Martín Altés: "Me estoy convirtiendo en un escritor de mapa"
"Lo más complicado de escribir es conseguir cerrar las historias", destacó
"Todas las obras me enseñan algo, lo único que tengo claro es que siempre doy todo lo que tengo dentro en cada proyecto", confesó

Martín Altés con su última novela. / Irma Collín
Martín Altés (Oviedo, 1999) publicó en Navidad su tercera novela titulada "Letal", segunda de una trilogía de thrillers ambientados en la capital del Principado. La acogida del público está siendo "buena" y, aunque ya tiene un nuevo proyecto en mente, está aprovechando para "ordenar las ideas" que tiene. Aprecia una notable evolución como creador desde su primera experiencia, cada vez planifica más sus trabajos y no descarta explorar nuevos géneros.
-Publicó “Letal” el pasado diciembre, ¿qué tal está siendo la acogida del público a su última novela?
-De momento va bien, al menos eso es lo que me dice la editorial. Esto es una carrera de fondo y va poco a poco, con un goteo constante de lectores. Mientras tanto sigo escribiendo otras cosas, pero con esta novela estoy contento. Además, tengo sensaciones parecidas a las que tuve con la primera entrega de la trilogía, porque el libro va creciendo poco a poco pero con continuidad. No es el chispazo ni el boom inicial de una novedad, porque el mercado está muy saturado, sino un crecimiento sostenido, sin prisa pero sin pausa.
-Una vez más sitúa la historia en Oviedo, ¿cómo nació esta trama?
-Cuando terminé la primera, ya tenía más o menos la idea de la segunda. Desde el momento en que decidí que iban a ser tres libros ambientados en Oviedo, vi claro por dónde podía ir. Así que aproveché ese momento de inspiración —los pocos momentos de inspiración o de lucidez que tengo— y decidí dejar aparcada la primera, que ya estaba hecha y en las librerías y sobre la que ya no podía hacer mucho más, para centrarme en la segunda. Ya sabía que iba a volver a Oviedo, que habría más o menos los mismos personajes protagonistas, con alguna variación y un escenario nuevo, así que me resultó relativamente fácil situarla tanto en el tiempo como en el espacio.
-¿Qué temas le interesaba explorar en esta novela?
-Hago encaje de bolillos con temas relacionados con la corrupción en las instituciones, la corrupción política y también con cuestiones que tienen que ver con la lucha antiterrorista. Pero, sobre todo, lo que intento es no prescindir nunca del crimen, en el sentido de plantear un enigma al lector y llevarlo por una historia con ritmo, que fluya bien y que entretenga. Luego es verdad que los géneros se mezclan un poco, porque yo escribo de forma bastante híbrida. Hay elementos de novela negra más pura, otros de novela policiaca algo más clásica, y se van incorporando distintas aristas, lecturas y temas dentro de la propia trama. Pero, en el fondo, es un thriller y lo que realmente quiero es que entretenga y que se lea con facilidad.
-¿Cuánto tiempo le llevó escribir “Letal”? ¿Qué es lo más complicado de trabajar dentro del género negro?
-Me llevó aproximadamente un año. Y lo más complicado, ya no solo en este género, sino en la escritura en general, es cerrar las historias, cerrar el círculo. Partiendo de que escribir ya es difícil —y escribir bien aún más—, para mí lo más complicado es conseguir que todo encaje al final. Vas avanzando, escribiendo, y cuando llegas al final y haces la primera relectura o la primera fase de corrección te das cuenta de todos los fallos que hay. Entonces toca corregir, pulir, cambiar o añadir cosas. Y en un género como este es especialmente complejo, porque al final todo tiene que tener sentido y encajar. Para mí lo más difícil no es pensar la historia, desarrollar personajes o plantear un caso al lector, sino cerrarlo bien, porque el final no puede salir de la nada.
-¿Qué aprendió de esta novela?
-Todas las obras me enseñan algo, es un aprendizaje constante. Lo que sí tengo claro es que en cada proyecto tengo que darlo todo de mí mismo. Lo anterior ya no sirve demasiado, en el sentido de que estás ante una historia nueva y un proyecto nuevo, y tienes que entregarte por completo para intentar hacer el mejor trabajo posible. Las novelas anteriores, al final, lo que me han enseñado es a mejorar, porque la escritura es un poco como los licores: con el tiempo y con los años vas adquiriendo solera.
-¿En qué aspectos nota mejoría?
-El hecho de detectar cada vez más errores para mí es positivo, porque significa que uno está evolucionando como escritor y que, de alguna manera, está mejorando. Esos errores te obligan a pulir el estilo y a ser más exigente contigo mismo. Ahora releo mi primera novela y me echo las manos a la cabeza. Pienso cómo pude escribir ciertas cosas así, cómo resolví algunas situaciones o qué pintaba tal personaje o tal escenario. Pero también entiendo que forma parte del proceso. Una vez una mujer muy sabia me dijo que nadie aprende a correr antes de aprender a caminar, y en la escritura pasa algo parecido. Todos los libros te enseñan algo y todos son importantes.
-¿Planifica mucho la trama antes de empezar a escribir o prefiere descubrir la historia sobre la marcha?
-Creo que cada vez me estoy convirtiendo más en un escritor de mapa. Antes era más bien de brújula: sabía que iban a pasar ciertas cosas en la historia, pero no tenía del todo claro cómo se llegaba hasta ellas y lo iba descubriendo mientras escribía. Ahora, en cambio, siento que necesito más planificación, más desarrollo previo antes de sentarme delante del ordenador a trabajar los personajes o a escribir la historia. Aun así luego hay muchos cambios, pero sí noto una evolución personal en ese sentido. Cada vez necesito más notas previas, más esbozos, como cuando haces un dibujo y empiezas con los primeros trazos antes de definirlo. Ya no es tanto sentarme y escribir sin más, sino hacerlo de una forma más sosegada y pausada.
-¿Cómo compagina actualmente la escritura con su vida personal y profesional?
-Las leyes absorben bastante, el mundo jurídico exige mucho tiempo. Así que todo consiste en organizarse bien para poder llegar a todo, y en eso estamos. Yo escribo siempre que puedo, en cualquier rato libre. Si en ese momento no tengo nada que escribir o no estoy inspirado, pues no escribo. Pero cuando sí estoy más predispuesto, intento aprovecharlo aunque sean diez o quince minutos. A veces escribes solo una página, pero esa página ya está hecha; luego volverás sobre ella, la corregirás y la mejorarás.
-¿Hace unos años comentaba que no se planteaba abandonar la novela negra, sigue pensando lo mismo?
-De momento no me lo planteo, aunque reconozco que quizá fui demasiado rotundo cuando me preguntaron si pensaba dejar la novela negra o el thriller. Respondí rápidamente que no, pero ahora diría que es un no con matices, un no de momento. Siempre pongo el ejemplo de lo que le ocurrió a Arthur Conan Doyle con Sherlock Holmes. La gente solo le pedía historias del personaje y él quería explorar otros caminos literarios, abrirse a otros mundos y escribir otras cosas. Llegó un punto en que estaba desesperado por quitárselo de encima. Y yo no quiero que me pase algo así. De hecho, me atrae mucho la idea de explorar otros horizontes. Me gusta mucho la novela histórica e incluso la literatura fantástica, que me parece el género más difícil de escribir porque exige una enorme imaginación. Al final, las historias de crimen parten de personajes de carne y hueso, de cosas que podrían pasar en la vida real, mientras que la literatura fantástica crea universos enteros, mundos, criaturas y reglas propias. Eso me parece fascinante.
-Tras la publicación de “Letal”, ¿está aprovechando para descansar o tiene ya algún nuevo proyecto en mente?
-Sí, tengo otro proyecto en mente, aunque ahora mismo estoy aprovechando para descansar un poco, para despejar la cabeza y ordenar mejor las ideas, sin ir tan a lo loco. Pero sí, ya tengo pensada una nueva historia con personajes distintos. También será un thriller, aunque totalmente fuera del universo de la inspectora Wild. Es algo nuevo, que no tiene nada que ver con la trología
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