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Una marea azul recorre Oviedo: "Los niños aprenden solidaridad, acción social, matemáticas, biología,..."

La asociación Duchenner Parent Project y la Federación de Deportes para Personas con Discapacidad recibirán las donaciones logradas por las familias

Oviedo, escenario de la VII ruta cultural solidaria Gastando suela, organizada por el colegio Amor de Dios

Miki López

La marea azul inundó este sábado la capital asturiana. Siete años lleva el colegio Amor de Dios organizando la iniciativa «Gastando suela», que tiene como objetivo dar visibilidad a asociaciones ovetenses que ayudan a personas con algún tipo de discapacidad. En esta ocasión, las beneficiadas fueron Duchenner Parent Project y la Federación de Deportes para Personas con Discapacidad Física del Principado de Asturias (FEDEMA). La jornada comenzó en las instalaciones del centro educativo y finalizó en la explanada del Palacio de los Deportes. Más de mil personas vistieron la camiseta de color Oviedo y este año la temática elegida fue la distinción de Ciudad Europea del Deporte. «En los diferentes puestos se enseña a la gente sobre hockey, rugby y otros deportes», expuso María José Ardura, directora general del centro. De esta forma, van recaudando el dinero.

«Gastando suela» es un proyecto que engobla a todas las asignaturas y enseña valores. Al frente de la iniciativa se ponen los alumnos de 4º de la ESO que se encargan de toda la organización. «Los chicos de este año se movieron mucho. Por ejemplo, negociaron con el hotel de la Reconquista y consiguieron una noche con desayuno y un masaje», cuenta la directora. Las matemáticas y la biología son otras de las patas fundamentales del proyecto. Son los propios estudiantes quienes seleccionan a las asociaciones beneficiadas conociendo cada una de las enfermedades y por qué se producen y, después, se encargan de contar todo el dinero.

Mary Paz Hermida es madre de Alejandro. Su maestra de segundo de infantil notó que algo no iba bien en su salud. «Era un niño que siempre se ponía último en la fila, era bastante miedoso y tenía miedo de que lo tiraran», recuerda la progenitora. Lo llevaron al médico y a l año llegó el diagnóstico, Sufría el síndrome Duchenne. «Es una enfermedad neurodegenerativa; un fallo en el cromosoma X hace que una proteína que se llama distrofina esté ausente. Es por ello que los músculos se van debilitando hasta quedar en una silla de ruedas». Esto podía ser un impedimento a la hora de seguir cursando todos los estudios en el colegio Amor de Dios, pero el centro se volcó con la familia haciéndolo accesible y formando a los profesores. «Dejo a mi hijo en el colegio para ir trabajar con la misma tranquilidad como si quedara en casa», expuso.

Por su parte, Bea Álvarez Valderrama es la directora técnica de Fedema agradeció esta donación para seguir desarrollando deporte adaptado.

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