Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Habla en presidente del SIPLA en Asturias, policía local en Oviedo: "No había visto un caso como el de los niños de Fitoria en 25 años de servicio"

"En el Rubín hay 51 interinos; una cosa es cubrir una necesidad policial y otra sostener servicios con personal sin la formación necesaria", dice el nuevo líder sindical

Aitor Melgar, secretario general del SIPLA.

Aitor Melgar, secretario general del SIPLA. / Fernando Rodríguez / LNE

Félix Vallina

Félix Vallina

Aitor Melgar González tiene 46 años y desde hace menos de tres semanas es el nuevo secretario general del SIPLA, el sindicado mayoritario entre las plantillas de policías locales de Asturias. Es gijonés, pero lleva 25 años trabajando en Oviedo, por lo que conoce a fondo lo que se cuece en el cuartel del Rubín. Entre otras cosas, fue el primer policía en investigar el caso bautizado como "Casa de los Horrores".

Tiene usted una nueva responsabilidad

Es una gran responsabilidad. Hasta ahora mi trabajo sindical estaba centrado en Oviedo, donde conocía bien la plantilla y la negociación local. Ahora el ámbito es autonómico, con realidades muy distintas, pero el objetivo sigue siendo el mismo: mejorar las condiciones de los compañeros.

¿Qué diagnóstico hace de la Policía Local de Oviedo?

El principal problema sigue siendo la falta de personal. Cuando entré hace 25 años, la plantilla era prácticamente la misma que ahora, pero Oviedo ha crecido en población, en actividad, en extensión y en turismo. La ciudad es mucho más exigente y, sin embargo, no ha habido un crecimiento real de agentes.

¿Qué plantilla tiene Oviedo y cuál debería tener?

La plantilla teórica es de 279 efectivos, pero en la práctica ahora mismo estamos en unos 255 o 260 agentes. Para una ciudad como Oviedo deberíamos movernos en una horquilla de 330 a 340 policías.

¿Por qué no se ha producido ese crecimiento?

Hay limitaciones legales y presupuestarias, como la tasa de reposición, pero también falta una apuesta política clara. Hace falta alguien que vea la Policía Local como una inversión necesaria para la ciudad y no como un gasto.

Oviedo cuenta con muchos interinos. ¿Es una situación preocupante?

Sí. Hay unos 51 interinos y la figura se ha desvirtuado. Una cosa es cubrir una necesidad puntual y otra sostener servicios policiales con personal que no ha completado toda la formación necesaria. El problema no es de esos compañeros, sino del sistema.

¿Qué riesgos plantea esa situación?

Que se está poniendo en la calle a gente joven, con uniforme y con arma, pero sin la preparación completa que debería tener un policía. Es un riesgo para ellos, para los ciudadanos y para el resto de la plantilla.

¿Cómo afecta esa falta de efectivos al servicio diario?

Afecta a la calidad del servicio y a la organización interna. Hay puestos sensibles que se están cubriendo con interinos o con estructuras muy debilitadas. Eso obliga a hacer equilibrios constantes y a asumir responsabilidades en condiciones precarias.

¿Se nota especialmente en alguna unidad?

Sí. Por ejemplo, en Atestados, donde se tramitan diligencias por accidentes o alcoholemias, y también en el centro de control de tráfico. Son servicios técnicos e importantes .

¿Qué otras carencias detecta en el cuerpo?

Entre otras cosas, falta estructura de mandos. Ahora el servicio operativo está muy debilitado en ese sentido y sería necesario reforzar escalones para que la organización funcione correctamente.

¿Qué le pediría al equipo de gobierno de Oviedo?

Que apueste de verdad por la Policía Local: más plantilla, más medios, más formación y más planificación. No se puede seguir funcionando con el freno de mano echado. La ciudad ha crecido y la policía tiene que crecer con ella.

¿La formación es otro de los déficits?

Sí. No hay una formación continua adaptada a la realidad del trabajo policial. Hace falta formación en defensa policial, intervención o uso de herramientas como los táser. No basta con tener los medios: hay que preparar a los agentes para usarlos.

¿Es viable implantar la policía de barrio?

Es necesaria, pero con la plantilla actual es muy complicado. Además, no puede ser solo presencia "para que te vean". Tiene que tener objetivos claros: atención a comerciantes, control de zonas conflictivas, seguimiento de personas vulnerables y una función social real.

¿Qué papel juega esa función social?

Muy importante. La Policía Local no solo regula tráfico o sanciona; también interviene en situaciones de vulnerabilidad, personas mayores que viven solas o asistencia domiciliaria. Esa cercanía es clave en una ciudad cada vez más envejecida.

Uno de los casos recientes más sonados fue el de la llamada "Casa de los horrores". ¿Cómo lo vivieron?

Fue una situación extrema, algo que no había visto en 25 años de servicio. Participé directamente en la investigación inicial y lo que nos encontramos fue muy duro: menores aislados completamente de la sociedad, en un entorno totalmente anómalo.

¿Qué fue lo que más les impactó?

La situación de los niños. No estaban sucios en el sentido estricto, pero sí profundamente descuidados: ropa en mal estado, sin calzado adecuado, viviendo en condiciones completamente fuera de lo normal, mucha suciedad en la casa... No fue solo una impresión policial: también las asistentes sociales y la traductora quedaron impactadas.

¿Comparte la expresión "Casa de los Horrores"?

Prefiero ser prudente con la etiqueta, pero sí tengo claro que no era una situación normal y que los menores estaban en una situación extrema de necesidad.

¿Casos así requieren más medios y formación?

Sin duda. Cada vez hay más intervenciones complejas, con un componente social muy fuerte. Eso exige más personal, más formación y unidades preparadas.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents