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Usuarios del complejo deportivo de El Cristo, en Oviedo, denuncian su "grave deterioro": "Se cae a cachos"

Los abonados denuncian que hay taquillas rotas, paredes con humedades, cristales reparados con cinta, máquinas del gimnasio con más de tres décadas de antigüedad o goteras en las piscinas

Félix Vallina

Félix Vallina

Los usuarios de las instalaciones deportivas de El Cristo están que trinan. Las familias de la Escuela de Natación, junto con muchos otros usuarios y abonados del complejo deportivo ovetense, exigen a la consejería de Deporte del Principado «explicaciones y soluciones» ante el progresivo deterioro del centro. "Se cae a cachos", dicen.

En un comunicado público reclaman responsabilidades políticas por la situación, el cese de la actual directora, la recuperación de actividades históricas como la Escuela de Natación o la gimnasia de mantenimiento y un «plan urgente» de mantenimiento para frenar el deterioro de una instalación muy utilizada por familias, deportistas y centros educativos de la ciudad.

Los usuarios aseguran que llevan meses intentando obtener respuestas por los cauces formales sin éxito. Según explican, han remitido escritos con firmas a la consejería, solicitado reuniones por correo electrónico y registrado diversas quejas individuales. «No hemos recibido respuesta alguna», lamentan, lo que les ha llevado a hacer públicas las incidencias que, según denuncian, están afectando al funcionamiento del centro.

Una de las principales preocupaciones es la situación de la Escuela de Natación, un proyecto con más de veinte años de trayectoria que, según las familias, está siendo desmantelado progresivamente. Denuncian el cierre del blog informativo del grupo, la prohibición de participar en competiciones –algo que durante décadas se realizó sin incidentes– y la falta de apoyo institucional. Incluso se ha llegado a plantear que sean las propias familias quienes se encarguen de trasladar a los menores a las pruebas deportivas.

A estos problemas se suma, según relatan, una gestión errática del día a día de las instalaciones. Los usuarios recuerdan el cierre de la piscina climatizada durante unos veinte días el pasado mes de julio por falta de socorristas, la ausencia de información clara sobre la apertura del recinto o una semana entera sin agua caliente en verano. También critican que la oficina permaneciera cerrada durante casi dos meses, lo que provocó retrasos en inscripciones, renovaciones y trámites administrativos.

El estado de las instalaciones tampoco ayuda. Los abonados denuncian que hay taquillas rotas, paredes con humedades, cristales reparados con cinta, máquinas del gimnasio con más de tres décadas de antigüedad o goteras entre piscinas en días de lluvia. A su juicio, el conjunto refleja años de falta de mantenimiento.

Las críticas se extienden también a la organización interna del centro. Los usuarios aseguran que la directora se ausentó sin dejar instrucciones claras y que no responde a las solicitudes de los abonados. Mientras tanto, añaden, se han ido eliminando actividades tradicionales como pilates, hipopresivos, zumba o gimnasia de mantenimiento, reduciendo de forma notable la oferta deportiva.

Para los firmantes del comunicado, el deterioro del Polideportivo del Cristo no responde a un problema puntual, sino a años de gestión deficiente y falta de planificación. «No pedimos privilegios», concluyen, «solo respeto, transparencia y un servicio público digno».

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