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Alarma en Oviedo: un hombre atrincherado aterroriza a un geriátrico con supuestos disparos al aire

Un amplio despliegue de la Guardia Civil consigue que el varón, que presentaba una actitud incoherente se entregue y sea trasladado al HUCA

Patrullas de la Guardia Civil y una ambulancia en el lugar de los hechos.

Patrullas de la Guardia Civil y una ambulancia en el lugar de los hechos. / .

Lucas Blanco

Lucas Blanco

La tranquilidad de la tarde del Viernes Santo en la localidad ovetense de Santa Marina de Piedramuelle se quebró de forma súbita poco después de las cinco de la tarde. Unos supuestos tiros al aire, gritos de amenaza y la presencia de un hombre con actitud errática en una construcción ruinosa frente a la residencia de mayores Mirasol desencadenaron un espectacular despliegue de la Guardia Civil que mantuvo en vilo a los vecinos y trabajadores de la zona durante un par de horas. Lo que en un principio se reportó como un posible incidente con armas de fuego terminó siendo la crisis de un varón con facultades psíquicas alteradas que, afortunadamente, pudo ser reducido mediante el diálogo sin que se registrasen heridos.

La construcción ruinosa.

La construcción ruinosa. / .

El reloj marcaba las 17.00 horas cuando las llamadas de alerta desde el centro geriátrico movilizaron a la Comandancia de Oviedo. Según los testimonios recabados, los ocupantes de la residencia observaron a un individuo parapetado en una caseta precaria, una suerte de infravivienda situada justo al otro lado de la carretera que conduce a Las Caldas. El pánico cundió cuando, tras una serie de insultos y ofensas dirigidas hacia el centro, se escuchó al menos un estruendo compatible con un disparo.

Tensión y mediación

La respuesta policial fue inmediata. Sobre media docena de patrullas de Seguridad Ciudadana de la Guardia Civil se personaron en el lugar, cortando visualmente el perímetro y aproximándose con cautela a la construcción. Los agentes se encontraron con un hombre visiblemente alterado y violento que, inicialmente, se negó a abandonar su refugio.

Desde el exterior, los efectivos entablaron una conversación con el sospechoso, quien mantenía un discurso totalmente incoherente. La prioridad de los agentes fue, en todo momento, evitar una intervención de fuerza que pudiera agravar el estado del varón o poner en riesgo a los residentes que seguían la escena con lógica preocupación desde las ventanas del geriátrico.

Sin rastro de armas

Tras varios minutos de tensa negociación, la pericia de los guardias civiles surtió efecto. El hombre accedió a deponer su actitud y salió de la caseta por su propio pie, momento en el que fue interceptado y asegurado por los agentes. Una vez bajo control, el equipo de inspección registró minuciosamente la caseta abandonada con un resultado sorprendente: no había rastro de armas de fuego ni de munición. Todo apunta a que el individuo pudo simular el ruido de la detonación de forma artificial o mediante algún objeto contundente para dar veracidad a sus amenazas.

Al comprobarse que se trataba de un episodio de salud mental, los agentes solicitaron la intervención de los servicios sanitarios. Una ambulancia trasladó al hombre al Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) para su evaluación en el área de psiquiatría. Con el traslado del individuo, el operativo se dio por finalizado, permitiendo que la calma regresara a Mirasol, donde sus residentes pudieron, por fin, respirar tranquilos tras una tarde de sobresalto que, por suerte, quedó en una falsa alarma.

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