Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Máximo Huerta: "Ahora estoy donde debo estar, sin nostalgia del pasado"

"El auténtico legado familiar no son los objetos ni las propiedades, es la memoria", asegura en un Club Abarrotado, el autor de "Mamá está dormida"

VÍDEO: Entrevista a Máximo Huerta, periodista, escritor y exministro

J.A.

María José Iglesias

María José Iglesias

Oviedo

"Ahora estoy donde siento que debo estar, no tengo nostalgia del pasado". El escritor y periodista Máximo Huerta (Utiel, 1971), que hace unos años dejó Madrid para cuidar a su madre, en Buñol (Valencia), explicó ayer ante un Club repleto de público, los entresijos de de su nueva novela, "Mamá está dormida", una historia de memoria, de cuidados y secretos familiares.

La novela parte de una pregunta aparentemente sencilla. Aurora, que empieza a perder la memoria, le dice a su hijo: "¿Y tu hermano, dónde está?". El problema es que ese hijo, de 53 años, siempre ha creído ser hijo único. A partir de ese instante se abre una grieta en su vida. ¿Es un recuerdo real o una alucinación? ¿Hay algo en el pasado que nunca se contó? Para intentar descifrarlo, madre e hijo emprenden un viaje en autocaravana junto a su vieja perrita hasta Vera de Bidasoa, el pueblo entre montañas donde Aurora vivió de joven, cuando formaba parte de la Sección Femenina. Huerta, en una conversación con Elena Fernández-Pello, periodista de LA NUEVA ESPAÑA, insistió en que la novela no es autobiográfica, pero reconoció que su experiencia vital atraviesa la historia. "Soy hijo único y en mi casa siempre se ha cuidado; nunca me planteé otra cosa", señaló. Durante años, él y su madre atendieron a su padre enfermo. "Yo sabía que tenía que estar ahí. No habría sido capaz de vivir en Madrid pensando que mi madre estaba sola". Esa realidad cotidiana —la cama adaptada, las pastillas, los cambios que impone la enfermedad— se ha filtrado inevitablemente en su escritura. "Uno escribe dependiendo de su entorno, si yo fuera poeta en Palestina o en Ucrania, ese entorno también se colaría en lo que escribo", afirmó.

El origen del libro estaba en su cabeza desde hacía tiempo. Mientras escribía su anterior novela, ambientada en el París de los años veinte, ya le rondaba una imagen: la de un niño que se asoma a la habitación para comprobar si su abuela sigue dormida. "Es una frase tranquilizadora pero también inquietante. En la novela, ese sueño tiene otro significado: el de una mente que se va apagando lentamente" ,relató. Para Máximo Huerta, el verdadero legado familiar no son los objetos ni las propiedades. "El auténtico patrimonio es la memoria, aunque también está llena de huecos. Nunca llegas a saber cómo fueron realmente tus padres", aseguró.

Los mayores no son niños

La conversación derivó inevitablemente hacia el alzheimer y las transformaciones que provoca en la relación entre padres e hijos. Huerta defendió la necesidad de tratar a las personas mayores con respeto y memoria. "No son niños. Hay que recordar que han sido adultos y que han tenido una vida". En ese proceso admitió, también hay decisiones difíciles. "La mentira es fundamental, he llegado a ella porque vi que mintiéndole muchas situaciones se resolvían más fácilmente. Pero también es doloroso", resaltó.

"Al cuidador nadie le cuida; lo haces cuando sales a tomar algo, te compras una cosa que te apetezca, o dedicas un rato a pensar", explicó. La conversación terminó entre aplausos y con una larga fila de lectores esperando una firma, por espacio de más de dos horas.

Tracking Pixel Contents