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Zukerman brilla en su paso por Oviedo en el ciclo "Conciertos del Auditorio"

El maestro israelí, con Fumiaki Miura y "Sinfonia Varsovia", exhibe su versatilidad como violinista, violista y director en los "Conciertos del Auditorio"

En primer término, Fumiaki Miura –izquierda– y Pinchas Zukerman –derecha– con la "Sinfonia Varsovia" tras ellos durante la primera parte del concierto celebrado anoche en el auditorio Príncipe Felipe.

En primer término, Fumiaki Miura –izquierda– y Pinchas Zukerman –derecha– con la "Sinfonia Varsovia" tras ellos durante la primera parte del concierto celebrado anoche en el auditorio Príncipe Felipe. / Mario Canteli

Jonathan Mallada Álvarez

Jonathan Mallada Álvarez

Oviedo

El ciclo "Conciertos del Auditorio" traspasó anoche el ecuador de la presente edición mediante un concierto sobresaliente a cargo del violinista, violista y director Pinchas Zukerman, acompañado por el violinista Fumiaki Miura y la Orquesta Sinfonia Varsovia. Un trío infalible que dio muestras de su enorme calidad en las obras de Johann Sebastian Bach, Wojciech Kilar, Wolfgang Amadeus Mozart y Abtonín Dvorák que conformaban el programa.

La velada musical, de algo más de dos horas de duración, estaba organizada por la Fundación Municipal de Cultura del Ayuntamiento de Oviedo (cuyo presidente, David Álvarez, acudió fiel a la cita) en colaboración con el diario LA NUEVA ESPAÑA y congregó a un buen número de melómanos en el Auditorio, a quienes la soleada tarde dominical no disuadió de disfrutar de una jornada de música excepcional.

El concierto se abrió mediante el "concierto para dos violines en Re menor" de J. S. Bach, una pieza que permitió a Zukerman y Miura lucir un color esmaltado en sus instrumentos y una complicidad mayúscula en cada intervención, arropados por una orquesta reducida.

"Orawa", de Kilar, era la nota exótica de la tarde, pero resultó que la partitura del polaco fue acogida con entusiasmo por el público. Kilar logra, a través de una obra de estética minimalista para orquesta de cuerda, generar una gran expresividad modificando ligeramente parámetros como el tempi o la intensidad, demostrando su oficio compositivo con unos medios muy limitados.

Cerraba la primera mitad la "Sinfonía concertante para violín, viola y orquesta en Mi bemol mayor" de W. A. Mozart, compositor del que se conmemora el 270 aniversario de su nacimiento (y el 235 de su muerte). El Guarneri del Gesu de Fumiaki Miura empastó a las mil maravillas con el lirismo que emanaba de la viola de Zukerman. Los dos solistas exhibieron una musicalidad abrumadora en las cadenzas, ante una orquesta celosa de arroparlos en todo momento, y terminaron la interpretación fundiéndose en un amistoso y sincero abrazo.

En la segunda parte aguardaba el Zukerman director enfrentando la "Sinfonía número 8 en Sol mayor", op. 88 de Dvorák, una obra que el maestro, a sus 77 años, comandó con una gran diligencia, imprimiendo a la orquesta nervio y recreándose en algunas melodías bien ejecutadas en las maderas.

La "Sinfonia Varsovia", ya con más efectivos, se plegó a la batuta del director israelí y se mostró muy flexible a sus indicaciones, desplegando unos fraseos ajustados y una sonoridad aterciopelada que los asistentes agradecieron con numerosos aplausos esperando una propina que jamás llegaría.

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