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El calvario de un hostelero de Oviedo para encontrar personal: "Ni se presentan a las entrevistas"

El chef Alberto Casanova, que quiere abrir un segundo restaurante en la ciudad, denuncia la asfixiante falta de profesionales: "Ofrecemos condiciones de convenio y estabilidad, pero no hay interés"

El calvario de un hostelero de Oviedo para encontrar personal: "Ni se presentan a las entrevistas"

Jota Caral / Lucas Blanco

Lucas Blanco

Lucas Blanco

Alberto Casanova no es un recién llegado. Su restaurante, Arume (en la calle Palmira Villa), se ha consolidado como un referente gastronómico en el barrio de Pumarín a base de resistir embates que tumbarían a cualquiera. Desde sufrir un robo de 3.000 euros apenas dos meses después de abrir, hasta lidiar con una invasión de abejas en pleno servicio. Sin embargo, el chef se enfrenta ahora a un enemigo mucho más silencioso y preocupante que cualquier asalto: la silla vacía en las entrevistas de trabajo.

A un mes de inaugurar su nuevo proyecto, Aura de Arume, en el local de la antigua sidrería Los Castañales (Bermúdez de Castro, 76), Casanova confiesa su desesperación. El objetivo es recuperar la esencia de la "casa de comidas" tradicional, un concepto de barrio con producto de calidad, pero el motor del negocio —el equipo— no termina de arrancar.

Condiciones dignas para un sector "vaciado"

"Es una situación bastante preocupante", explica el hostelero. A diferencia de los estigmas que a menudo rodean al sector, Casanova asegura ofrecer un marco laboral estable: contratos de 40 horas, condiciones según convenio, dos días libres y estabilidad a largo plazo. Pero la respuesta es el vacío. "En muchos casos, ni siquiera se presentan a la entrevista. En cocina, cuesta muchísimo encontrar ayudantes o cocineros con una base mínima de cocina asturiana. Y en sala ocurre algo parecido", lamenta.

Incluso ante la falta de perfiles cualificados, el responsable de Arume ha intentado abrir la vía de la formación interna, ofreciendo enseñar el oficio desde cero a personas con ganas. El resultado ha sido decepcionante: "Falta interés o constancia; la mayoría lo dejan antes de empezar".

De rodajes de cine a la cruda realidad del barrio

El contraste en la trayectoria de Casanova es llamativo. Hace apenas unos meses, Arume era el escenario de un despliegue cinematográfico para grabar un anuncio de Central Lechera Asturiana, con un equipo de 70 personas transformando el local. Fue un momento de orgullo que confirmaba el éxito de su propuesta.

Sin embargo, el brillo de los focos choca con la realidad del día a día en la búsqueda de personal para su nueva apuesta. Para Alberto, el equipo no es un recurso, sino "el motor", algo que demuestra manteniendo a casi toda su plantilla original en su primer local. "Siempre he pensado que hay que cuidar al equipo porque todo es recíproco, pero ahora mismo las entrevistas son prácticamente nulas".

Un proyecto que no se detiene

Pese al "calvario" de la contratación, Aura de Arume sigue adelante. Las reformas para modernizar la mítica esquina de Los Castañales avanzan con la vista puesta en abrir en aproximadamente 30 días. El chef está convencido de que el concepto —cocina tradicional con su toque personal— funcionará, pero lanza un aviso al sector: los profesionales cualificados ya están colocados y el relevo generacional brilla por su ausencia.

Oviedo ganará en un mes un nuevo punto de encuentro gastronómico, pero su dueño lo tiene claro: la receta del éxito no solo depende del producto, sino de encontrar a alguien que quiera encender los fogones.

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