Oviedo, a pie de calle: Otero y Santo Domingo
La ronda que nació para descongestionar el tráfico del centro de Oviedo se inauguró sin un solo coche y con decenas de ciclistas y peatones
La construcción de la ronda sur costó 800 millones de pesetas y cambió para siempre el encaje de Otero con Santo Domingo y el Campillín

La Ronda Sur, días antes de su inauguración oficial, en enero de 1984 y en el momento de su inauguración / LNE
La construcción de la ronda sur, inaugurada en febrero de 1984, cambió para siempre la trama y el encaje urbanístico de Otero en su relación con la zona de Santo Domingo y al Campillín, de los que quedó dividido por el nuevo semicírculo vial entre la plaza de Castilla y la salida de la autopista A-66 con dirección a Gijón, Avilés, Santander y Langreo.
El bulevar iniciado por el Ayuntamiento de Oviedo entre los años 2018 y 2019 y que ahora avanza en su segunda fase pretende corregir, al menos en parte, esa fractura que curiosamente empezó con una jornada de puertas abiertas para ciclistas y los peatones antes de que coches, camiones y autobuses tomaran el nuevo vial, de algo más de dos kilómetros. Una marcha ciclista en la que participó el entonces alcalde, Antonio Masip, sirvió de puesta de largo para una vía de circulación llamada a descongestionar el tráfico de la ciudad. Una obra que costó más de 800 millones de pesetas de los años ochenta (cantidad equivalente a unos cinco millones de euros, aproximadamente) y que los ovetenses, sobre todo los que vivían en las calles aledañas a la nueva ronda, quisieron pasear y conocer de primera mano la plataforma de treinta metros de ancho en su tramo inferior, el más próximo a Fozaneldi y al Campo de los Patos. Para la ocasión hubo hasta camisetas conmemorativas de la Fiesta de la Bicicleta. También causo impresión en aquel momento el paso superior para el cruce de la calle entonces beato Melchor Sampedro, porque la ronda sur se abrió antes de que el Vaticano diera luz verde a la proclamación del primer santo asturiano, así como la pasarela para peatones que tenía por misión comunicar el polígono residencial de Otero con el otro lado, el más próximo a Santo Domingo y la zona del Campillín, que había sido objeto de urbanización y mejora de zonas verdes a principios de la década de los años setenta.

Movilización de vecinos de la zona sureste, en protesta por las obras en El Cueto. / LNE
Los vecinos de Otero, con el paso de los años, se quedaron con la sensación de que habían sido los grandes sacrificados para que el tráfico de Oviedo resultara más fluido. De hecho, cuando en la década de los años noventa empezaron los movimientos de tierras para la construcción de la ronda en El Cueto los vecinos de la zona sureste incluso se movilizaron para, al menos por unas horas, paralizar aquellos trabajos. Fue una protesta espontánea, con mujeres y niños en primera fila, según las imágenes que se conservan en los archivos gráficos de aquel tiempo, hace ahora treinta y cinco años.
La asociación de vecinos de SanLázaro-Otero se fajó a fondo para conseguir ayudas tanto para la instalación de una veintena de ascensores en edificios de ambas zonas como para la eliminación de la retirada de amianto, un material cancerígeno que había sido utilizado cuando se construyeron esos bloques en la década de los años setenta.

Dos vecinas observan la nueva pasarela de la ronda sur desde Otero. / LNE
La actividad del vecindario no solo ha sido reivindicativa, también se han movido, ya más recientemente, para organizar una jornada de confraternización mediante una comida en la calle. «Para mí es un orgullo que un comentario en nuestra barra haya dado pie a la idea de poner en marcha esta iniciativa», afirmó Antonio Dapiedade, propietario de la sidrería Llugarín, una sidrería tradicional con más de tres décadas de historia en las que hubo hasta juego de rana. Una iniciativa que empezó con seiscientos comensales en 2024 y que para su tercera edición va por los mil doscientos y en la que también participa la cafetería Buelles, que gestiona Alejandro Buelles, un clásico de la hostelería de Otero.

Antonio Dapiedade escancia sidra en la comida en la calle de Otero de 2024. / LNE
Y de Otero es C. E. R. O. el club de gimnasia rítmica decano de Oviedo, con más de treinta años de historia y en plena forma: acaba de clasificar a ocho gimnastas para el campeonato nacional que se celebrará en abril en el palacio de los Deportes ovetense.n

Equipo juvenil de gimnasia rítmica del club C. E. R. O., el más veterano de Oviedo en esa modalidad. / LNE
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