Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Cuando el mítico García Tola felicitó en TVE al equipo de fútbol "distinto" de Oviedo

Quico Veiga hizo de todo, jugador, entrenador, delegado y directivo en el "Uni", al que llegó en 1970: "El secreto era el buen ambiente"

Mítico uni

Mítico uni

Campus de los Catalanes

Es un torrente de ideas, recuerdos y anécdotas sin fin cuando se pone a hablar de su equipo del alma, el Universitario de Oviedo, un club de fútbol atípico, por filosofía, concepción y objetivos. "El secreto, lo que hacía diferente al ‘Uni’ era el buen ambiente que reinaba en aquel equipo. Cuando íbamos en el autobús a jugar el campeonato de España universitario, muchos jugadores aprovechaban para estudiar", pone de ejemplo Quico Veiga. Empezó de extremo, pero hizo de todo en el equipo del CAU: delegado, entrenador, directivo y lo que se terciara. Una relación que fue más allá del terreno de juego porque trabajó durante 46 años para el servicio de Deportes de la Universidad

Veiga empezó en el Tradecol, que jugaba de local en el antiguo campo de La Florida, junto a compañeros de los Dominicos como Vicente y Armando Mendoza, que llegarían al Oviedo, y Moratiel. "De aquel equipo pasamos cinco compañeros al Vetusta, el filial del Oviedo, y otro al del Sporting". Tras cuatro temporadas en el Vetusta y una en el Praviano, el extremo derecha llega al Uni en 1970, con apenas 24 años y una carrera fulgurante de victorias en ciernes. Tres ascensos consecutivos para llegar a Tercera División, "cuando era realmente la tercera categoría del fútbol español y jugamos contra equipos profesionales como el Deportivo y el Pontevedra, que habían estado en Primera". Y desde entonces, "ya en la Universidad para toda la vida".

Quico Veiga.

Quico Veiga. / Irma Collín

De aquella, el Uni tuvo hasta cantera. "Contábamos con un equipo de prejuveniles, teníamos juveniles y otro equipo más. El entrenador del primer equipo era Julio Marigil y cuando jugábamos en el País Vasco, muchas veces en vez de ir en el autobús llevaba el coche porque así paraba e iba a ver a sus padres. Solíamos ir con él, el delegado Marcial, y yo", recuerda Veiga. Ese delegado, Marcial Fernández, no es otro que el conocido profesor de matemáticas del instituto Alfonso II, fallecido el pasado enero, a los 84 años. "Marcial era toda una institución en esta zona, vivió en el colegio mayor San Gregorio hasta que salió para casarse", apostilla Veiga, que recuerda los cabreos que pillaba Marigil en el viaje de vuelta si se perdía. "En el País Vasco ganábamos poco y cada bache en la carretera era una bronca. Julio Marigil tenía mal perder hasta en los entrenamientos, pero era un buenazo. Tenía una tienda de deportes en el centro, donde paraba todo el mundillo del fútbol ovetense, y aunque en alguna época no ganaba dinero, tampoco la cerraba porque no quería dejar sin trabajo a un empleado, Arturo". .

Viaje y fichaje en Florida

Aquel primer ascenso del Universitario de Oviedo a Tercera tuvo premio extra al final de la temporada. "Marchamos veintitantos días a jugar a Estados Unidos, en un intercambio que se hacía con el colegio universitario América, lo organizaba todo Manolo García, responsable del servicio de Deportes en aquel tiempo. Era un plus para fichar. Como aquí no se cobraba nada, decíamos: si quieres fichar, vienes con nosotros a Estados Unidos. Hicimos un buen equipo", cuenta Veiga.

La expedición setentera a EEUU resultó de lo más productiva. "Fuimos a jugar a la Universidad Técnica de Florida, en Orlando. En aquel intercambio también venían todos los años americanos para aprender español y allí en Orlando se fichó a Arnett Hall para que jugara en el equipo de baloncesto de la Universidad, el CAU, que estaba en la segunda categoría española". Aquel jugador hizo las delicias de los fieles al pabellón del CAU, que todavía lo recuerdan con su pelo y estética afroamericana de los setenta. "Había un ambiente muy sano, vivía en la residencia de deportistas, que estaba encima del gimnasio, y donde convivían siete estudiantes del equipo de fútbol, cinco atletas, otros siete del equipo de baloncesto. Por desgracia, aquella residencia la quitaron. La Universidad de Oviedo era una potencia en deportes, ganaba campeonatos nacionales y medallas y en atletismo contábamos con Tepe Teverga, toda una institución. Era la universidad de España que más logros y éxitos conseguía en relación a su número de alumnos".

El Uni quedó "muchas veces campeón de España de fútbol universitario, ya lo había sido cuando esos campeonatos se disputaban por facultades. Químicas tenía un equipo muy fuerte y quedó bastantes veces campeón. Después, ya estando yo de directivo, quedamos campeones de España ocho o nueve veces. Aquella gente estudiaba, jugábamos cada quince días, íbamos a Galicia, al País Vasco y los chavales aprovechaban para estudiar en el autobús, nunca hubo un hotel en el que nos llamaran la atención, se comportaban", destaca Veiga.

Otros tiempos

Uno de los éxitos del Uni gozó de un inesperado alcance nacional en el programa Corazón, de Televisión Española (TVE), a finales de los ochenta. "Una temporada que subimos de Tercera División, Fernando García Tola nos felicitó por el ascenso en pleno programa, cuando solo había dos canales", comenta Quico Veiga. La felicitación tenía su miga. La cuñada de Veiga, Marta Azcona, era guionista de aquel programa de culto y le comentó lo de aquel ascenso de un equipo de estudiantes de Oviedo, tan distinto.

"Aquel ambiente era lo mejor. Y sigue durando porque cuando voy por la facultad, a veces me saludan, hay buenos recuerdos. La verdad es que ahora el deporte universitario bajó mucho. Son otros tiempos. Antes había cuarenta mil alumnos, ahora unos veinte mil", concluye Quico, hermano de otro Veiga, Javier, famoso por marcarle tres goles al Barcelona en la final de la Copa del Rey de hockey sobre patines que el Cibeles ganó (4-0) en Salamanca en 1980. "No lo pude ver en directo porque venía de Génova a Barcelona en barco, había ido a la Eurocopa de fútbol con el colegio de entrenadores. Pero luego lo pude ver repetido varias veces, ¡si lo pasaban hasta en el Corte Inglés!".

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents