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Negocios de siempre

El secreto de Moyano, "la joyería centenaria" de Oviedo que ya va por la cuarta generación: "En este negocio nadie se hace rico en cuatro días"

"Vivimos un momento complicado, el oro se ha convertido en objeto de inversión mundial, a 5.000 dólares la onza, pero con tesón y esfuerzo se sale adelante", defiende la firma

VÍDEO: Joyería Moyano, un negocio con más de 100 años de historia en Oviedo

J.Aller

Oviedo

"Este anillo se lo compré a tu padre hace setenta años". A Raúl Zurro Moyano este tipo de clientes le llegan al corazón. "Que esta abuela siga viniendo a nosotros es para sentirse orgulloso, algo quiere decir", afirma la tercera generación de "Joyería Moyano", que ya tiene en su hija Lucía el relevo a un negocio que inició su bisabuelo, un autodidacta que abrió su primer negocio en Oviedo en 1920 para vender y reparar relojes.

Cuando Teodosio Moyano llegó de Madrid para trabajar en Oviedo era un chaval joven, con ganas de abrirse camino. "Vino y trabajó en varias cosas, de relojero, y luego ya se independizó y se puso en la calle Milicias, justo al lado de la Mallorquina, de quienes somos muy amigos porque su abuelo ya era muy amigo del nuestro", cuenta su nieto Raúl Zurro de la vinculación con otro de los negocios de más arraigo a la ciudad.

"Nosotros cariñosamente lo llamamos don Teodosio, era una persona especial para su época, alguien con mucha cultura, que en aquella época ya viajaba mucho. Aprendimos mucho de él. Era una persona con unos valores que nos dejó huella", añade Zurro Moyano. Eran tiempos muy distintos, en los que la actividad se centraba en la venta y reparación de relojes. La situación y carencias de la época obligaban a agudizar el ingenio. "Eran muy autodidactas, en aquella época no había suministros y se reparaban todas las piezas en el torno. Me acuerdo de que había tres oficiales y las reparaciones se hacían en el torno, era un trabajo muy minucioso y laborioso. Conservamos todos aquellos tornos, son piezas históricas", subraya el patriarca de un negocio que atesora 106 años de vinculación a Oviedo.

Un desfile militar ante la joyería Moyano, en la segunda mitad de la década de los años cuarenta.

Un desfile militar ante la joyería Moyano, en la segunda mitad de la década de los años cuarenta. / LNE

La historia de Joyería Moyano es "una carrera de largo recorrido y trayectoria, en este negocio nadie se hace rico en cuatro días", sostiene Raúl Zurro. La joyería se mudó a su ubicación definitiva en la calle Fruela, "ya después de la Guerra Civil". Un arraigo centenario que requirió adaptación, como "el paso más allá" que dio la segunda generación, encarnada en los padres de Raúl, Antonio Zurro Moyano yPepita Suárez, que apostaron por iniciarse en la joyería. "Empezamos a ir a ferias internacionales, me acuerdo de viajar con 17, con 18 años, a las ferias en Suiza. Luego ya hubo el relevo generacional, continuamos mi hermano y yo" en un sector que ha evolucionado y mucho, con los Moyano como referentes en la ciudad. "Antes, para comprar diamantes había que ir a Amberes, era donde podías escoger, ahora con las nuevas tecnologías tenemos una aplicación y nuestro proveedor cuelga mensualmente unas listas de diamantes y con un clic ya puedes elegir las piezas", explica Raúl Zurro de un sector muy especial.

"Estamos muy orgullosos de tener proveedores de hace 60 años, ya trabajaba con ellos mi padre. Más que proveedores, se trata de amigos", confiesa el experimentado joyero. Cuando a Raúl Zurro se le pregunta por "el secreto" de esa fidelidad, tanto de la clientela como de los proveedores, la respuesta sale inmediata, sin atisbo de duda : "La calidad". Una confesión que cobra carta de naturaleza cuando el joyero ovetense entra en detalles: "Todos los diamantes que compramos son certificados por GIA, la máxima certificación en el mundo de los diamantes, el Instituto Gemológico de América. Compramos unas calidades muy determinadas, con un estándar de calidad muy alto. Ese listado no miente sobre el color o la pureza de cada diamante", revela Zurro Moyano. El método para adquirir las piedras es distinto. "Vamos a Madrid, donde hay proveedores muy importantes de piedras de color, y podemos escoger exactamente lo que nos gusta".

«Un rediseño de orgullo»

Los cambios continúan y uno de los más relevantes en los últimos ha sido la llegada de clientes que responden a un fenómeno nuevo. "Oviedo cambió mucho en las últimas décadas, antes la ciudad quedaba muy vacía en verano pero desde hace años se llena de turistas y tenemos muchos clientes de México y República Dominicana", comenta el mayor de los Zurro. "Raro es el verano que no tenemos clientes ingleses", apunta su hija Lucía, la cuarta generación de la Joyería Moyano, que se incorporó tras acabar sus estudios de Magisterio y sacar la oposición. "Empecé un verano y decidí quedarme sobre todo por dos cosas: me gusta mucho el trato con el cliente, algunos me conocen desde que mi madre me traía en cochecito y, además, me daba pena que no siguiera nadie y se pudiera perder un negocio histórico de la ciudad".

Un futuro inmediato no exento de obstáculos, como el precio del oro, materia prima en una joyería que, además, es distribuidor de Tag Heuer: "Vivimos un momento complicado porque el oro se ha convertido en objeto de inversión a nivel mundial y su precio ya está en 5.000 dólares la onza, una locura. Pero con esfuerzo, sacrificio y tesón, las cosas salen adelante", defienden en la Joyería Moyano, que en 2022 rediseñó las medallas de Asturias que el Principado entrega cada 8 de septiembre: "Convertimos el medallón en una pieza que fuera portable, fue laborioso, nos llevó meses, pero estamos orgulloso del resultado".

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