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A la búsqueda del "macguffin" en los cuadros del Museo de Bellas Artes

La cineasta ovetense Cristina Rodríguez Paz desvela, en una amena visita guiada a la colección regional, los recursos narrativos que conectan los lienzos y la pantalla

Cristina Rodríguez Paz, en el centro, ante el cuadro «Le petit hotel», de Juan Fernández Álava, durante la visita guiada al Museo de Bellas Artes.  | MIKI LÓPEZ

Cristina Rodríguez Paz, en el centro, ante el cuadro «Le petit hotel», de Juan Fernández Álava, durante la visita guiada al Museo de Bellas Artes. | MIKI LÓPEZ

Elena Fernández-Pello

Elena Fernández-Pello

Oviedo

Nicanor Piñole pintó el cuadro "Recogiendo la manzana" en 1922, al final del verano y en la pomarada de la Quinta de Chor, en Carreño. Cristina Rodríguez Paz (Oviedo, 1975) se detenía este sábado ante el lienzo, observándolo con mirada cinematográfica. En él, además de reconocer "al pintor de la tierra, de la naturaleza, de la dignidad de la clase trabajadora", advertía el hábil manejo del fuera de campo, de un encuadre que requiere de cámara fija y una estética que le recuerda al director de fotografía Gregg Toland, a John Ford, a "Las uvas de la ira" o "El hombre tranquilo".

Conexiones como estas las fue encontrando la cineasta asturiana en cada una de las ocho obras de la colección del Museo de Bellas Artes de Asturias que comentó en una visita guiada incluida en la programación de la XII Semana del Audiovisual Contemporáneo de Oviedo (SACO).

Cristina Rodríguez Paz se aplicó en "buscar el macguffin a los cuadros", en otra referencia cinematográfica, esta vez a Alfred Hitchcock, que acuñó esa expresión para referirse a un elemento narrativo que sirve de excusa para contar lo que realmente importa. La cineasta asturiana supo encontrarlo y mostrarlo en el "Autorretrato", de Breza Cecchini; en "Blonde" de Chechu Álava; "Le petit hotel" de Juan Fernández Álava; "Recogida de la manzana", de Nicanor Piñole; "Carnavalada de Oviedo", de Evaristo Valle; "Naturaleza muerta" de María Blanchard; "Corriendo por la playa", de Joaquín Sorolla y el Retablo de Santa Marina, del maestro de Palanquinos, del siglo XVI.

En Sorolla, por poner un ejemplo, vio a "un precursor del cine de acción" y en el cubismo de María Blanchard encontró una evidente conexión con la forma en la que Serguéi Eisenstein entendía el montaje: "una colisión de planos". La obra del maestro de Palanquinos le sirvió para comentar los doce pasos del viaje del héroe del mitólogo Joseph Campbell, que a ella, sin formación específica en escritura de guiones, le han sido muy útiles en su trabajo.

Cristina Rodríguez Paz estrenó en enero su primer largometraje, "Aunque seamos islas". Se presentó en Oviedo, en los cines Foncalada Embajadores, y la semana que viene habrá una nueva proyección en la Universidad de Oviedo.

En memoria a José Luis Cienfuegos, SACO ha recuperado en esta edición el programa "Re-corotos", que él había impulsado en 2013. Ayer, en el teatro Filarmónica de Oviedo, se proyectaron los cortometrajes de Joaquín Leon, Diego Flórez, Petra Neira, Cande Lázaro e Inés Augusto, todos en torno a la idea de la España vaciada.

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