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La ilusión de 4.000 futbolistas foráneos se cita en el Palacio por la Oviedo Cup: "Es como nuestro Mundial"

La gran cita del fútbol base de la capital asturiana recibe con gaitas a 178 equipos de otros regiones y países que llenan los hoteles hasta el domingo: "Es el mejor torneo"

Los jugadores del equipo cadete del Boca Juniors argentino sentados este miércoles en las gradas del Palacio de los Deportes.

Los jugadores del equipo cadete del Boca Juniors argentino sentados este miércoles en las gradas del Palacio de los Deportes.

Lucas Blanco

Lucas Blanco

El goteo incesante de mochilas, maletas y balones fue tomando el Palacio de los Deportes como una marea imparable, una riada de ilusión juvenil que duró toda la tarde del miércoles. A eso de las tres, los primeros grupos uniformados cruzaban la explanada con la mirada curiosa, y para las diez ya habían desfilado la mayoría de los 178 equipos de nueve países y media España integrados por 4.000 jugadores y técnicos, todos con la acreditación al cuello y cargados de ilusión, que llenan los hoteles del centro de Asturias hasta el domingo. "Para nosotros es como el Mundial", explicó el técnico suizo Felipe Ferreras en el recibimiento con gaitas del arranque de la vigésima edición de Oviedo Cup.

Fuera, un pequeño parque temático improvisado hacía las veces de antesala: dianas gigantes, porterías mínimas y puestos de recuerdos oficiales. Entre ellos se dejaba ver el cadete de Boca Juniors argentino, convertido en atracción del torneo, pero silenciado por la política comunicativa del club de los amores de Maradona. "No nos dejan los de arriba", decían con media sonrisa, mientras mostraban su asombro al asomar a la pista del pabellón, donde tocaba la banda de gaitas "Ciudad de Oviedo" con Vicente Prado "El Pravianu" al frente. "Está muy lindo", repetían, mezclando acento y asombro.

Al frente del Perly Certoux suizo llegó Felipe Ferreras, asturiano de raíces y de ida y vuelta. "Estamos ilusionadísimos", contaba, orgulloso de sus benjamines, mientras admitía que medirse al Sporting les pone en su sitio. "Aquí nos damos cuenta de que no somos tan buenos", resumía.

Jugadores del juvenil del Boecillo (Valladolid) jugando con un balón junto al Palacio.

Jugadores del juvenil del Boecillo (Valladolid) jugando con un balón junto al Palacio. / Miki López

Desde Madrid, el Trivema Naval desembarcó con una expedición de cien personas. "Es el mejor torneo", decía Rubén Fernández, entrenador rendido a la ciudad y a su mesa. También miraba el reloj Pablo Silvestre, técnico del Ciudad de Getafe, pensando que estos días jugarán en Mareo y se medirán a equipos como el Racing.

En un rincón, Iker Miguel, capitán del Boecillo, paraba un rondo con compañeros para tomar aire y contar que ya había probado la ciudad, entre Catedral y tarde. "Tenemos muchas ganas", decía minutos después de visitar la plaza de la Catedral para tomar algo. "Nos gusta mucho la ciudad", apuntó.

Miembros del equipo suizo FC Perly Certoux.

Miembros del equipo suizo FC Perly Certoux. / Miki López

Más de 1.300 partidos esperan hasta el domingo. El martes y el miércoles ya hubo encuentros de equipos asturianos mayormente, pero será el Jueves Santo cuando los campos del centro de Asturias respiren cantera por todos sus costados.

Más allá del terreno de juego quedará la experiencia, esa que para muchos vale tanto como un título, como un recuerdo que dure toda la vida. Porque en cada foto de grupo, en cada bufanda comprada, en cada acento cruzado, hay un pequeño recuerdo que no sale en los marcadores y tendrá a Oviedo y otros rincones de Asturias como escenario de unos días de fútbol y amigos inolvidables.

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