Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Jasmine Monet Davis, pintora americana afincada en Oviedo: "No existe un único camino para ser artista"

Entró en el mundo de la creación a través de la fotografía, aprendió mucho gracias a tutoriales de YouTube y acabó viviendo en la capital del Principado por amor

VÍDEO: Jasmine Monet la artista americana que se enamoró de Asturias y dejó su vida en para dedicarse al arte

J.A. / Luisma Murias

Oviedo

Jasmine Monet Davis (Los Ángeles, 1988) es una artista autodidacta afincada en Oviedo que llegó al mundo del arte tras una trayectoria profesional ligada al marketing y al sector corporativo. Formada en California y con experiencias vitales en ciudades como Sídney, decidió abandonar ese camino para dedicarse por completo a la creación artística. Atiende a LA NUEVA ESPAÑA en un pequeño estudio que tiene en la capital del Principado.

-¿Cómo definiría su camino hasta convertirse en artista?

-Ha sido un camino largo y nada lineal. Aunque el arte siempre estuvo presente en mi vida, no fue algo continuo. De niña me encantaba crear, pero cuando entré en la universidad me alejé completamente de esa parte de mí. Durante muchos años seguí un recorrido más “convencional”, fui a la Universidad y trabajé en el mundo corporativo, hasta que sentí que ese camino ya no me representaba.

-¿Qué estudió y cómo influyó esa etapa en su forma de ver la vida profesional?

-Estudié Marketing en California gracias a una beca deportiva para jugar al voleibol. Fue una etapa muy exigente, tanto a nivel académico como personal. Después de la universidad entré en el mundo de las relaciones públicas para el sector del entretenimiento, donde aprendí mucho, pero también descubrí que no quería pasar mi vida atrapada en una rutina de oficina.

-¿Cuándo se replantea su futuro?

-Me fui a Australia buscando un cambio de vida. Allí seguí trabajando en marketing, pero fue precisamente en Sídney donde comprendí que ese no era el camino que quería seguir. Me di cuenta de que no quería vivir esperando al fin de semana para sentirme viva.

-¿Por qué decide dar el paso definitivo hacia el arte?

-Cuando volví a California empecé a trabajar en un restaurante y, fuera de ese horario, me dedicaba a crear. Fue un proceso lento, no una decisión radical de un día para otro. Poco a poco entendí que el arte no era solo una afición, sino algo que necesitaba para sentirme completa.

-¿Cómo comunicó esa decisión a su entorno más cercano?

-Para mí fue relativamente sencillo porque mi familia siempre ha sabido que soy una persona muy inquieta y viajera. Al principio mis padres no lo entendían del todo, sobre todo porque no crecí mostrando una trayectoria artística clara, pero con el tiempo comprendieron que era algo muy importante para mí.

-Empezó con la fotografía, ¿qué le aportó ese medio?

-La fotografía fue clave porque me permitió expresarme sin palabras, el discurso nunca ha sido mi fuerte. A través de la cámara podía conectar con personas y mostrar emociones sin necesidad de hablar, algo muy importante para mí. Fue así como descubrí que, de alguna manera, era una creadora.

-Nunca fue a clases, ¿dónde aprendió?

-Fue completamente autodidacta. Al principio aprendí técnicas a través de YouTube. Tengo una curiosidad constante y una necesidad muy fuerte de entender cómo funcionan las cosas. Eso no solo se aplica al arte, sino a todo en mi vida; incluso ahora hago mis propios marcos porque quería aprender a hacerlos.

-¿Cómo acaba en Oviedo? ¿Influyó este cambio en su proceso creativo?

-Llegué por amor. Mi marido es español, de Bilbao, aunque su familia tiene raíces en Asturias. Nunca imaginé vivir en un lugar como Oviedo, pero aquí encontré una tranquilidad y una cercanía que nunca había tenido en ciudades como Los Ángeles o Sídney. Me influye muchísimo. Pasar de grandes ciudades a un entorno tan verde y natural ha cambiado completamente mi forma de crear. Uso materiales locales, como flores, y el paisaje, el ritmo de vida y la calma se reflejan directamente en mi trabajo.

-¿Qué diferencias percibe entre la vida de un artista en Estados Unidos y en España?

-En Estados Unidos el mundo artístico es muy competitivo y está muy ligado al éxito económico. Aquí percibo una vida más tranquila, menos obsesionada con la carrera y más centrada en el proceso creativo. Son dos formas distintas de entender la profesión, ambas tienen sus luces y sombras.

-¿Cómo definiría su arte?

-Nunca me lo había planteado. Diría que es una ventana hacia mi perspectiva personal y hacia la belleza del mundo que me rodea. Ninguna de mis obras es igual a otra, pero todas tienen algo muy mío. Es una exploración de quién soy como mujer negra viviendo aquí y una forma de encontrar mi lugar.

-¿Qué sensación le gusta que el público se lleve de sus exposiciones?

-Me gusta que vean que no existe un único camino para ser artista. Yo no vengo de Bellas Artes ni de una formación tradicional, y aun así he encontrado mi lugar. También quiero aprovechar para invitar a la gente a reconectar con su propia creatividad, algo que a veces olvidamos en el día a día y es muy importante.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents