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"Creemos que hacíamos lo mejor para nuestros hijos", dicen los padres de la casa de Fitoria (Oviedo) en el último día del juicio

Los padres de la "Casa de los Horrores" de Oviedo, acusados de aislar a sus hijos, defendieron en el juicio que actuaron por el miedo al contagio y para protegerlos de enfermedades

Oviedo juicio por la casa de los horrores

Oviedo juicio por la casa de los horrores / Irma Collín / LNE

Félix Vallina

Félix Vallina

«Lo hicimos porque pensábamos que era lo mejor para nuestros hijos». Así cerraron este jueves el juicio los padres del caso bautizado como la «Casa de los Horrores» de Oviedo. Ejerciendo su derecho a pronunciar la última palabra, abatidos tras llevar casi un año en prisión preventiva y sin ver a sus tres hijos, los acusados defendieron en la Audiencia Provincial que mantuvieron a los pequeños aislados en un chalé de Fitoria durante casi cuatro años totalmente convencidos de que protegían a los menores ante el posible contagio de cualquier enfermedad. Los procesados, que tenían miedo patológico a relacionarse con el exterior tras haber sido duramente golpeados por el covid, aseguran que no dejaban a sus hijos salir de la casa porque no querían que les pasase lo mismo. Con esa intervención final, tras las conclusiones de las defensas, el juicio por uno de los casos más impactantes de la historia de la ciudad ha quedado visto para sentencia. La Fiscalía no ha cedido ni un ápice y sigue pidiendo 25 años de cárcel para cada uno de los padres. Las defensas exigen la absolución.

A la salida de la sesión, los abogados defensores Elena González y Javier Muñoz insistieron en esa línea. «Esperamos que la sentencia sea conforme a nuestras peticiones y que este asunto se reconduzca de donde nunca debió salir, que es el ámbito de los servicios sociales», señalaron, recordando una tesis que han mantenido durante todo el proceso. Para la defensa, se trata de «una familia normal en circunstancias muy anormales», que tomó decisiones equivocadas, pero no criminales.

El turno de última palabra, clave en el cierre del juicio, no introdujo hechos nuevos, pero sí reforzó el relato de los acusados. Según explicaron sus letrados, reiteraron que siempre actuaron en interés de sus hijos y dejaron clara su voluntad de colaborar con el Principado de Asturias, con la Administración y con la Justicia para reconducir la situación y poder recuperar en el futuro el vínculo paterno-filial, siempre bajo supervisión.

Al tratarse de un juicio a puerta cerrada, los abogados evitaron detallar el contenido exacto de esa intervención, pero sí confirmaron que fue coherente con la línea de defensa mantenida desde el inicio: reconocer que la situación vivida era «anómala», pero negar que constituya un delito. «Nadie discute el aislamiento ni la falta de escolarización; la cuestión es si esto debe abordarse desde el derecho penal o desde el ámbito asistencial», resumieron.

Bola de nieve

En ese sentido, insistieron en que los padres no actuaron con intención delictiva, sino atrapados en una «bola de nieve» de circunstancias –entre ellas el miedo al contagio tras la pandemia y problemas administrativos– que les impidió reaccionar a tiempo. El estado emocional de los acusados fue otro de los aspectos destacados por la defensa. «Son unos padres que llevan once meses sin sus hijos», explicaron. Durante el juicio, añadieron, se mostraron «emocionados», «llorando» y profundamente afectados por la separación. «Cualquiera que sea padre puede entender cómo están», señalaron..

Los letrados insistieron en la disposición de los progenitores a colaborar con la Administración para, con el tiempo, reconstruir la relación con sus hijos. Ese eventual reencuentro, apuntan, tendría que producirse de forma progresiva y bajo la tutela del Principado, que mantiene la guarda de los menores. Por su parte, la acusación mantiene sin cambios sus peticiones: más de 25 años de prisión para cada acusado y una indemnización de 30.000 euros por cada uno de los tres menores.

Ahora queda a la espera la sentencia, que podría conocerse en unos diez días, en función de la carga del juzgado y teniendo en cuenta que se acerca Semana Santa. La defensa confía en que el tribunal dicte una resolución «ponderada y conforme a derecho» y rechace el relato inicial que marcó el caso desde su origen, al considerar que ha sido «estigmatizante» y no se ajusta a la realidad. n

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