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Paul Hofmann, director de Restauración del Bode-Museum de Berlín, en Oviedo : "Para una colección de arte es esencial conocer el origen de sus obras"

Invitado al ciclo de conferencias "Asturias global", organizado por el Museo de Bellas Artes de Asturias, explicó las vicisitudes de sus esculturas, dispersadas y dañadas durante la Segunda Guerra Mundial

Paul Hofmann, durante su conferencia en el Museo de Bellas Artes de Asturias. | GUILLERMO GARCÍA

Paul Hofmann, durante su conferencia en el Museo de Bellas Artes de Asturias. | GUILLERMO GARCÍA

Elena Fernández-Pello

Elena Fernández-Pello

Oviedo

"La actual situación política del mundo nos obliga a revisar nuestra propia historia y la manera en la que tratamos nuestras obras de arte destruidas durante la guerra". Se refería Paul Hofmann con esta declaración a las vicisitudes de la colección del Boden-Museum de Berlín, donde es director de Restauración desde hace años, y de las gestiones e intervenciones para recuperar un patrimonio seriamente dañado durante la Segunda Guerra Mundial.

Paul Hofmann era este jueves el invitado al ciclo de conferencias "Asturias global", organizado por el Museo de Bellas Artes de Asturias, con la colaboración de la Cámara de Comercio de Oviedo. El público que acudió a escucharlo llenó la planta baja del edificio al que se accede por la Rúa, se asomó desde los miradores de la planta superior y se acomodó en las escaleras. Durante más de una hora, tras ser presentado por la directora del Museo, María López-Fanjul, el restaurador alemán habló de los esfuerzos que la institución para la que trabaja y las autoridades alemanas hicieron por preservar su colección de escultura, una de las más importantes del mundo, y del empeño puesto en su localización, la recuperación de las obras y su restauración, en la medida de lo posible.

"Para una colección de arte es esencial conocer el origen de sus obras", manifestó en un momento de la charla, que acompañó con fotografías, dibujos y documentos.

Recordó que el Tratado de la Haya fue el primero en recoger el expolio de obras de arte como un atentado contra el derecho internacional. En el artículo 56, concretamente, que establece que "la apropiación indebida de obras de arte en tiempo de guerra constituye una violación del derecho internacional".

La colección del Bode-Museum sufrió "grandes daños" durante la Segunda Guerra Mundial, fue ocultado en búnkeres que se suponían indestructibles y, a pesar de ello, fue pasto de las llamas en dos ocasiones. Dispersada, con la partición de Alemania en dos zonas de influencia –la de los aliados y la soviética–, quedó definitivamente dividida. Las obras fueron apareciendo aquí y allá, tanto por la deficiente documentación de los sucesivos traslados como por los saqueos.

En vista de aquello y en una reflexión traída al tiempo actual, Hofmann planteó algunas preguntas: "¿Estamos haciendo lo suficiente? ¿Estamos documentando adecuadamente las obras para identificarlas posteriormente?".

Tras la localización está el asunto de la intervención, la restauración y reconstrucción de las obras. "La cuestión no es si la reconstrucción es técnicamente posible, sino si es pertinente", dijo. Es una cuestión con una derivada ética y supone, en definitiva, sopesar si "el artista pasa a primer plano, por encima de la historia del objeto".

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