Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

¿Qué tendrá que hacer ahora Oviedo para convertirse en Capital Europea de la Cultura y cuándo será el examen final?

Superada la criba, Oviedo afronta un intenso proceso con final en diciembre y con una visita del jurado a la ciudad

Así es el emotivo vídeo con el que Oviedo presenta su candidatura como Capital Europea de la Cultura

LNE

Álvaro Faes

Álvaro Faes

Cuando Tanja Mlaker abrió el sobre con el nombre de Oviedo para cerrar el cuarteto de aspirantes a Capital Europea de la Cultura, otra cuenta atrás comenzó inexorable para el entusiasta equipo asturiano. La eslovena, presidenta del comité de expertos que falla la distinción, desató la euforia en el Museo Arqueológico, como si hubiese dado la sede de los próximos Juegos Olímpicos. Pero no hay premio todavía sino nada más (y nada menos) que la confirmación de que siguen adelante, que la ciudad avanza de pantalla y que cada vez está más cerca de pasarse el juego. 

Poco tiempo habrá para el descanso. El fin de semana para recobrar aire y la muy necesaria descompresión después de tanta tensión, de tanto esfuerzo, y otra vez manos a la obra, con el mes de diciembre señalado en rojo. El examen será presencial de nuevo en noviembre cuando una representación del jurado pase unas horas en la ciudad. Con una agenda restringida y un horario pautado al detalle, podrán conocer qué ofrece la candidata para convertirse durante 2031 en la referencia cultural de Europa. Y al mes siguiente, antes de que finalice este 2026 la elección será definitiva.

Mucho antes, en unas pocas semanas desde hoy, el jurado de expertos emitirá un informe con recomendaciones para las elegidas y la justificación de lo que decidieron este viernes 13, ya para siempre entre las fechas mágicas para los carbayones. Será la piedra filosofal, una biblia ovetense para seguir al dedillo hasta la decisión última. De ese documento beberán las candidatas –Cáceres, Granada, Las Palmas y Oviedo– para rehacer y adaptar la propuesta inicial.

Porque en este interminable proceso de selección se trata de eso. De hacer, rehacer, reescribir y reinterpretar. Quien entra a este juego europeo lo hace sabiendo las reglas. Como las conoció Oviedo hace ya dos veranos, cuando encargó el primer informe para saber de qué iba eso de la capitalidad europea de la Cultura. Supieron entonces que haría falta un plan estratégico cultural para los próximos diez años. Y asumieron en el Ayuntamiento que necesitaban montar un equipo fuerte si querían hacer las cosas en serio. El timón lo agarró con firmeza Rodolfo Sánchez Farpón para capitanear el proyecto.

Desde Oviedo, alguien sugirió el nombre de Pepe Mompeán, que había estado en la candidatura de Zaragoza en 2016. Con él como coordinador, y casi desde el primer momento, llegó también Natalia Álvarez Simó para hacerse cargo de la dirección artística, recién finalizada su etapa al frente del centro Condeduque, en Madrid. De su entorno, con la ventaja de estar ya instalada en Asturias desde hacía años, surgió Zoe López Mediero para hacerse coordinadora territorial. Ese núcleo duro se acabó de consolidar con la asesoría del exviceconsejero de Cultura Jorge Fernández León y la colaboración del periodista Chus Neira y el programador cultural Jose Castellano.

El siguiente peldaño, además de las asistencias técnicas externas en comunicación o participación y la puesta en marcha de una unidad administrativa dependiente del área de Prensa con un pequeño equipo de personas, pasó por buscar asesores internacionales. Los encontraron en las portuguesas Paula Blanco –había estado en el exitoso proyecto de Evora 2027– y Cristina Farinha y Franco Bianchini, ambos con experiencia como jurados en otros procesos de capitalidades culturales. También se sumó Antonia Blau, directora del instituto Goethe, para encargarse de la dimensión europea, y el despliegue final, para enlazar con el territorio, incorporó a siete comisarios: Leticia Sánchez Ruiz, Nacho Ruiz Allén, Vanessa Llorián García, Marta Fernández Silverio, Aarón Zapico y Mónica Cofiño. Miembro inicial del Consejo de Capitalidad, la implicación del científico Carlos López-Otín en el proyecto le acabó llevando a incorporarse, también, al equipo de defensa.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents