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Pepe Rionda Benito, expresidente del Confía Balonmano Base Oviedo: "Que un club creado solo para que no desapareciese la cantera subiese a Plata costó, pero fue una explosión de alegría"

"En Ciudad Naranco jugábamos al fútbol en un solar y los postes de la luz eran porterías; cuando tenía 12 años formamos un equipo"

Pepe Rionda, en las gradas del polideportivo de Vallobín.

Pepe Rionda, en las gradas del polideportivo de Vallobín. / Irma Collín

Pepe Rionda Benito (Oviedo, 13 de enero de 1946) acaba de dejar la presidencia del Confía Balonmano Base Oviedo tras 32 años en el cargo. Se embarcó en la aventura en 1993, contribuyendo a fundar el club que compite a mayor nivel masculino en la región y que bajo su batuta llegó a División de Honor Plata, la segunda categoría nacional. Rionda desembarcó en el balonmano por casualidad de la mano de un amigo y se marcha tras un gran homenaje.

La infancia. "Nací en el barrio de Ciudad Naranco. Mi padre, Benjamín, fue confitero en Camilo de Blas. Allí empezó a trabajar y allí se jubiló. Mi madre, Ana, regentó una churrería, que era muy conocida y se llamaba Churrería Naranco. Después, en el mismo local puso un bar. Tengo una hermana. Fui al colegio que estaba en la calle General Elorza (Grupo Escolar 4.º Distrito) y luego pasé al instituto de la calle Santa Susana, el Alfonso II. Fue una época maravillosa con una convivencia con los compañeros del colegio muy buena. Éramos muchos y jugábamos en un patio muy grande que tiene el centro y que se ve desde la calle. Disfrutábamos mucho. Pasábamos casi todo el tiempo de ocio en la calle".

El fútbol. "En Ciudad Naranco jugábamos al fútbol en la zona de Nicolás Soria, en un solar en el que las dos porterías eran dos postes de la luz. Ya cuando tenía 12 años creamos un equipo en el barrio, de amigos. Jugábamos al fútbol en el prao de los soldaos con chavales de otros barrios, de Pumarín, de Económicos… Comprábamos las camisetas para ir todos iguales y en los partidos no había árbitro. En el Naranco había muchos praos para jugar, como el de Villar o el de San Pedro de los Arcos".

La vida en el barrio. "Los estudios no iban muy allá y empecé a trabajar muy pronto. Estuve, primero, haciendo recados en la Farmacia Migoya, frente a Camilo de Blas, y pasé después a la Farmacia Azpiri. Después, trabajé a un almacén, que se llamaba Ceñal y Zaloña, que tenía la entrada principal en la calle Cimadevilla y con acceso para las mercancías por la calle del Peso. Más tarde, pasé a dependiente y acabé de viajante, vendiendo productos de farmacia, medicamentos y artículos de droguería y perfumería. De allí me fueron a buscar de Cristales Dilsa, donde era viajante".

El servicio militar. "Con 18 años me incorporé a la mili voluntariamente. La hice en Oviedo, en el Milán, y como estaba de asistente, o sea haciendo recados, para el teniente Curto tenía tiempo libre y seguí como viajante. Un pariente me metió en aquella época en el ramo de peluquería de señoras. Entonces los locales estaban en los pisos, no en los bajos. ¡Qué vergüenza pasaba …! Pero fui vendiendo..."

En la empresa de los lacasitos. "Al final acabé en Caramelos Mauri, donde estuve unos cuantos años. Pero la empresa fue a menos y la compró Chocolates Lacasa, la de los lacasitos y los conguitos. Y ahí estuve de delegado, hasta que me jubilé. En esa empresa trabajé 25 años. Era responsable de ventas, área en la que trabajaban media docena de compañeros, y tenía una oficina a mi disposición".

Pepe Rionda, en las gradas del polideportivo de Vallobín. | Irma Collín

Pepe Rionda con su hija mayor, Ana. / LNE

La incorporación al Naranco. "Cuando estaba en Caramelos Mauri me encontré con un amigo, Antonio Junquera, que también era viajante y presidente del Naranco de balonmano. Yo estaba muy metido como aficionado con el Cibeles, el equipo de hockey sobre patines, pero él creyó que yo estaba en la directiva porque iba a muchos desplazamientos, entre ellos a varios que hicieron a Portugal. Junquera quería que le ayudase en el club, pero le expliqué que yo solo era un aficionado. Insistió y fui al Naranco, donde ejercí como delegado, aunque hacía labores variadas porque atendía a los del equipo y a los de afuera. Entre las tareas estaba la de ir a una lavandería de Santa Susana con la ropa para que la lavasen y recogerla. Y así me fui aficionando y cogiendo cariño a todo aquello".

Asobal. "Estuve de delegado unos años en el Naranco y durante aquel tiempo hubo cuatro presidentes. Jugábamos entonces en las Ursulinas. Aquel equipo llegó a jugar en Asobal y la base estaba bien cuidada. Yo trabajaba solo para al primer equipo, pero cuando el presidente que estaba entonces hizo desaparecer la base me marché del Naranco".

Un nuevo horizonte. "Yo no estaba de acuerdo con prescindir de la base y a las pocas semanas me llamó José Ramón Villa Cantero, Villa, que era muy aficionado al balonmano. Me dijo ‘Pepe, tenemos que crear un club porque no podemos dejar a la cantera así. Los guajes tienen que tener donde jugar’. Y yo le contesté: ‘¿Cómo nos vamos a poner nosotros con eso?’ Villa me dice que me ayuda y me acaba convenciendo. Nos apoyó más gente, como Paco Álvarez, que fue jugador del Naranco, Pastor y alguno más. No fue Pepe Rionda en sí el que creó esto, ya que si no hubiese sido por ellos no me hubiese lanzado. Villa trabajó mucho organizando a los equipos, hablando con las familias …".

Más categorías. "El club se creó en 1993 solo para que la cantera tuviese un lugar donde jugar. Empezamos como un club de categorías inferiores totalmente. Yo tenía en la cabeza que había que luchar para que no desapareciese el balonmano. Y fuimos formando entrenadores y monitores y haciendo cursillos. Se apuntó mucha gente y nos juntamos con 200 niños en las diferentes categorías. A partir de ahí, y hasta el día de hoy, vamos a los colegios a darles clases de balonmano e intentar que practiquen este deporte. En una primera etapa tuvimos todas las categorías hasta juveniles, pero al finalizar esta etapa no los íbamos a dejar sin jugar y fuimos creando otras categorías para que siguiesen hasta la senior regional. Llegamos a Primera Nacional, y fue Villa, que también hacía de entrenador, el que subió al equipo. Algunas personas vinculadas al club no siguieron pero se incorporó gente nueva, que llegó con ganas de trabajar".

La denominación. "Al final elegimos el nombre de Xuntura Base Oviedo. Quisimos mantener el del Naranco, pero quedó una deuda y si le hubiésemos puesto esa denominación nos teníamos que hacer cargo de ella. Y pusimos Xuntura, que es unión, y decidimos añadir Base Oviedo".

En campeonatos de España. "Entre los grandes momentos del club figuran cuando quedamos campeones de Asturias con equipos de categoría juvenil, cadete e infantil e íbamos a disputar campeonatos de España. Seguimos remando hasta que llegamos a la fase de ascenso a División de Honor Plata, que nos costó un triunfo y fue gloria bendita. Cuando subimos, en el año 2022, fue un momento muy importante para todo el personal del club porque es un trabajo sacrificado. El club es, para todos, parte de nuestra familia. Y para mí fue una medicina estupenda".

El ascenso a División de Honor Plata. "Cuando subimos a Plata en 2022 fue una explosión de alegría, un día glorioso. Además de quedar campeones de la Liga tuvimos que jugar una promoción de fase de ascenso con otros tres equipos de España, de otras provincias. En el último partido, que era el que nos subía a Plata al equipo contrario, el Anaitasuna, le valía el empate. Faltaba un minuto y ganábamos de uno, pero tenían el balón ellos. Al final no marcaron y ganamos de uno. Había llenazo en el polideportivo. Subir de categoría fue una satisfacción grandísima, un triunfo maravilloso para el club".

Descenso y apelación. "Al final de la temporada 2023-2024 nos descendió la Federación porque hubo un lío entre dos equipos de la categoría. Nosotros ya estábamos salvados matemáticamente quedando un partido, pero al final a un equipo le quitaron puntos y a otro se los dieron (al reclamar uno de los conjuntos alineación indebida, que finalmente no fue admitida) y a nosotros con ese tejemaneje nos descendieron. Apelamos al Consejo Superior de Deportes y nos dio la razón, pero nos dejaron en Primera Nacional hasta la temporada siguiente, que es esta, en la que nos ascendieron automáticamente a Plata. No nos dejaron jugar el año pasado en la categoría, pero nos devolvieron la plaza y ahí estamos en esta temporada".

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En 2012, con Juan de Dios Román, entonces presidente de la Federación Española de Balonmano, y Manuel García de la Cámara, máximo responsable de la Asturiana, en la entrega de la insignia de oro de la entidad autonómica. / LNE

Asobal. "La categoría en la que estamos, si se puede mantener, es la idónea para nosotros y estoy muy satisfecho con haber llegado aquí. Pero si subimos a Asobal sería un trabajo realizado y acabado al 100%, empezando con la base. Si ascendiéramos aunque solo fuese por catarlo... aunque seríamos cola de león. Y conllevaría muchos gastos, no solo por las fichas de los jugadores sino también por los avales que pide la Federación, entre otras cosas".

Inicios del nuevo club. "El primer patrocinador que tuvimos fue Pedro Luis Fernández, fundador de GAM, que tenía la empresa Caprisa. No teníamos dinero y para nosotros fue un mundo porque la Federación Asturiana de Balonmano cobra fichas a partir de juveniles. Y tienes arbitrajes y desplazamientos, que entonces los hacíamos en nuestros coches, y si además había que poner otras pequeñas cantidades, lo hacíamos nosotros. Y empezamos a hacer rifas y lotería. Hasta que por fin un día fui a ver un amigo mío, el dueño de Cronistar, Nacho Fernández, para pedirle un favor; si me podía encontrar un sponsor. Al día siguiente, me llama y me dice: ‘Ya lo encontré. Voy a ser yo’".

Nuevo patrocinador. "Así estuvimos cuatro temporadas y muy a gusto. Pero un día me llama una persona vinculada al club para comentarme que desde Unión Financiera, hoy Confía, querían hablar con nosotros para patrocinarnos. Fuimos a la calle Asturias a una reunión Heriberto Fernández ‘Caco’, y yo. Nos ofrecieron una cantidad importante. Antes de firmar nos llamaron y pensamos que se habían echado para atrás, pero no, era para aumentar la cantidad. También colaboran con nosotros otras entidades y el Ayuntamiento y el Principado nos dan subvenciones importantes dentro del presupuesto que ellos manejan".

Una plantilla con asturianos. "Hemos compuesto un equipín guapo y lo que más me agrada a mí es que, de las dieciocho fichas que hay ahora, doce son de asturianos. Y eso que estás en Plata y hay que reforzarse porque aquí no hay gente suficiente para defender la categoría".

Jugadores en el club. "Actualmente hay 400 chavales, contando todas las categorías, y algunas son dobles. Y hay escuelas que también pertenecen al club, con equipos que juegan una liga escolar. Los socios son alrededor de 500".

Viajes. "Me desplazaba con el equipo a todos los sitios y, cuando íbamos a jugar con los cadetes o juveniles a una fase de campeonato de España, era extraordinario. La ayuda de las familias fue muy grande. Valoro mucho que estén contentos con el deporte que están practicando sus hijos".

Manolo Cadenas. "En 1986 fuimos el presidente de entonces del Naranco, Cándido Llaneza, y yo a fichar a un entrenador muy famoso. Y entonces nos hablaron de Manolo Cadenas. Y me dice el presidente: ‘Vamos a fichar al de Madrid de primero y Cadenas que vaya de segundo’. Al final, fuimos a comer con Manolo Cadenas y lo fichamos. Hizo una labor impresionante aquí. Trajimos a algún jugador de fuera que nos recomendó, jugadores muy jóvenes que rindieron muy bien. Con una de las personas que más aprendí de lo que era un club deportivo fue con él, que había dejado un buen recuerdo en Madrid. Estuvo también en el Teka, en el Ademar de León y en el Barcelona, además de ser seleccionador nacional del equipo masculino".

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Con Nacho Huerta, a la derecha, y Juan Echevarría, en la despedida de los dos jugadores del Balonmano Base Oviedo. / LNE

La marcha. "Cuando decido dejarlo estuve detrás de ‘Caco’ muchos meses. Tener a ‘Caco’, que jugó al balonmano y lleva vinculado al club muchos años, de relevo es una satisfacción tremenda. El último día le dije: ‘De aquí no me levanto hasta que me digas que aceptas ser el presidente’, y dijo que sí. Y ya lleva unos meses gestionando estupendamente. El club queda en manos de la mejor persona. Y, junto con él, están Borja Trujillo, que lleva toda la parte burocrática, y Juan Suárez, encargado del calendario de pistas, horarios, árbitros … y eso es muy importante.".

Colaboración. "Estoy a su disposición para lo que quieran. Sigo colaborando, pero poco".

Instalaciones. "El primer equipo siempre entrenó y jugó en el polideportivo de Vallobín y las otras categorías en instalaciones deportivas de colegios. El equipamiento de Vallobín para nosotros está de cine y tiene buenos vestuarios. Lo único malo es el problema para aparcar".

La familia. "Me casé en 1968. Mi esposa, Ángeles, es de La Florida y tenemos tres hijos -Ana, Mónica y Mario- y cuatro nietos".

Apoyo al deporte. "El Naranco tuvo etapas muy buenas, aunque un final malo. Y yo seguí las pautas de aquellos buenos momentos. En el balonmano, no falta ilusión, pero sí apoyo económico, que es muy importante porque como no lo tengas para pagar el autobús y demás gastos ... Hay que luchar mucho. Los políticos tendrían que tener en cuenta que el apoyo que dan al deporte está bien, pero habría que mejorarlo, analizar los costes de un club deportivo de la índole que sea y pensar por qué necesitan los clubes deportivos más dinero. Pues porque es bueno para los niños y los jóvenes. Hay que tener más polideportivos y, a partir de ahí, hay que intentar mejorarlo porque el deporte es el bien de una ciudad, de un país. El deporte te hace conocer a más personas de otras ciudades e intercambiar opiniones".

Antiguos jugadores. "Muchos de los niños que jugaron en el club tienen ahora hijos que están también en el equipo. Me invitaron a muchas bodas y, en una de ellas, uno de aquellos chavales se acerca y me dice: ‘Pepe, tendrías que estar orgulloso porque todos estos que estamos aquí, que antes no nos conocíamos, formamos una familia gracias a ti’. Éramos más de cien invitados, muchos del balonmano. Eso me hizo una ilusión tremenda. Algunos empezaron en los colegios con nosotros y nos siguen ayudando".

El homenaje. "Pusieron una pantalla y me mandaron un mensaje el presidente de la federación española de balonmano, Francisco Blázquez, Manolo Cadenas, y el actual seleccionador nacional femenino, Ambros Martín. ‘Caco’ y Nacho Huerta me dedicaron unas palabras, y me emocioné. Vivimos muchas cosas juntos. Fue una tarde estupenda. Voy a todos los partidos, pero fuera no viajo. Antes iba a todos".

Aficionado a otros deportes. "Soy del Real Oviedo. Me empezó a llevar al estadio, cuando era pequeño, mi padre. Era socio, pero dejé de ir porque con el balonmano no podía. Ahora me gusta más verlo por la televisión. Sigo todos los deportes de Oviedo: el baloncesto, el fútbol, el bádminton … y quiero que estén cuanto más arriba, mejor. n

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