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María Angélica Gastaldi, jueza jubilada de la Corte Suprema de Santa Fe (Argentina): "Milei es una figura disruptiva que pone en cuestión legitimidades autoadjudicadas"

"El gran dilema de Argentina es cómo rompemos la larga inercia de frustraciones; requiere de mucho esfuerzo de todos los argentinos", reflexionó la abogada, jueza durante 25 años, durante su estancia en Oviedo para asistir a los Encuentros de Filosofía de la Fundación Bueno

María Angélica Gastaldi,  en Oviedo.

María Angélica Gastaldi, en Oviedo. / LNE

Elena Fernández-Pello

Elena Fernández-Pello

Oviedo

María Angélica Gastaldi (Córdoba, Argentina; 1946), abogada, jueza durante 25 años, fue la primera mujer en llegar a la Corte Suprema de Justicia de Santa Fe, el cargo más alto en la judicatura de la provincia.

Su interés por la filosofía le condujo hasta Gustavo Bueno y ese descubrimiento se ha concretado en un vínculo estrecho con la fundación que custodia su legado. La semana pasada visitó Oviedo, para asistir a sus 33º Encuentros de Filosofía, en esta edición bajo el lema "Dialéctica de Imperios & Dialéctica de Estados".

¿Cómo se topó con la filosofía de Gustavo Bueno?

Contacté con la Fundación Gustavo Bueno en el mes de octubre del año 2025, hubo una reunión en Santo Domingo de la Calzada, un encuentro sobre iberofonía principalmente, y ahí conocí en persona a Gustavo Bueno Sánchez, el hijo del profesor Gustavo Bueno Martínez, a quien yo seguía desde hacía bastante tiempo. Tomé contacto con él primero con vídeos, alguna vez había leído algo pero no tuve tiempo de profundizar. Me llamó la atención y después vi unas conferencias en Youtube. Me impactó la personalidad de Gustavo Bueno, su forma de explicar y empecé a seguirlo, por el impacto que me causó su personalidad, sentí una profunda admiración por él.

¿Qué fue lo que le impresionó tanto?

Su capacidad para explicar cómo se gestan las ideas.

¿En Argentina, la figura y el pensamiento de Gustavo Bueno son conocidos?

No, en el ámbito académico a lo mejor. Yo no pertenezco a él, pero tampoco lo he sentido nombrar. Pienso que hay razones por las cuales este tipo de filosofía, el materialismo filosófico de la escuela de Gustavo Bueno, no se conoce ni se difunde en Argentina.

¿La doctrina filosófica de Gustavo Bueno, el materialismo filosófico, no encaja bien con la historia y el pensamiento de la Argentina?

Nosotros hemos estado muy influidos por una cultura francesa, muy vinculada a pensamientos e ideas. Parecían siempre pensamientos de otros, yo no les encontraba la trabazón, el enganche a la realidad. Eran conceptos metafísicos, grandes ideas. Esa capacidad de sistematizar que tan expresivamente manifestaba Gustavo Bueno en sus conferencias me llamó la atención. De tanto a escuchar los videos le fui tomando hasta cariño, un cariño profundo. Me dije: "¡Qué lástima que una personalidad como Gustavo Bueno no esté más!". Siento una profunda admiración por su personalidad, por su capacidad explicativa, por su pasión, por su decencia.

Usted fue la primera mujer en ingresar en la Corte Suprema de Justicia de Santa Fe, ¿luego hubo más?

Llegó alguna. La visión de las mujeres en lugares de decisión tiene una cierta significación para la ciudadanía. Están participando en la vida pública y creo que progresivamente se va a ir incorporando a los lugares de decisión. La relevancia de las mujeres también es importante en los cargos medios. En mi país la mayor masa de estudiantes en las universidades son mujeres. Naturalmente se van generando mujeres con un cierto protagonismo público. Argentina ha sido un país pionero en la igualación de las mujeres.

Y en otras muchas cosas.

Sí, Argentina ha sido un país muy puntero, ha habido momentos muy progresistas. Fue un país con mucha significación a principios del siglo XX, destacado incluso económicamente. La inmigración de españoles e italianos en Argentina fue muy importante, pobló las universidades.

El 24 de marzo se cumplieron 50 años del golpe militar, ¿cómo ha asimilado la sociedad argentina esa parte de su historia?

La historia o la memoria, la memoria histórica también integra los debates del presente. Yo pertenezco a una generación que vivió en carne propia la dictadura, viví esa época del terror en la Argentina y vi la desaparición de personas, de amigos. Bueno, viendo el presente reconozco que el pasado ha sido muy complejo y necesita que sigamos reflexionando, para ver qué es lo que nos ocurre ahora que tenga que ver con aquel pasado.

Una personalidad como la del presidenteJavier Milei no se acaba de entender desde Europa.

Es una figura disruptiva. Toda esa exposición pública que él hace le ha servido para generar un golpe de efecto, poniendo en cuestión supuestas legitimidades que ciertos sectores se han autoadjudicado y que estaban muy establecidas. Argentina necesitaba alguien que hiciera eso. Ha habido conflictos no saldados en la sociedad argentina que, a lo mejor, necesitan que los profundicemos. Una idea establecida de que ha habido unos malos y unos buenos, no admitir ningún error en el pasado…

¿Habla del peronismo?

Yo, originariamente, provengo del peronismo, de hace muchos años antes de entrar a la jueza, pero también tengo una visión crítica de todo lo que nos ha ocurrido. Creo que la sociedad ha tenido un cierto hartazgo del sistema político en su conjunto, por sus falacias, por discursos tan grandilocuentes, que no se pueden ver plasmados en la realidad. Es un cansancio razonable de entender. El gran dilema es cómo rompemos esa larga inercia de frustraciones; requiere de mucho esfuerzo de todos los argentinos y estamos en una época particularmente difícil para poder reflexionar profundamente.

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