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El Señor de la Sentencia estrena una impoluta túnica blanca en la Semana Santa de Oviedo

Los Estudiantes trasladan al Prendimiento hasta el Edificio Histórico en un complicado recorrido que estuvo lleno de fieles

Así arrancó la procesión del Prendimiento organizada por la Hermandad de Los Estudiantes de Oviedo

VÍDEO: Rosalía Agudín / FOTO: Mario Canteli

Rosalía Agudín

Rosalía Agudín

Alejandro Calleja es el director musical de la Agrupación San Salvador y hermano número 1.427 de la cofradía de Los Estudiantes. Su objetivo era que la imagen del Señor de la Sentencia estrenase túnica y compró varios metros de tela de color blanco impoluto. Hasta ahora, la imagen lucía un blanco roto. El siguiente protagonista de la historia es Igor Freijoo González, que se encargó de diseñar el traje. Se inspiró en el Prendimiento de Málaga para hacer los trazos sobre el papel. Dibujó una apertura a la altura del pecho y después todo recto. De coserlo se encargó María Luisa Barcia y ayer llegó el momento del gran estreno. Fue durante la procesión del Prendimiento del Lunes Santo de la Hermandad de Los Estudiantes, que llenó cada una de las calles por las que pasó.

Desde la plaza Jesús de la Sentencia partió la agrupación musical haciendo sonar las notas de las marchas de Semana Santa cuando aún era de día. Los músicos hicieron la primera parada en la parte trasera de la iglesia de La Tenderina. Allí les esperaba el paso de 1.400 kilos y, debajo de él, veinticuatro costaleros. «Veinticuatro valientes», los definió el capataz, Iván Rodríguez-Zapico, en cada levantá. «Vámonos al cielo con el Prendimiento; arriba, el hijo de Dios», dijo en el momento en el que dio comienzo la procesión. Pasaban catorce minutos de las siete y media de la tarde y la banda tocaba el himno de España.

La procesión desde el principio es sumamente complicada. Los costaleros tienen que lidiar con los cambios de nivel de las aceras hasta llegar a la carretera de la calle Alonso de Proaza. Después, sufren las empinadas cuestas de la capital asturiana y la estrechez de vías como Paraíso, mientras las aceras estaban llenas de fieles. Todo ello mientras el calor debajo del paso crece por momentos. Uno de los objetivos del recorrido es recoger los claveles rojos que los fieles donan a la hermandad y que serán parte de la procesión de La Madrugá. Más de diez años lleva Juana Domínguez haciendo este solidario gesto. «Lo hago por mi nieto Raúl Rodríguez». Desde pequeño es el encargado de dar el ramo a los cofrades y ayer no dudó en salir de trabajar y desplazarse hasta La Tenderina. «Estoy muy emocionada», contó su abuela.

Las lágrimas fueron una constante durante todo el recorrido. Muchos realizaban sus peticiones al Señor; otros recordaban a los devotos ya fallecidos. El capataz dedicó varios momentos a los hermanos que ya no están o que no han podido acompañarles por culpa de una enfermedad. También hizo una petición personal por su prometida. La procesión llegó ya de noche al Edificio Histórico de la Universidad de Oviedo y entre los espectadores estaban el director general adjunto del Grupo Sabadell, Pablo Junceda, y la empresaria María Cosmen.

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