Negocios de siempre
La tienda casi centenaria de Oviedo que "inventó" el paquete de fabada
La cuarta generación de Casa Veneranda "busca la calidad donde la haya, con género que no se encuentra en los supermercados"

J.A.
Veneranda Fernández ya ofrecía a sus clientes fruta, huevos y manteca de proximidad, concretamente de Las Regueras, en la tienda que montó en 1927 en el corazón de Oviedo, dedicada a la venta de platos tradicionales ya preparados. Camino de sus cien años, Casa Veneranda es una institución de las tiendas de alimentación de calidad. "En mi casa siempre fuimos muy sibaritas para comer", afirma Beatriz Suárez, quien junto a su hermano, José María, encarna la cuarta generación de un negocio que apostó por innovar desde el origen, primero con la venta de comida preparada, luego durante veinte años con la patente para envasar al vacío los ingredientes de una buena fabada.
"Mi bisabuela ya traía los productos de la huerta, lo que ahora se llama alimentos de ‘kilómetro cero’, de señoras de Las Regueras que conocía, porque ella era de allí, para vender en la tienda que tenía en la esquina de la calle Palacio Valdés, donde ahora está la joyería. Las cosas están muy inventadas, pero con el tiempo se reinventan", comenta Beatriz Suárez.
Los destrozos de la Guerra Civil obligaron a cambiar la ubicación original, con traslado a la cercana Melquíades Álvarez, local donde sigue hoy en día. "Cuando llegó mi abuelo de la guerra le dio un giro al negocio, empezó a vender bebidas y los productos que podía encontrar. Los años cuarenta eran tiempos difíciles y se imponía la venta de azúcar, aceites, productos de primera necesidad", cuenta uno de los dos pilares de esta cuarta generación de Casa Veneranda. A José María Suárez, le tocó lidiar con la época del estraperlo. "Le gustaba vender también género de calidad, pero lo que se podía encontrar de aquella; traía algo de Francia, para tener cosas distintas. En casa siempre nos enseñaron que, ante todo, calidad", recalca Beatriz Suárez.

Mostrador de Casa Veneranda, en los años cincuenta. Esas estanterías estuvieron en la tienda desde 1947 a 2001. / C. V.
Casa Veneranda dejó de vender los platos tradicionales ya preparados y añadió frutería y panadería, pero el mayor giro se produjo hace medio siglo, aproximadamente. José María Suárez gustaba de ir a las ferias punteras de la agroalimentación en Francia y Suiza, y de una de ellas, en 1975, se trajo la primera máquina que hubo en Asturias de envasar al vacío. Años antes ya había conocido también los avances en las nuevas especialidades de la charcutería y de las fiambres cocidas, que fue añadiendo a la oferta cada vez más variada de una tienda que empezaba a sonar con fuerza. Fue la primera mantequería-charcutería especializada de Asturias.

Anuncio navideño de Casa Veneranda del año 1955, publicado en La Nueva España. / LNE
"El abuelo inventó el paquete de fabada con todos los ingredientes para llevar fuera. Tuvimos la patente durante veinte años, hasta 1995, después ya empezó todo el mundo a hacerlo", describe muy gráficamente su nieta. El envase de unos ingredientes de calidad para cocinar una buena fabada encajaba de lleno en lo que era y es el manual de estilo de Casa Veneranda y que resume en pocas palabras Beatriz Suárez: "Siempre a la búsqueda de la máxima calidad y de productos novedosos, que no se encuentran en los supermercados y en las grandes cadenas". Una labor y arraigo reconocido en primer lugar por su fiel clientela. "Muchas familias que vienen a comprar son también ya de cuarta generación. Nos gusta atraer a la juventud, que ya está en el rango de los treinta años y ya se ha independizado", comenta Beatriz Suárez.

José Enrique Suárez, la tercera generación de Casa Veneranda, tras el refrigerador expositor. / Cedida por Casa Veneranda.
La calidad "se busca donde la haya", añade. "Los productos de la gastronomía asturiana son un referente en nuestra tienda, toda la faba que trabajamos es de la IGP, del ConsejoRegulador, de la zona de Argüelles, de un agricultor que dedica unas tierras solo para nosotros, el embutido lo tenemos de diferentes zonas de Asturias; el jamón cien por cien de bellota viene de los mismos secaderos de Guijuelo con los que ya trabaja mi abuelo, todo certificado, y con ese sabor que no cambia". Otro de los productos estrella, el cangrejo Chatka, "ya no viene de Rusia, ahora viene de los Países Bajos" y en los vinos "estamos especializados en bodegas de distintas zonas pero pequeñas y tradicionales, que no suelen estar en supermercados", detalla Beatriz Suárez, que concluye con el sello, marca de la casa: "Siempre productos de confianza".
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