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Oviedo a pie de calle: El álbum de Montecerrao (III)

El parque de Oviedo que fue de las varas de hierba a la "Vaca biológica" en metacrilato

El pulmón del sureste ha sido testigo de la transformación de su entorno en los últimos tres siglos, ya plenamente integrado en la trama urbanística y en la vida de los ovetenses

Aspecto general del Parque de Invierno, netamente rural, en noviembre de 1976

Aspecto general del Parque de Invierno, netamente rural, en noviembre de 1976 / LNE

Oviedo

El día que murió Franco, el 20 de noviembre de 1975, el paisaje que dominaba el Parque de Invierno era netamente rural, había varas de hierba, ganado, pero aquel paisaje del sureste ovetense también estaba a punto de desaparecer. Las primeras corporaciones de la Transición dieron luz verde a un desarrollo urbanístico que dio carpetazo a lo que quedaba de retazo rural, con los nuevos viales de la ronda sur que prolongaron el profundo cambio que ya había supuesto la entrada de la carretera de Mieres en el casco urbano ovetense. Los tiempos cambiaron definitivamente en febrero de 2003 cuando «aterrizó» en ese mismo escenario la «Vaca biológica», del artista Cuco Suárez.

La "Vaca biológica", tras su instalación en febrero de 2003, en el Parque de Invierno.

La "Vaca biológica", tras su instalación en febrero de 2003, en el Parque de Invierno. / LNE

No era ni mucho menos la primera transformación del entorno del Parque de Invierno. Antes las afueras de Oviedo con el Viejo cementerio habían dado paso en 1943 a la construcción del Seminario Metropolitano de Oviedo, en las inmediaciones de donde ya estaban las Adoratrices y el convento e iglesia de las Carmelitas, que mudaron en los años ochenta a Fitoria para dejar los grandes solares que se destinaron a promociones de grandes edificios residenciales, una zona especialmente cotizada porque lo que era periferia al inicio del siglo XX fue convirtiéndose de lleno en parte de la nueva centralidad ovetense, concretamente su sector sur.

Derribo del convento de las Adoratrices, en la calle Muñoz Degrain, en 1988.

Derribo del convento de las Adoratrices, en la calle Muñoz Degrain, en 1988. / LNE

La Quinta de los Catalanes forma parte de la historia de esta zona de Oviedo, así llamada porque los propietarios de aquellos terrenos en el siglo XVIII procedían de esa provincia y acabaron asentándose en Oviedo con sus familias, como fue el caso de Filomena Torner, la madre del célebre musicólogo y compositor Eduardo Martínez Torner, autor del «Cancionero Musical de la Lírica Popular Asturias» , publicado en 1920. Hoy el campus universitario mantiene el topónimo de Los Catalanes.

Otra seña de identidad de este barrio del sureste ovetense es la Fundación Masaveu, uno de los primeros centros especializados en la formación profesional de jóvenes ovetenses tras las Fábricas de Armas de La Vega y Trubia de tradición e historia centenaria.

El colegio de la Fundación Masaveu fue inaugurado al inicio del curso 1962-63 por iniciativa del empresario Pedro Masaveu , que puso la gestión del centro educativo en manos de la congregración religiosa de los Salesianos. El centro fue diseñado por Joaquín Cores, arquitecto municipal en Oviedo además de presidente del Consejo Superior de Arquitectos de España. Suyo es también el edificio conocido como la «Casa de Cristal» sobre el Campillín.

Obras en el entorno del colegio de la Fundación Masaveu, a finales de los años ochenta del siglo XX.

Obras en el entorno del colegio de la Fundación Masaveu, a finales de los años ochenta del siglo XX. / LNE

Hubo un tiempo en el que el Oviedo urbanizado acababa justo a las puertas del colegio de la Fundación Masaveu por donde pasaron miles de niños, que encontraban una formación técnica profesional especializada, alternativa a la ofrecida en los institutos de enseñanza secundaria. Hasta el año 1997 se impartieron materias de Mecánica y Electricidad y, a finales de los años 90 ya se implantaron los ciclos formativos de grado Medio y superior.

Barracas en la explanada del Parque de Invierno, en las fiestas de 1986.

Barracas en la explanada del Parque de Invierno, en las fiestas de 1986. / LNE

El gran pulmón del sureste ovetense también fue objeto de reivindicaciones ciudadanas. La Asociación Asturiana de Amigos de la Naturaleza (ANA) llegó hasta la Unión Europea con su denuncia en 1990 porque la circunvalación Matalablima-El Cueto que pasaba por sus inmediaciones carecía del correspondiente estudio de impacto ambiental, algo inexplicable en una obra de esa envergadura. El Parque de Invierno ha sido objeto de ampliaciones y obras muy diversas hasta convertirse en lugar de recreo, práctica de distintos deportes y punto de partida de la senda a Fuso de la Reina. Además fue durante cuatro décadas escenario de citas de referencia de las fiestas de San Mateo, primero de las barracas que se colocaban en la explanada y luego de los fuegos artificiales que se tiraron allí que en 2022 se llevaron a Montecerrao.

Fuegos artificiales en el Parque de Invierno, en las fiestas de San Mateo de 2019.

Fuegos artificiales en el Parque de Invierno, en las fiestas de San Mateo de 2019. / LNE

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