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El emotivo (y concurrido) adiós del "oasis del culín" de la Ruta de los Vinos de Oviedo: "Dimos lo mejor de nosotros"

La sidrería El Valle echa cierra tras 32 años de éxito con el comedor lleno y el teléfono colapsado: «Vimos crecer a generaciones de asturianos»

Por la izquierda, Carmen Flórez, Daniel Álvarez, Jose Álvarez, Fran Álvarez y Ana Álvarez posan en a despedida de la sidrería El Valle.

Por la izquierda, Carmen Flórez, Daniel Álvarez, Jose Álvarez, Fran Álvarez y Ana Álvarez posan en a despedida de la sidrería El Valle. / LNE

Lucas Blanco

Lucas Blanco

El teléfono del número 8 de la calle Manuel Pedregal no dejaba de sonar, pero esta vez no era para reservar mesa. Eran llamadas de gratitud, de nostalgia y de sinceros deseos de fortuna. El pasado domingo, entre el eco de las últimas botellas escanciadas y una hilera de clientes que doblaba la esquina con paciencia infinita, la sidrería El Valle bajó la persiana tras 32 años de historia ininterrumpida. Con este cierre, Oviedo pierde el último gran reducto sidrero de su emblemática Ruta de los Vinos, un oasis de autenticidad que resistió el paso del tiempo a base de honestidad, esfuerzo y el inconfundible aroma del Cantábrico.

Fundado en 1994 por el matrimonio formado por José Álvarez y Carmen Flórez, El Valle fue el renacer de una estirpe hostelera que ya había dejado huella en Villaviciosa con El Benditu en los años setenta. El nombre era un íntimo homenaje a la finca familiar de Grado donde los hermanos Fran, Dani y Carmen, pasaban los fines de semana junto a su abuela. Tras la jubilación de los fundadores, fueron ellos, junto a la joven Ana Álvarez —representante de la tercera generación—, quienes mantuvieron vivo un legado de cocina sin artificios y trato cercano.

El Valle no solo sobrevivió a las zarpas de la gran crisis económica o a la incertidumbre de la pandemia; se erigió como un templo del producto. Sus pescados frescos y sus emblemáticos calamares, tanto fritos como guisados, se convirtieron en leyenda urbana y gastronómica en la capital asturiana. Por sus mesas pasaron desde el cineasta José Luis Garci y el cantante italiano Nek, hasta la plantilla del Real Oviedo de la etapa de Radomir Antic. Incluso la ciencia internacional se rindió a su barra: este mismo 2024, el Premio Princesa de Asturias Jeffrey M. Friedman disfrutó de su hospitalidad.

«Nos vamos con la sensación de haber dado lo mejor de nosotros. Ver crecer a generaciones enteras y convertir a clientes en amigos es nuestro mayor orgullo», confiesa Fran Álvarez con una mezcla de melancolía y satisfacción por el deber cumplido.

Cambio de ciclo

El adiós no responde a la derrota, sino a un cambio de ciclo necesario. El local reabrirá próximamente bajo la gerencia de los titulares de La Comtienda, quienes darán una nueva orientación al espacio. Aunque la sidra deje de ser la protagonista absoluta en el número 8, el recuerdo de la familia Álvarez permanecerá impregnado en las paredes de Manuel Pedregal. Se apagan los fogones de El Valle, pero queda el poso dulce de tres décadas de dedicación ejemplar al paladar de los ovetenses.

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