasional siempre en el pódium y cercana en el trato con el público –por favor, no estaría mal cuidar un poco más las formas y evitar que personas del patio de butacas se acerquen a saludar a los artistas– manejó con mucho tino a la orquesta, priorizando un sonido compacto pero sin incomodar a García, pendiente en todo momento de caer junto a él en una buena labor de concertación.

Para redondear el éxito, Martín García regaló una sutil y delicada interpretación del "Preludio número 5, Bruyères" de Claude Debussy como propina. La tenue iluminación, su brillantez a la hora de captar un universo sonoro rico en matices y un buen uso del pedal hicieron el resto en una jornada de música extraordinaria.

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