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La Guía Repsol reconoce la trayectoria de un céntrico restaurante de Oviedo: "Rompimos con el estilo de sidrería clásica"

Es el primer local de Gascona que recibe este reconocimiento y el personal ya se prepara para unas intensas jornadas durante la Semana Santa

Por la izquierda; el cocinero Pedro Almendro; el propietario, Pedro Caramés, y el responsable del local, Brahyan Morales.

Por la izquierda; el cocinero Pedro Almendro; el propietario, Pedro Caramés, y el responsable del local, Brahyan Morales. / Juan Plaza

Oviedo

Gascona ya tiene el primer Solete de Primavera de su historia. La Guía Repsol concedió la semana pasada este reconocimiento a la sidrería "La Finca", convirtiéndola en el único establecimiento de Oviedo distinguido en esta nueva convocatoria estacional, en la que fueron premiados un total de nueve restaurantes asturianos. "Fue una sorpresa muy agradable, estaba en la feria alimentaria de Barcelona y me empezaron a llegar muchos mensajes felicitándonos", explicó Pedro Caramés, propietario del establecimiento y actual presidente del Bulevar de la Sidra, muy orgulloso por la distinción.

El galardón, que pone en valor propuestas informales con encanto y buena relación calidad-precio, llega además en un momento simbólico para el negocio, ya que coincide con el duodécimo aniversario de su apertura. "Nuestra apertura fue una ruptura con las sidrerías clásica, siempre buscamos tener una identidad propia que nos diferenciase del resto. Además, en un mundo que dominaban las carnes a la piedra, apostamos por una carta en la que la verdura tenía gran presencia y el producto de proximidad era uno de los pilares principales", explicó Caramés.

Una carta con dos caras

La propuesta gastronómica de La Finca se apoya en una carta que combina tradición y creatividad. Hay cuatro clásicos que triunfan entre la clientela —la ensaladilla, los chipirones, la torrija y el torto con rabo de toro— que comparten protagonismo con varias propuestas más personales del cocinero Pedro Almendro, que acaba de cumplir diez años en el negocio y ha contribuido a dar un aire renovado a la oferta.

"Intentamos hacer siempre algún plato distinto, al final tenemos cuatro o cinco propuestas que se salen un poco de lo que es la sidrería clásica. Están los platos de siempre, las frituras y demás, pero luego introduzco esas ideas más personales. El problema es que muchas veces, sobre todo en fines de semana, hay mucha gente a la vez y los platos pueden ser innovadores, pero tienen que ser sencillos, para sacarlos rápido", comentó Almendro que reconoce que, aunque le lleva mucho esfuerzo, le gusta "complicarse".

La sidrería registra una media de entre 250 y 300 comensales diarios, una cifra que refleja su consolidación en una de las zonas más concurridas de la ciudad, y el reciente reconocimiento de la Guía Repsol lo reciben como un impulso añadido que refuerza la idea de que están en el buen camino. De cara a los días fuertes de la Semana Santa, explican que no cuentan con un elevado volumen de reservas previas, ya que trabajan en gran medida con turismo, lo que provoca una alta rotación de mesas.

El principal condicionante en estos momentos, reconocen, es el espacio del que disponen. No ocultan que les gustaría poder ampliar la cocina e incorporar equipamiento de última tecnología que les facilite el trabajo diario y permita optimizar los tiempos. No obstante, asumen que no es una tarea sencilla en una calle como Gascona, donde, como resumen con ironía, "el metro cuadrado se paga al precio del oro".

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