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La zarzuela que triunfa en Europa encandila también al Campoamor: David Oller y Carmen Artaza se llevan de calle el "Barberillo" de Christof Loy en Oviedo

El estreno en España de la producción de Basilea sale ovacionado del teatro Campoamor en el arranque de la XXXIII Temporada de Zarzuela

Carmen Artaza y David Oller, en uno de los números más aplaudidos, que la pareja tuvo que repetir. | ALFONSO SUÁREZ

Carmen Artaza y David Oller, en uno de los números más aplaudidos, que la pareja tuvo que repetir. | ALFONSO SUÁREZ

Chus Neira

Chus Neira

Oviedo

El viaje de "El Barberillo de Lavapiés" de Christof Loy que nació en Basilea empezó ayer su recorrido por España, y lo hizo en el Teatro Campoamor de Oviedo, estrenando la nueva temporada de Teatro Lírico Nacional y rindiendo al público con una interpretación en la que los roles protagonistas de Lamparilla y Paloma, encarnados por unos inspiradísimos David Oller y Carmen Artaza, llevaron la propuesta a lo más alto.

Las ganas de ver lo que Loy había hecho con el clásico de Barbieri y la satisfacción por traer a Oviedo una producción europea de esta envergadura estuvieron presentes entre el auditorio desde antes de comenzar la función. El tenor Santiago Sánchez, en el papel de Luis de Haro, salió a telón bajado, explicó brevemente la peripecia de esta función, cómo había triunfado entre el público suizo y cómo ahora Oviedo acogía el estreno en España en el inicio de este viaje lejos del bautismo en Basilea. La respuesta fue el primer aplauso decidido del auditorio.

La obra arrancó con una magnífica Oviedo Filarmonía dirigida por Óliver Díaz y en el escenario se despejó la propuesta escénica de Loy: grandísimos espacios con poco mobiliario, techos y suelos de blanco ligeramente roto, como si los personajes hubieran alquilado un AirBnB en Berlín.

Un detalle del cuadro final de la obra. | ALFONSO SUÁREZ

Un detalle del cuadro final de la obra. / ALFONSO SUÁREZ

La sencillez escénica y el ligero desplazamiento temporal, con una barbería, unas casas y un vestuario (a excepción de los soldados) totalmente alejado de lo que suelen proponer los montajes de esta obra, no supuso un problema. La virtud de la propuesta de Loy carece de estridencias y las dimensiones espaciales que propone –también la paleta de colores– acaban resaltando y engrandeciendo el trabajo actoral. Efectivos y eficaces resultaron, así, algunos efectos de pausa total en el movimiento para marcar algunos apartes o el arranque de algunos pasajes, muy afianzados en los ritmos de la trama y los tempos de la música.

En paralelo al dúo principal, el secundario de La Marquesita y Don Luis, encarnado por Cristina Toledo y Santiago Sánchez, se desenvolvió también con gracia, buenos resultados y favor general del público, que acompañó casi cada una de las escenas y los tres actos con aplausos generosos.

Entre los momentos más destacados de la noche quedan el dúo del segundo acto de "Una mujer que quiere ver a un barbero", que Oller y Artaza remataron con un movimiento de tango de roles invertidos y ovación tan larga que les obligó a repetir la tirana final de la pieza.

El coro Capilla Polifónica "Ciudad de Oviedo" y el elenco de ocho bailarines sirvieron también a pintar esos cuadros muy bulliciosos que Loy consigue resaltar mucho más por el contraste que producen esas invasiones de escenario en una escena tan uniforme, plana, neutra.

Además del brillante trabajo de la orquesta y las voces, la dirección de escena fue otro acierto en coreografías muy complejas, de mucho movimiento, peleas y carreras coordinadas y ejecutadas con perfección y gracias en caídas y retorcerse.

Este "Barberillo de Lavapiés" hizo reír al público de Oviedo en su reencuentro con la temporada de Teatro Lírico Nacional y le hizo también aplaudir, fue una noche que dejó satisfecha a todos, con una historia en la que algunas de las referencias de la trama política parecen querer encontrar sus ecos con el aquí y ahora pero donde, principalmente, son los amores, y la inversión de roles entre amos y criados, siendo ellos, la clase popular los verdaderos protagonistas de la historia , la que marca la diferencia y acaba ganando el favor del público.

La función vuelve a representarse en el Campoamor el sábado 28 de febrero a las 19.00 horas.

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