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Un gran despliegue policial evita una reyerta entre bandas desencadenado por el robo de una cadena de oro en Oviedo

Patrullas de la Guardia Civil y la Policía Local evitan que una familia de feriantes cobre venganza con unos okupas por agredir a dos de sus miembros

VÍDEO: Gran operativo en San Claudio para detener a cuatro jovenes involucrados en una reyerta el fin de semana

Lucas Blanco

Lucas Blanco

Lucas Blanco

La habitual paz matinal de San Claudio se quebró este lunes de forma abrupta bajo el peso de un despliegue de seguridad ciudadana que parecía sacado de una auténtica superproducción cinematográfica. La transitada calle de la Estación se convirtió, desde primera hora, en el epicentro de una tensión extrema, donde la Guardia Civil, apoyada por varias patrullas de la Policía Local, tuvo que emplearse a fondo para evitar una batalla campal. El objetivo primordial de los agentes era detener a cuatro okupas de origen magrebí tras una violenta agresión física ocurrida durante la madrugada del domingo en la conocida zona de copas del Antiguo ovetense.

La mecha de este grave conflicto se encendió en plena noche del sábado al domingo en la capital asturiana. Dos jóvenes de etnia gitana, pertenecientes a una conocida familia de feriantes, fueron asaltados, según fuentes de la investigación, a la salida de una discoteca con una agresividad inusitada por el grupo de okupas. El botín del robo consistió en una cadena de oro de gran grosor, un reloj de marca y un anillo. El balance físico de la refriega fue desolador: uno de los jóvenes terminó con la nariz fracturada por los golpes, mientras que su acompañante tuvo que ser ingresado de urgencia en el hospital con diversas lesiones de gravedad que requirieron atención inmediata.

Ultimátum

La reacción de los afectados no se hizo esperar. Tras interponer la pertinente denuncia ante la Policía Nacional, los familiares de las víctimas, que ya conocían perfectamente el paradero de los sospechosos, se desplazaron hasta San Claudio la jornada del domingo. Allí lanzaron un ultimátum tajante frente a la vivienda okupada: si las pertenencias robadas no aparecían antes de las diez de la mañana del lunes, se tomarían la justicia por su propia mano de manera inmediata y sin contemplaciones.

Ante la amenaza inminente de un choque de bandas, la Policía alertó a la Benemérita, competente en la seguridad de la zona rural del concejo. A la hora fijada para el ultimátum, la atmósfera en las inmediaciones de la calle de la Estación era eléctrica. Miembros del clan, algunos de ellos llegados expresamente desde León para reforzar la intimidación, se encararon con los ocupantes de la vivienda. Entre los presentes se encontraba el joven de la nariz rota, rodeado de hombres y mujeres del clan que reclamaban lo suyo bajo la mirada vigilante de decenas de agentes. La rápida intervención y la presencia disuasoria masiva lograron, finalmente, que la sangre no llegara al río en una jornada de lunes de auténtico infarto.

El operativo culminó con la detención y el posterior traslado de los cuatro varones magrebíes detenidos hasta las dependencias policiales hacia el mediodía. Sin embargo, el suceso ha dejado una profunda herida en la localidad. «La gente tiene miedo y está muy preocupada», explica con voz grave Luis Miguel Fernández, alcalde de barrio de San Claudio. Según relata el representante vecinal, los arrestados llevan meses saltando de una casa abandonada a otra. «Nos constan otros episodios violentos, tanto contra vecinos como entre ellos mismos», lamenta Fernández, quien exige una presencia policial permanente para devolver la necesaria paz y seguridad definitivas a todas las calles de esta villa asturiana.

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