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Oviedo clama contra el mal estado del entorno de una joya patrimonial: "Está como una caleya"

“No puede ser una inversión muy grande arreglar el camino, drenar el terreno y adecentar la zona verde”, apuntan los paseantes

Estado del entorno de Santullano.

Estado del entorno de Santullano.

Lucas Blanco

Lucas Blanco

Vecinos y viandantes habituales del entorno de Iglesia de San Julián de los Prados alzaron este lunes la voz para reclamar una actuación urgente que dignifique los accesos a una de las principales joyas del Prerrománico asturiano. El templo, declarado Patrimonio de la Humanidad y uno de los emblemas culturales de la capital, se encuentra rodeado por un camino de tierra y zonas verdes que, a consecuencia de las lluvias, el elevado tránsito de personas y la falta de un mantenimiento específico, se han convertido una especie de camino de tierra tomado por piedras sueltas.

“No es de recibo que el camino hasta este sitio tan importante sea una caleya”, lamenta un peatón que frecuenta la zona para pasear. El contraste, añade, resulta especialmente llamativo al comparar el buen estado del parque lineal del Bulevar con el sendero paralelo a la autopista que conduce hasta la iglesia. “Pasas de un entorno cuidado y agradable a pisar barro en cuestión de metros”, resume.

La proximidad de la autovía y la falta de un acondicionamiento básico —con pavimento firme, iluminación y un tratamiento paisajístico acorde al valor histórico del enclave— alimentan el malestar vecinal. “Hablamos de uno de los monumentos más importantes de Asturias y el acceso parece el de una finca”, apunta otra residente del barrio.

Detalle del camino situado junto a San Julián de los Prados.

Detalle del camino situado junto a San Julián de los Prados. / LNE

Desde el Ayuntamiento se manejan planes más ambiciosos vinculados al desarrollo urbanístico de la antigua fábrica de armas de Fábrica de Armas de La Vega. El proyecto contempla la apertura de un vial que atraviese el recinto industrial y desvíe el tráfico rodado lejos del templo, reduciendo el impacto visual y acústico sobre el monumento.

Sin embargo, quienes transitan a diario por el entorno consideran que esas actuaciones, a medio o largo plazo, no deben retrasar mejoras inmediatas. “No puede ser una inversión muy grande arreglar el camino, drenar el terreno y adecentar la zona verde”, reflexionan en voz alta representantes de colectivos vecinales de la zona, que insisten en la necesidad de una intervención provisional mientras se concretan los planes urbanísticos.

La iglesia de Santullano, como también se conoce al templo, es uno de los máximos exponentes del arte prerrománico asturiano y forma parte de un conjunto reconocido por la Unesco. Su singularidad arquitectónica y su valor histórico atraen cada año a visitantes y estudiosos, que, según los vecinos, merecen encontrar un entorno a la altura de su relevancia. “Cuidar el patrimonio no es solo conservar las piedras, también es dignificar lo que las rodea”, sentencia un paseante, mientras hace equilibrios en el camino lleno de piedras sueltas.

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