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El Principado licita el plan especial para redefinir el viejo HUCA de Oviedo y activa la cuenta atrás para el “campus B” del Cristo

Ordenación del Territorio saca a concurso el documento clave para reordenar 152.000 metros cuadrados en El Cristo, con plazos que aplazan las obras a 2028 y en pleno malestar vecinal por el parón de los derribos

Estado actual del viejo HUCA.

Estado actual del viejo HUCA.

Lucas Blanco

Lucas Blanco

La Consejería de Ordenación del Territorio del Princiapdo ha dado el paso administrativo más esperado para desbloquear el futuro de los terrenos del antiguo HUCA. La consejería liderada por Ovidio Zapico (IU) ha sacado oficialmente a licitación el contrato para la redacción del Plan Especial “Cristo-Buenavista”, la hoja de ruta que definirá con precisión qué se podrá hacer —y qué no— en una de las mayores bolsas de suelo sin desarrollar de Oviedo.

El contrato abarca una superficie de 152.360,72 metros cuadrados y se divide en dos lotes coordinados: uno centrado en la ordenación urbanística y otro en la evaluación ambiental estratégica. Se trata de un movimiento clave que convierte en realidad administrativa lo que hasta ahora era solo un anuncio político reiterado en los últimos meses.

Este plan es la pieza maestra sobre la que pivota el conocido como “efecto dominó” universitario y judicial. El Principado pretende resolver el vacío generado tras el traslado del hospital a La Cadellada, reordenando el ámbito con nuevos usos tanto dotacionales como lucrativos. La operación busca, en última instancia, facilitar el traslado de facultades desde Llamaquique y liberar así espacio para futuros equipamientos judiciales, aunque este extremo —según las fuentes técnicas— aún deberá concretarse en el propio documento.

Los plazos, en todo caso, enfrían cualquier expectativa de transformación inmediata. El equipo que se haga con el lote principal dispondrá de 23 meses para completar el trabajo, desde el diagnóstico inicial hasta la aprobación definitiva. A su vez, la documentación ambiental deberá estar lista en un máximo de 12 meses. A estos tiempos habrá que sumar la tramitación administrativa posterior, lo que sitúa el horizonte más realista para el inicio de las obras del futuro “campus B” en torno a 2028, más allá del actual ciclo electoral.

El pliego introduce además exigencias alineadas con el urbanismo contemporáneo. El diseño del nuevo barrio deberá incorporar criterios de movilidad sostenible, así como estudios específicos de impacto de género y de infancia. En paralelo, la evaluación ambiental tendrá que analizar con detalle la afección al patrimonio cultural asturiano, en un entorno especialmente sensible desde el punto de vista histórico y urbano.

La coordinación de todo el proceso recaerá en la Dirección General de Ordenación del Territorio, que supervisará a equipos multidisciplinares integrados por arquitectos, juristas especializados en urbanismo y expertos ambientales.

El movimiento llega, sin embargo, en un contexto poco favorable. La licitación del plan contrasta con el malestar vecinal por la parálisis de los derribos del Hospital General, detenidos desde hace meses y condicionados por factores externos como el traslado del Centro de Tejidos a Llanera o el futuro de la antigua Residencia, aún en manos de la Seguridad Social.

Así, mientras el Principado activa la maquinaria administrativa para definir el futuro del ámbito, la realidad sobre el terreno sigue marcada por la inacción. El desarrollo efectivo del proyecto dependerá ahora de que el Plan Especial supere todos los filtros, incluida la aprobación de la CUOTA y del Ayuntamiento de Oviedo, y de que se desbloqueen los elementos que siguen lastrando una de las grandes operaciones urbanísticas pendientes en Asturias.

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