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"Convertir a espectadores en creadores", la gran apuesta de Oviedo para ser capital cultural

El equipo de la candidatura apoyará en la «participación y la capacidad transformadora» de su proyecto para convencer mañana al jurado

Las portadas de las candidaturas por la Capital Europea de la Cultura.

Las portadas de las candidaturas por la Capital Europea de la Cultura.

Lucas Blanco

Lucas Blanco

El miércoles a las nueve y cinco de la mañana, en la sede del Ministerio de Cultura en Madrid, Oviedo defenderá su candidatura a Capital Europea de la Cultura 2031 ante un jurado internacional de diez expertos. Noventa minutos para explicar una idea que va más allá de un programa: una forma de entender la cultura como herramienta de transformación, participación y futuro para toda Asturias capaz de «convertir a los espectadores en creadores». Esa será la carta principal frente a las otras aspirantes —Burgos, Cáceres, Granada, Jerez de la Frontera, Las Palmas de Gran Canaria, Palma, Potries y Toledo— en el primer corte de una carrera europea exigente.

La candidatura ovetense llega a la cita con un argumento que se ha ido afinando con el tiempo. Lo que empezó como una iniciativa para mostrar la vitalidad cultural de una ciudad pequeña evolucionó hacia una visión estratégica de ciudad y de territorio. Hoy, en la lógica de las capitalidades europeas, no se premia tanto a quien organiza más festivales como a quien demuestra que la cultura puede orientar el desarrollo de una ciudad media.

En ese terreno Oviedo cree tener una historia sólida que contar. «La candidatura pone en el centro una transformación en la cultura institucional. La idea de que la cultura articula, escucha, transforma, comparte y celebra», explica Zoe López Mediero, coordinadora territorial del proyecto. En ese modelo la cultura deja de ser solo programación para convertirse en un espacio donde todos pueden participar. «Una cultura en la que todos caben y todos tienen un papel», resume.

Ámbito rural

Esa filosofía ha marcado el proceso desde el principio. La participación ha sido el eje del proyecto. No solo como consulta, sino como mecanismo real de construcción colectiva. Mesas de trabajo, debates y convocatorias abiertas se celebraron en distintos puntos del territorio, desde Oviedo hasta Gijón, Avilés o Las Regueras, incluyendo también el ámbito rural.

De ese proceso salió una parte importante del contenido cultural de la candidatura. Aproximadamente un tercio de los proyectos procede de propuestas realizadas por agentes culturales de toda Asturias. Incluso el equipo de comisarios tiene esa huella participativa: muchos de sus miembros formaron parte antes de las mesas de diagnóstico y reflexión.

El resultado es una candidatura que se presenta como proyecto compartido. «La gran fortaleza es haber hecho de la participación algo central, que es una de las cosas más complejas de conseguir en cultura», señala López Mediero. Esa participación, además, tiene una dimensión de derechos culturales. «Se trata del derecho a participar y a ser protagonista de tu cultura», explica.

En esa visión, Oviedo defiende que la cultura no es solo un espectáculo que se consume, sino un proceso que se construye. Y que puede ampliar audiencias si permite que nuevos públicos, especialmente los jóvenes, «se impliquen como creadores y no solo como espectadores».

La candidatura insiste también en su dimensión territorial. Oviedo lidera el proyecto, pero la propuesta se apoya en la diversidad cultural de Asturias. El cine y la danza de Gijón, las artes escénicas y la reflexión ecológica de Avilés, la música de Mieres, la lengua asturiana o los proyectos culturales del medio rural forman parte del mismo relato.

«La riqueza del territorio es lo urbano y lo rural, lo industrial y lo agrícola, la gastronomía y la música», resume López Mediero. Esa diversidad refleja una idea sencilla: la cultura ocurre todos los días y en muchos lugares. «En las plazas, en los parques, en las escuelas y en las reuniones vecinales, en las bibliotecas y en los centros sociales». De ahí nace un patrimonio cotidiano que después se expresa también en teatros, museos o centros de creación.

Transformación

Ese enfoque llega en un momento que el equipo considera especialmente oportuno para Asturias. La región encara una etapa de transformación tras décadas de reconversión industrial y busca nuevos modelos de desarrollo. La candidatura plantea que la cultura puede ser uno de ellos, conectando creatividad, turismo, innovación y empleo. Pero también algo más profundo. «La capitalidad tiene que ver con la cultura como factor para el bienestar y la salud colectiva», afirma López Mediero. En su opinión, una sociedad culturalmente activa es también una sociedad más democrática. «Con una cultura sana se previenen los autoritarismos y los conflictos».

Oviedo intentará convencer con una idea clara: que la capitalidad cultural no es solo un evento, sino un proceso. Uno que conecta barrios, pueblos, instituciones y creadores. Y que apuesta por una cultura cercana, compartida y abierta a Europa. Una cultura que escucha antes de hablar y que cree que avanzar juntos, aunque sea más despacio, puede ser también una forma de llegar más lejos. n

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